Guerra 1939 40 02 24
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Mientras Rusia Avanza, se quiere crear Nuevos Frentes De Guerra. Se intenta complicar la guerra. La SI 24/02/40 p. 1-5

Mientras Rusia Avanza, se quiere crear Nuevos Frentes De Guerra. Se intenta complicar la guerra.
La SI 24/02/40 p. 1-5

 Esta semana bélica debe ser estudiada a la luz del pasado y del futuro. Los sucesos que han tenido lugar son varios, complicados y de primer orden. Algunos especialmente son tan extrañamente ilógicos, que no les hallaría el lector explicación satisfactoria si no buscase sus raíces en el pasado inmediato y, a la vez, no los proyectase sobre el porvenir y los fines que se buscan.
 Tiene lugar aquí la misma exigencia hermenéutica  de siempre, que es no romper el hilo de los sucesos, cada uno de los cuales tiene padres más o menos conocidos e hijos también más o menos legítimos. Para el filósofo, el presente no existe ni puede existir, porque todo o ha sido ya (pasado) o no ha sido todavía (futuro) No hay medio entre esos dos extremos. Para el periodista, en general, sucede lo contrario: no existe más que el presente, despreciando el pasado y desentendiéndose del futuro. Solo el crítico que sepa que tanto el filósofo como el periodista yerran, y tenga en cuenta el presente,  que le da motivo de crítica, pero enfrentándolo con lo que fue y lo que va a ser, podrá acertar de una manera tal, que algunos, que desconocen ese hilo de parentesco entre lo sucedido, lo que sucede y  lo que sucederá, podrían sospechar si ese crítico tiene facultades que le abren el porvenir y le hacen predecir.  

 a) La Línea Mannerheim ha sido rota en su oeste. Y traspasada. A pesar de todo lo que digan corresponsales dotados de complejos de inferioridad científica o moral.
 Es interesante ver cómo se ha ido desarrollando la ofensiva rusa durante esos veinte días de Febrero, y, a la vez, la idiota ofensiva de los corresponsales  de guerra, que han perjudicado gravemente a Finlandia con sus noticias mentirosas sobre victorias finlandesas que eran, si expresión de una valentía extrema, derrotas espectaculares. 
 Del 17 al 31 de Diciembre había tenido lugar la primera ofensiva rusa sobre la Línea Mannerheim, que el lector hallará ubicada en el mapa chico de este número (p. 4). Aquella ofensiva fracasaba completamente. La realizaban unos 60.000 hombres mal armados  y con frío de 50 grados bajo cero. Era la primera vez que un ejército se hallaba dando cabezazos contra una Línea estilo Maginot.
 Ya aquí, hay que ser ecuánime, distinguiéndose de los pobres diablos de la pluma que todo lo ven a través de un vidrio determinado. Un ataque a una Línea Moderna, no había sido intentado más que una vez, cuando los franceses, con más de un millón de hombres, traspasaban la frontera alemana en los primeros días de esta guerra por Saarbruck, anunciando de antemano la caída de esta notable ciudad del Sarre. Está ella situada a más de 15 kilómetros de la Línea Siegfried. No pudieron, a pesar de ello, tomarla los franceses. Y después de 15 días de inútiles esfuerzos de todo orden, dieron la partida por perdida y se retiraban otra vez a sus posiciones francesas. Era la primera vez que un ejército intentaba romper una línea moderna de acero y concreto. Y bien pronto vió Gamelin que se había equivocado de medio a medio al creer traspasable esa línea, a pesar de la notable habilidad táctica de los franceses y de las enormes fuerzas empleadas: no se había podido llegar ni a 10 Km. de las avanzadas.
 Los militares son uno de los grupos que jamás da la razón al contrario. Y en este caso los franceses anunciaron que, si no habían podido tomar la Línea Siegfried, era por razón de un invierno crudo (que no había comenzado todavía) y las malas condiciones del tiempo. En resumen: primeras nevazones y 2 grados bajo cero.
 Considerando esto, piénsese la importancia que tenía la decisión rusa de atacar a su vez una Línea Moderna –la Mannerheim- y precisamente con tan escasos elementos. Sufrían las mismas consecuencias que los franceses en Saarbrucken. Golpeaban en vano contra el acero y el cemento. Ya debían haber olvidado los críticos de París la propia impotencia  ante la Siegfried, cuando hablaban de “la impotencia del ejército ruso al no poder romper la línea finesa”. Con la diferencia que los rusos eran menos de cien mil en este caso, y el frío bajaba a 50 bajo cero.
 Parecía que se podía dar por infranqueables estas líneas modernas. Eran ya dos los fracasos: el francés y el ruso. Pero, cuando todos así pensaban, al Soviet no le pareció lógica la conclusión.  Preparó un segundo ataque. Decuplicó sus fuerzas, reuniendo medio millón de