Guerra 1939 40 04 13
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Guerra y Neutrales La SI 13/04/40 p. 1-4, 14-16

Guerra y Neutrales
La SI 13/04/40 p. 1-4, 14-16

l. Algo es algo

 Era desesperante. Se necesitaba de toda la flema inglesa para conformarse. Era una guerra sin vergüenza ni dignidad. Guerra de radios, con granadas de mentira y obuses vacíos. Guerra de discursos, en que hasta los taciturnos de Londres se han convertido en vulgares charlatanes. Guerra de nervios, lo cual quiere decir que no se hace guerra limpia, sonora y bombeante. Guerra de sesiones secretas, en que nada hay que decir en secreto, porque no hay nada que decir en manera alguna; secretismo destinado a hacer ver que se trata de algo. Guerra de posiciones, millón de hombres contra millón de hombres, descansando mutuamente el uno sobre la pereza e inactividad del otro, enemigo beligerante “in partibus infidelium”. Guerra sin acciones, sin batallas, sin desgaste de municiones, sin truenos y relámpagos, entretenidos los flamantes y heroicos generales en hacer la zancadilla diplomática  a guisa de mujerzuelas. Guerra de puro nombre, grandes platos sin nada dentro, a la manera de tantas cosas fofas de estos días miserables. Y un día, cuando los diarios y los partes oficiales  hablan de una “gran acción”, son 32 soldados contra 31, que llegan a los terribles y extraordinarios resultados de dos muertos y medio herido.
 No. eso no. Escribía Lope de Vega, si mal no recordamos, que  “las castañuelas pueden tocarse o no tocarse; pero que, en caso de tocarse, hay que tocarlas bien”. Lo cual es un principio básico que, al parecer, no entienden los hombres belicosos de estos instantes.    
 Pero ¿no parece que ahora entramos a algo movido? ¿Qué los guerreros se han dado vergüenza, y estarían dispuestos a disparar, cuando menos, seis o siete docenas de obuses y unos cientos de granadas?
 Porque en estas últimas veinticuatro horas ha habido algo. Algo que vale la pena. Gran Bretaña y Francia resuelven apoderarse de Noruega, y siembran con millares de minas las aguas propias del país. Y, cuando esto se realiza calladamente como para dar una sorpresa, he ahí que, al llegar los de las minas, los otros ya volvían: 16 cruceros fantasmas, pasando por rutas invisibles, aparecen en las más lejanas costas noruegas. Vuelan por el aire trasatlánticos bélicos. Caen Bergen, y Narvick, y Oslo, y Christiansand. Dinamarca es “capturada” en cinco horas. Salen 600 aeroplanos aliados hacia el nuevo frente bélico. Salen bandadas de mosquitos de hierro de Alemania. Y esos infelices noruegos, que han sido torpes como los finlandeses, helos ahí recibiendo palizas por ambos lados, como el tonto del cuento que quería convencer a hacer las paces a dos que se peleaban.
 Y esto es ya algo. No es que responda ésto a las “obligaciones bélicas” de los beligerantes ante la opinión mundial, ávida de cosas locas. Pero esto es algo, y todo es comenzar.
 ¿Diremos que, ante sucesos tan interesantes y sonoros, hay que proceder a una crítica imparcial, dejando de lado todo apriorismo y todo sentimiento preferente? Lo diríamos una vez más, si no lo hubiésemos repetido tantas veces. Ya a fe que sería ahora útil volver a recordarlo, dada la calidad de sucesos tan trascendentales.
 Esto es más importante cuanto que nadie se para en barras en mentir y decir la barbaridad mayor que le viene en ganas, si ella cree puede favorecerlo. Desde seis meses tras estamos acumulando mentiras y sandeces una tras otra, para, un día en que nada haya que tratar, servirlas al público en salsa inofensiva. Habrá que reír…que lamentar la imbecilidad humana, que todavía deja engatuzarse tan lindamente en rueda de molino.
 Veamos, pues, de ser imparciales. Para ello hay un camino noble y seguro, que tanto amamos en esta revista: atenernos a hechos objetivos, dejando los juicios y opiniones para que el mismo lector los deduzca a guisa de un tejido de hechos presentados simplemente.  

2. Una sesión movida…aparentemente

 Cuando un período de iniciativas alemanas culminaba con la Conferencia de Brennero y el anterior fracaso aliado para lograr interesar en la guerra a los pueblos balcánicos, Francia y