21 Chile Antártica
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El Continente Antártico (1) La SI 23/11/40 p. 7-8
El Continente Antártico (2) La SI 30/11/40 p. 7-8
El Continente Antártico (3) La SI 07/12/40 p. 6-7
El Continente Antártico (4) La SI 14/12/40. p. 10
Bibliografía 3174. Pinochet de la Barra, Óscar: La Antártida Chilena. Santiago La SI 09/08/47 p. 9

El Continente Antártico (1)
La SI 23/11/40 p. 7-8

Chile ha formulado ante el mundo internacional una declaración  acerca de las tierras polares que se enfrentan ante su territorio meridional. Y el decreto (Docum. DCCCLXll, Núm.   976 de La Semana Internacional) ha caído como algo insólito –y nada tiene de ello- en varias cancillerías. Un pequeño pleito surgirá en cuanto aspiran Argentina y Chile a tierras que cada uno cree propias. Pero será ese pleito que convidará a un arreglo amistoso.  Más, ante los derechos coaligados de esos dos países americanos, se alzarán otros, verdaderos o pretendidos, especialmente de aquellos países que, no teniendo por esa latitudes intereses, tienen como máxima acaparar cuanto pueden.
De ahí la existencia de un problema acerca de quien ha de ejercer derechos de soberanía sobre cada una de las partes de enorme bloque de tierra que constituye el polo sur.      


Descubrimiento de los polos

 La tierra, como se sabe, es un esferoide afectado por dos movimientos: uno de traslación alrededor del sol, que es su estrella, y otro de rotación sobre sí misma. Todo movimiento de rotación de una esfera se concibe como dando vueltas sobre sí misma alrededor de un hilo que la atravesase interiormente pasando por su centro. Ese hilo lo llaman eje del movimiento, y, menos exactamente, eje de la tierra. Sus dos extremos son los polos.
 Los que en algún instante pueden estar en los polos no se trasladan de lugar espacial por la rotación de la tierra. Se limitan a dar una vuelta cada 24 horas sobre sí mismos, siendo, por lo tanto, imperceptible esa vuelta por los mismos que la realizan. Solo por comparación sabrán que la dan, viéndose colocados en distinta posición respecto del sol o de las estrellas.
 Desde que el hombre habita la tierra, posiblemente, los dos polos (Norte y Sud), han sido bloqueados por enormes masas de hielos, efectos de la bajísima temperatura reinante en aquellas zonas. Probablemente desde siempre esa baja temperatura ha afectado a los dos casquetes terrestres, a causa de la situación inclinada de la tierra con respecto al sol, lo cual hace que los rayos solares sean recibidos en aquellas regiones  tan oblicuamente, que no hacen más que rozar su suelo.
 Los misterios de los polos fueron absolutamente desconocidos hasta nuestros días, pues todos los descubrimientos hechos en esas comarcas datan, puede decirse, de nuestro siglo. Sin embargo, si no los polos, las regiones polares cuentan, desde el siglo XVlll, con bravos exploradores, que, uno tras otro, aspiran a descubrir los misterios de esas tierras inhospitalarias.
 Limitándonos al polo sur, he ahí los principales esfuerzos realizados:
 1. El inglés Cook, tan famoso por sus viajes a estas regiones, fue el primero que atravesaba el Círculo Polar Antártico a fines del siglo XVlll (entre 1772 y 1775), siendo el primero que vislumbró que esta región estaba constituida por tierra firme.  Cuando Cook dio a luz sus informes un gran anhelo de conocer los polos se acentuó en todo el mundo civilizado.
 2. El capitán Smith, inglés, descubría en 1819 lo que él llamó archipiélago de Nueva Shetland, tomando posesión de esas islas a nombre de Gran Bretaña.              
 3. En 1821 el inglés Powell descubría nuevas islas e islotes numerosos en la mis región, que da cara a sud América.
 4. En 1819, 1820 y 1821, dos buques rusos, capitaneados por Bellinshausen, avanzaba una gran distancia más hacia el punto polar, descubriendo islas volcánicas y realizando innumerables investigaciones geográficas y meteorológicas.
 5. El inglés capitán Wendell descubría en 1824 las Orcadas australes, acercándose también a la región polar.
 6. En 1830 el inglés capitán Biscoe, con fines de pesca de ballenas y también científicos, descubría la Tierra de Gram. y otras
 7. El capitán francés Dumont d’Orvilly organizaba dos expediciones que partían de Valparaíso en 1828, descubriendo nuevas tierras que ellos denominaron de Luis Felipe y realizando innumerables experimentos científicos.