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Los padres de familia y la labor escolar  LUX 01/10/26 p. 42-48

           En las conversaciones sobre reformas educativas que vienen sosteniéndose en el Ateneo, tuve ocasión de dedicar dos sesiones  a demostrar hasta la evidencia  el hecho de que el Estado – y no concretaba a Chile, sino al ESTADO en general- es absolutamente incapaz de organizar la educación del pueblo de una manera correcta y efectiva.  Sería innecesario traer aquí las numerosas razones –casi todas de hecho- que nos llevaban a esa conclusión. Pero nos interesa constatar la existencia de varios hechos posteriores que vienen a reforzar la tesis, así como el corolario que de ella se deriva, o sea, la socialización de la escuela, independizándola de la burocracia y más todavía de los círculos políticos.
            En la conferencia que dio en el Ateneo don Luis Hurtado, entre otras interesantes cosas que merecen comentario, afirmó con razonamientos largos y tupidos, la incompetencia de la política chilena para dirigir y organizar la enseñanza. Es decir, la tesis que nosotros sosteníamos en general para todos los países latinos y rudimentarios –los únicos que han estatizado la enseñanza- el señor Hurtado la aplicaba a Chile, y con argumentos irrebatibles y cantidad de hechos normales brutalmente inmorales.
            Lo interesante de las afirmaciones del orador estaba en que no expresaba su propia opinión personal, sino la oficial del magisterio primario de la República. Este éste, hijo del Estado docente. Y han llegado las cosas a tal estado de perversidad que el hijo ha debido renegar de su propio padre, afirmado rotundamente que, mientras sea la política y el Estado quien esté al frente de la enseñanza pública, no hay para esta remedio posible.
            Efectivamente en la reforma total de la enseñanza que ha elaborado el profesorado primario chileno, está como base esencial la independencia total escolar  de la política y de la burocracia, quedando la escuela en manos de los técnicos y de representantes directos de la sociedad.
            Es interesante este paso, muy lógico del magisterio oficial, que se acerca hasta casi tocarla a la tesis cristiana del derecho de la familia a determinar, de acuerdo con la técnica, el sentido de la educación de los hijos, y, en consecuencia, a organizar esa educación.
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            En el Congreso Pedagógico que acaba de cerrar sus sesiones en Santiago, acaba de adoptarse una tesis semejante.
            Ha dominado en ella también el criterio de que la enseñanza pública debe independizarse de lo que se llama Estado, y que en la  realidad no es más que un compadrazgo de una docena de políticos de diversos partidos.
            Una circunstancia debe apreciarse que avalora esas conclusiones del Congreso. La mayor parte de asistentes pertenecen, o han pertenecido al Partido Radical,  que ha sido el eje de la actual instrucción fracasada. A pesar de ello, los profesores se han declarado contrarios a la intervención de su propio partido, a pesar del voto que se dio hace poco en la Cámara de Diputados, en el sentido de no independizar la enseñanza y su dirección de la política militante.
            Esa tesis socializadora de la escuela, remplazando en la organización de ella al Estado por la Sociedad y al político por el padre de los propios alumnos, habrá de favorecer en el porvenir el desarrollo educativo y la representación social del propio maestro. El ambiente cerrado del Estado político asfixia y corrompe. Las ventanas abiertas al aire de la calle y a los deseos de los padres fortifican y sanan.
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            Más, si los propios maestros fiscales desean independizarse de la tutela indeseable del Estado político, es necesario que los padres se capaciten, cada día más, para el desempeño de su tutela paternal y educadora.
            Tenemos a la vista una hermosa circular que el Rector del Seminario de san Rafael acaba de dirigir a los padres de los alumnos que se educan en ese modernísimo centro docente. Y no podemos resistir al deseo de copiar lo substancial de ella, que dice así:
            Penetrada la Dirección del Seminario de San Rafael, de la responsabilidad que le incumbe  en la educación de los niños confiados a su cuidado, y deseando satisfacer las