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La Reforma Educacional  LUX  Nº113-118   12/27

Introducción al estudio del anteproyecto elaborado por el Ministro

            El Gobierno del coronel Ibáñez, con la firma y bajo la iniciativa del doctor Salas, ha publicado un anteproyecto de reforma educacional, invitando a que sea ampliamente disentido.
            El anteproyecto es interesante. La invitación a discutirlo, más interesante todavía. Tanto más interesante cuanto que el Gobierno ha demostrado un especial amor a las críticas elevadas.
            El anteproyecto del doctor Salas ha de ser tratado a fondo. Está el país en circunstancias de renovación substancial, en las cuales ni los detalles ni la literatura tienen importancia alguna, aunque se probase que son rematadamente malos.
            El anteproyecto no debería tener detalles, como documento básico que es. Los tiene, y algunos, a nuestro parecer, equivocados. Más, no sería lógico que sobre estos posibles errores se entablase polémica, ni siquiera que se gastase tinta en nombrarlos. Una crítica medular no se preocupa de ello.
            El anteproyecto tiene el mal, también, de su literatura. Tiene el tinte de la literatura que gastaban los primarios en Europa veinte años atrás, y que se ha dado en llamar “estilo de primarios”. Es, además, en su parte presentativa, poco claro para el público –se trata de una cuestión eminentemente social- y aun tiene sus ribetes de tropicalismo rumboso. Todo ello ha de dañar al proyecto, sobre todo, cuando sea leído en los grandes centros educacionales del mundo, y también en cuanto a los efectos del entusiasmo popular. Más, estos defectos son de tan mínimo volumen, que estas cortas líneas son suficientes para observarlos, y –lo que nos interesa más- para advertir nuevamente que hay obligación moral de saltar por encima de todas esas minucias para entrar en el fondo de la cosa misma.
            Ya aquí, nos interesa seguir un método positivista, exponiendo hechos como base de todo, para que las consecuencias sobre lo bueno o malo del anteproyecto se deduzcan por sí solas.

El fracaso de la escuela tradicional

a) El primer hecho es éste: la educación escolar de la Edad Moderna la consideran todos los entendidos, sin excepción, como un fracaso absoluto.
Cada cual ha mirado los resultados de esa escuela tradicional desde su especial punto de vista. Cosa rara: desde los mil puntos distintos de vista, la conclusión ha sido idéntica: fracaso. Católicos, protestantes y neutros, que examinaban bajo un aspecto moral y espiritual; economistas, industriales y comerciantes, que la examinaban desde el punto de vista utilitario; padres de familia, gobernantes y gobernados, que la contemplaban desde el punto de vista social; sabios, sociólogos y pedagogos, que tenían sus puntos de mira sistemáticos y científicos: todos llegan a la misma conclusión desalentadora de un fracaso escolar decidido y completo.
En distintas ocasiones hemos demostrado nosotros mismos, respecto al medio escolar chileno, que ha medida que avanzaba el alfabetismo, avanzaba –y precisamente entre los alfabetos- la criminalidad, la abulia energética, la cerrazón mental, los vicios sociales, la falta de iniciativas agrícolas, industriales, económicas. No hemos de repetir los largos trabajos de estadísticas comparada sobre ello publicados. Nos basta recordarlos para no olvidar el carácter positivista de nuestras afirmaciones.
No se trata de Chile. Se comprueban en este terreno del fracaso escolar opiniones y hechos pertenecientes a todos los países, sin excepción. Recordemos, por ejemplo, a Bélgica; Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos, países donde se admite generalmente una mejor calidad educacional. En Bélgica son contadas las Escuelas Nuevas y, precisamente, todos los esfuerzos creadores de Decroly, Devogel, Sluys, Yoteiko y Lovaina no se dirigen a otra cosa que a dar una vuelta a la escuela usual en el país. En Gran Bretaña reconocen también, los entendidos, la necesidad de cambiar completamente la escuela común. Las invectivas de Spencer contra la escuela inglesa, son demasiado conocidas. En Alemania se está cambiando