Guerra 1939 41 02 15
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Guerra 1939 41 02 15
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Ante el acto decisivo del drama La SI 15/02/41 p. 7-8

Ante el acto decisivo del drama
La SI 15/02/41 p. 7-8

 Cuando algo trágico indefectiblemente se está acercando, el hombre fuerte dice siempre “¡Cuánto antes!”. Lo inevitable, como no sea la muerte, es de hombres de pro desearlo cuanto antes, mejor.
 Podríamos matizar estas líneas con una infinidad de sentencias con que moralistas y filósofos de la vida intensa han decorado estos pensamientos, que se nos ocurren ante los síntomas que están apareciendo sobre el cielo presagiando tempestad próxima.
 Las señales aparecen por el lado del cielo oriental, donde tantas cosas grandes han tenido lugar en el  transcurso de la historia. Aquí Troya, iniciándose con esa lúchale primer encuentro entre el Asia y la Europa, que ahora, tras la tragedia presente, habrán de marchar acordes de una vez por todas. Aquí Darío y las Termópilas, Alejandro y su guerra relámpago, las Cruzadas y sus glorias y miserias, Bayaceto y sus huestes triunfantes. Aquí España con sus catalanes y su Lepanto, que pierden después los reyes extranjeros que suben al trono español. Y aquí Napoleón, cuya estrella comienza a alzarse al pie de las pirámides, para dictar la ley a una Europa que, aunque lo venza y destierre, obedece sus normas durante siglo y medio hasta nuestros mismos días. 
 En la pasada primavera, Alemania alzaba su gloria militar hasta las nubes en una de las regiones más trabajadas del mundo por las guerras: en el triángulo comprendido entre Waterloo, Verdún y Orleáns. Esta nueva primavera se encontrarán sus soldados en esotro campo tradicional de Batalla que es el Mediterráneo oriental, donde habrá de decidirse la contienda, en combinación con otro campo, nuevo éste, donde las guerras, internacionales de importancia no han tenido lugar nunca y que ahora el dedo del Destino señala como campo de batalla máximo: Gran Bretaña.
 Hablábamos un día (La SI 25/01/41 p. 13) de una necesaria Batalla de los Gigantes, que ha de ser el pórtico que nos lleve a una nueva Edad ya amanecida. Todo hace presumir que muy cerca está.
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 Mientras los contendientes afinan sus armas para ese gigantesco torneo de sangre,  veamos los sucesos de la guerra en los distintos campos de batallas actuales.
 En Albania todo hace aparecer como que ha comenzado en la región la guerra de trincheras, aferrados ambos bandos a la tierra. Y, aunque la palabra “trinchera” ha de ser toamda aquí mucho más modestamente  que en la guerra mundial, el estacionamiento de este campo  desde hace casi dos meses nos dice que la resistencia por ambos lados es enorme desde que ni uno ni otro ha sido capaz de batir al enemigo empujándolo hacia atrás.
 Los griegos han llegado al límite de su último esfuerzo, porque lo pusieron todo en la balanza desde el primer momento. Su pacto con Gran Bretaña era que, de mellarse este primer esfuerzo ante Berat-Valona-Durazzo, tropas británicas acudirían a la tarea. Estas no han acudido. Y las noticias que llegan son de que, todo lo más, los ingleses están llevando tropas a Salónica, para prevenir cualquier irrupción alemana por el lado de Bulgaria.
 El general Cavallero ha reforzado su ofensiva el día 10, pegando duro a lo largo de todo el frente. Cierto que ella ha impedido constantemente se realizase el preanuncio griego “estamos por tomar Valona”; pero, por su parte, no ha habido manera de desarraigar a los griegos de sus posiciones, defendidas por numerosos aviones británicos.
 Mientras el estacionamiento es la característica del frente albanés, en la costa africana los australianos han capturado Benghasi, capital de la región, evacuada por las fuerzas del general Bergonzoli. Con ello toda la Cirenaica estaría en manos de los ingleses, salvo el oasis de Jerabud, situado en la frontera libio-egipcia, a cien kilómetros del mar, donde fuerzas  italianas que podríamos calcular sobre mil hombres resisten heroicamente el cerco de los australianos. El lector encontrará la ubicación de este oasis heroico en el Nº 985 pág. 2 
 Hemos dicho en otra ocasión  que África italiana estaba organizada para la guerra en función de un plan general, que fracasaba por el lado de Gibraltar. Estudiado el problema desde este punto de vista, el arrollamiento de los italianos era cosa prevista. Habían de resistir a fuerzas enemigas que estaban destinadas a pelear conjuntamente en esta costa, en Palestina y en