Nº 10 Bardina Bicentenario La SI fuente histórica
Índice del Artículo
Nº 10 Bardina Bicentenario La SI fuente histórica
Página 2
Juan Bardina (1877-1950) y “La Semana Internacional” (1921-1948): fuente histórica a propósito del Bicentenario

Juan Bardina (1877-1950) y “La Semana Internacional” (1921-1948): fuente histórica a propósito del Bicentenario

 Se ha echado de menos por algunos que el Bicentenario no haya dado ocasión a una situación parecida a la del Centenario. El cumplimiento de este fue precedido por hondas y sesudas referencias al mismo de orden crítico, aquilatando y cuestionando el estado y marcha del país al cabo de la primera centuria de vida independiente. Aquellas tomaron tiempo y apuntaron de preferencia al plano político, social y económico de una parte, y al educacional de la otra. Destacaron ilustres personalidades en uno y otro ámbito: Enrique Mac Iver, Nicolás Palacios, Alejandro Venegas, etc. en el primero; Francisco Antonio Encina, Luís Galdames, Enrique Molina, etc. en el segundo.
 ¿Qué parangón cabe señalar entre esa atmósfera del Centenario y la del Bicentenario  entrante, que prolongaremos a lo menos hasta el 12/02/2018, fecha que conmemora el Centenario de la Declaración de la Independencia, verificada ésta un septenio después de la Primera Junta de Gobierno (18/09/1810), casi dos meses antes (12/02/1818) de la batalla de Maipú (05/04/1818)?  
Me permito esbozar este sucinto cotejo evocando no a un chileno, sino a un extranjero, catalán, Juan Bardina Castará. En la primera mitad de su vida (1877-1917) fue éste en Barcelona un señero educador tanto en el campo privado como público. En la segunda mitad  (1917-1950) se avecindó, casó, tuvo familia y trabajó en Chile –cuatro años al comienzo en Santiago, los demás en Valparaíso- muriendo y siendo sepultados sus restos en suelo chileno, en el Cementerio de Playa Ancha.
Mi conocimiento suyo descansa en el estudio de su vida y obra, iniciado en el pasado siglo (años 70)  en la Universidad de Barcelona y proseguido acá (desde el año 90) en la PUCV.
Dos consideraciones justifican que ligue a Bardina con la celebración del Bicentenario en Chile.
Primeramente, su llegada a Chile en Diciembre de 1917, coincidiendo con la celebración del Centenario. Ciertamente no al comienzo del período, pero sí casi a su término. No al origen del debate, pero sí durante su prosecución, que rebalsó el marco  temporal antedicho.
Luego, la maña que se dio para entretejer sus quehaceres diarios -periodismo y enseñanza universitaria (Curso de Leyes U. de Chile, en Valpso.)- con los problemas, inquietudes y desafíos puestos de relieve en el mencionado segundo decenio, y más lejos también, ya que por su índole y peso no eran de breve sino de prolongada vigencia.
Pues bien, a un eventual lector hoy día ¿qué motivos o intereses podrían inducirlo mientras transcurra el Bicentenario a allegarse a algunas páginas de la vasta producción periodística bardiniana, desconociéndolas hasta ahora a ella y su persona?
Imagino que algunas podrían ser las siguientes.
Hacérsele patente el contraste del olvido tras su muerte con la nombradía anterior por  tres decenios, gracias al ejercicio del periodismo principalmente, en varios medios de prensa. Constatar singularmente el caso de “La Semana Internacional”, una página los días Lunes en el diario “La Unión” de Valparaíso primero (1922-1931), que gozó de gran renombre; una revista semanal propia después (1933-1948), que consiguió gran circulación.
Percatarse que esa celebridad acá -la tuvo igual en Barcelona- descansó en méritos individuales, provenientes de su talento, que justificaban el acercamiento a su persona y obra.
Advertir que esa reputación parejamente emanó tanto de los lectores al percibir las cualidades del director y la revista, cuanto de la voluntad de éste en su empeño por divulgarla y darse a conocer.
Enterarse -no sin asombro en estos tiempos revueltos- que “La Semana Internacional”, fue dada a luz en Valparaíso (“finis terrae”), con precarios recursos humanos y económicos, albergando la intimidad de su director estos dos sinceros y peculiares anhelos: “La Semana Internacional” desea entrar en todos los pueblos, por pequeños que ellos sean. No es revista de populachería, sino de ideas nuevas para una elite que está distribuida en quién sabe qué rincones del país”. “Una colección de “La Semana Internacional” es un buen regalo a hacer a una biblioteca o escuela, a un hogar intelectualmente distinguido y a cuantos –políticos, militares,