Hispanoamericanismo 41 07
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Hispanoamericanismo 41 07
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Ecuador y Perú se pelean La SI 12/07/41 p. 8

Ecuador y Perú se pelean
La SI 12/07/41 p. 8

 a) Los hechos están a la vista. Los dos países americanos andan a tiros en una parte de sus interminables fronteras. Los incidentes han durado varios días. Cada parte atribuye a la otra la iniciativa del bélico encuentro.
 Leídos atentamente los alegatos, estaríamos por creer la explicación peruana, que atribuye el origen del malentendido a las veleidades de un río que se goza cambiando de sitio. Ese río es mojón lineal fronterizo. Si se viene la corriente más al sur, por caso, el suelo intermedio entre la nueva situación y la anterior ¿pertenece a quién?
 Es este accidente geográfico-hidrográfico causa de desentendidos, no solo en lo internacional sino aún en pleitos entre particulares. Un fundo existe en el cual uno de sus límites lo constituye también una corriente. Y el inteligente latifundista operaba río arriba, de modo que la corriente se trasladase paulatinamente hacia los adentros del fundo del vecino. Aún sin aflojar la bolsa, su propiedad aumentaba al mismo compás que disminuía la del vecino su compadre. Ello ocasionaba peleas, y, al fin, tiros, amén de mucho dinero gastado en picapleitos y variadas sentencias.
 No habría, en ese incidente peruano-ecuatoriano, la malicia del labrador en cuanto sabía sabiamente desviar un arroyo. Pero es evidente que el hecho delatado por el Perú, no solo es posible, sino que es seguramente la explicación más racional a ese lamentable conflicto entre dos repúblicas de estirpe española.

 b) Esto muestra los vacíos de la legislación positiva relativos al derecho de gentes, que en tantas ocasiones hemos lamentado. Los juristas –azuzados por gobiernos alejados de la pureza moral- dedican largas vigilias en desentrañar problemas mínimos de derecho internacional privado. Y abandonan los problemas realmente interesantes al derecho internacional público, que tantas molestias ocasionan, que para tantas audacias imperialistas dan pie.
 Este incidente, posiblemente debido a la falta de claridad en casos como la desviación de un río, nos lleva como de la mano a las puerilidades, conculcaciones, veleidades imperialistas que en estos instantes están agitando a la cancillería norteamericana con relación a la guerra europea directamente enlazada con la economía y la independencia de todas estas Américas. No hay norma fija, que impida conculcaciones. Y es en estas Américas en que nos vantamos de rendir culto supremo al derecho de gentes, donde hay la anarquía más desenfrenada, no sólo en teoría, sino en la práctica.
 Sería esperar en vano que organismos interamericanos –todos a las órdenes directas de cancillerías que tienen interés en no fijar el derecho de gentes público- iniciasen siquiera esa labor con mano decidida y mente pura. Pero ¿no habría en América un solo país que intente forzar el llenamiento de ese vacío, nombrando una Comisión de estudiosos para que formularan un anteproyecto cortísimo de principios básicos y claros del Derecho de Gentes para presentarlo a todos los demás gobiernos y ver en realidad quienes son los que ansían normas morales en las relaciones exteriores y quienes son los que no asienten, decididos a crear en cada instante el “derecho de gentes” que convenga a sus egoísmos internacionales y a atropellar al vecino cuando le plazca?

 c) Doblados de ganas de explicar las cosas de la manera más humana y ajena a ambiciones internacionales, hemos aceptado la explicación de “el río que se mueve” como causa del conflicto. Sin embargo, Mr. Summer Welles, en una conferencia pública, nos invita a hacer correr la imaginación. El subsecretario norteamericano de Relaciones a cargo de los pueblos americanos, ha hablado de posibles influencias extrañas, para “pescar a río revuelto”. Y aquí nosotros hemos, si no de aceptar a ciegas y al tun-tun, cuando menos de considerar como posible esa causa: es decir, que haya alguien, extraño al Perú y al Ecuador, que está azuzando conflictos con finalidades imperialistas.