Democracia Autopsia 41 11
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Democracia Autopsia 41 11
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Autopsia de una palabra sonora. Democracia (41) La SI 01/11/41 p. 16
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (42) La SI 08/11/41 p. 16 
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (43) La SI 15/11/41 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (44) La SI 22/11/41 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (45) La SI 29/11/41 p. 12

Autopsia de una palabra sonora. Democracia (41)
La SI 01/11/41 p. 16

351. Norte América oprime a Islandia
 Cuando el Gobierno de Mr. Roosevelt quiso explicar el acto imperialista de apoderarse de Islandia, nos mostró un papel en el cual el Presidente de aquel país decía  afirmar que se había celebrado un Tratado para aceptar Islandia el envío de tropas.  Nosotros asegurábamos que, con Tratado a sin él, se trataba simplemente de un acto de Conquista y de atropello del poderoso contra el débil.
 Ahora se han dicho dos cosas, una de las cuales sería demasiado gruesa para ser aceptada, mientras no vengan mayores aclaraciones:
 1º que aquel documento o Tratado firmado eras una pura invención;
 2º que los islandeses rechazan a una, y sin distingos, a los invasores y conquistadores de su país en nombre de la democracia democrática.
 Lo primero debe ser una invención, aunque hay que esperar a lo que se aclare  cuando Islandia pueda hablar  sin tropas extranjeras entradas  por la fuerza en su país. Lo segundo lo confiesan ahora  los mismos yankees e ingleses. Por ejemplo, la British Broadcasting Corporation ha dicho hace algunos días que las tropas extranjeras fueron recibidas, al llegar a Islandia, “con evidente antipatía. Según declaraciones del “Intelligence Service”, la vida de nuestras tropas en Islandia es comparable con la que lleva la guarnición sitiada de Tobruk… Pero en los últimos tiempos la situación, felizmente, ha cambiado e Islandia testimonia cada vez más a nuestras tropas una completa indiferencia”.
 Queda demostrado, por palabras de los mismos invasores, que Islandia no aceptó ni acepta la ocupación extranjera; y que, por lo mismo, se trata de un acto de fuerza y una conquista atropelladora de un país débil.
   
352. Libertad en Canadá
 El Gobierno canadiense, violando la Constitución, ha prohibido la entrada en el país de varios periódicos extranjeros, entre ellos los japoneses. Y ha establecido la censura para los telegramas de los corresponsales de los periódicos extranjeros.
 Porque, como dice el jefe del Gobierno canadiense “en una democracia hay que dejar libertad para que las contrarias opiniones se controlen y contrapesen”.

353. Democracia argentina
 En Argentina sostienen la campaña democrático-dictatorial los radicales, desplazados desde la administración desde hace más de diez años. En nombre de la democracia quieren  que los demás argentinos piensen como ellos.
 Acudiendo a elecciones, esos radicales ganaron en buena lid la mayoría de puestos de la Municipalidad de Buenos Aires, de tanta importancia, por tratarse de una ciudad con más de tres millones de habitantes. El Gobierno posesionó a los triunfantes.
 Han pasado unos meses, y el Gobierno destituye ahora al Municipio en su totalidad, por corrupción administrativa y negocios sucios. Nombra una Comisión Municipal que administre en tanto.
 El partido radical y sus periódicos, así como los dos de mayor circulación en el país, “La Prensa” y “Crítica”, tocan a rebato para una manifestación monstruo contra “un Gobierno que ha conculcado los principios democráticos”. No acude una sola persona a la manifestación, fuera de los organizadores. 

354. Mr Eden, el demócrata