Guerra 1939 40 06 15
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Guerra 1939 40 06 15
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La batalla de los 7 ríos La SI 15/06/40 p. 1-6
Los aliados abandonan Narvik La SI 15/06/40 p. 6-7
Italia en guerra con los aliados La SI 15/06/40 p. 7-9

La batalla de los 7 ríos
La SI 15/06/40 p. 1-6

1. Tiempos épicos

 Días de hierro. El sol europeo –pleno estío- brilla furiosamente claro sobre las cabezas. Los labriegos, hoz en mano, se preparan para la gran siega, que todos se prometen buena. El brazo desnudo y la canción en los labios, todos, como por instinto, miran el zenith, donde la gloria de la luz triunfa sobre las sombras.  Se han acabado los tiempos en que los jóvenes exhalaban suspiros seniles y los caballeros se emboscaban tras los miedos y los sofismas. 1), Mientras millones de hombres se yerguen gallardamente, ancho el pecho, tensos los músculos, alta la cabeza y la mirada al sol, algo parece que cruje en los adentros de las cosas, de esas endebles y absurdas cosas con que un  siglo XlX fatuo e injusto no había querido dorar la píldora amarga de la pobreza, la esclavitud y la injusticia.
 Es interesante constatar dos cosas en la vida usual de estos tiempos, en que tantas corrientes contrarias se entrecruzan complejamente: una, la contradicción absoluta entre lo que se dice y lo que se hace; otra, la contradicción, también completa, entre lo que ha hecho uno y lo que pretende que los demás hagan.
En la educación que recibe la juventud se le pone como modelo de personalidad, patriotismo y bravura a aquellos que en siglos pasados botaron la pala por la espada y, con la sonrisa en los labios y dispuestos a todo,  se decidían por la lucha por la independencia y la libertad. Varones heroicos de días grandes que las jóvenes generaciones contemplan desde nuestros días  como gigantes que se alzaron en las rutas de la humanidad, como esos robles milenarios que dominan las selvas desafiando el rayo con sus enormes copas siempre verdes.
Y la raro es esto: que, cuando asoman días en que una semejante reivindicación  del derecho y de la libertad se presenta como un deber imperativo, los mismos que loaban poniendo en el cielo el heroísmo de los que nos antecedieron, ponen ahora toda su palabra para condenar a los que no hacen más que imitar a los que merecieron por sus hazañas y su bravura la inmortalidad del elogio venidero.
 Es la “incapacidad de hacerse cargo” de que se ha acusado por muchos a los modernos educadores, entendiendo por este nombre, no solo a los maestros, sino a los políticos, sociólogos y cuantos otros pueden ser considerados como mentores de la juventud. Son infinidad los que no saben ver que los terremotos y movimientos actuales del subsuelo son exactamente los mismos que, a través de millonadas de años, han formado la actual costra terrestre. Y muchos más son, todavía, los que no aciertan a ver la absoluta igualdad entre las emigraciones de hoy días y las de las razas que, a fuerza de milenios, llegaron a poblar la tierra.
 Sucede lo propio con el hecho de las guerras. Todos loan hasta los cielos  los hechos y los nombres de aquellos que supieron morir por la libertad de sus pueblos. Y su pacifismo no aceptaría que alguien, con excusas de paz a toda costa, condenara las hazañas heroicas de los antepasados. Pues bien ¿¿cuántos son los que ahora tampoco “se hacen cargo”, comprendiendo que aquel mundo de ayer no era distinto del de hoy, y que hoy como ayer hay que saber distinguir entre pacifismo y liberación de los pueblos de una hegemonía cualquiera?
 Tiempos épicos. Te gusten o no te gusten, tiempos épicos. Hay quienes desprecian la vida si no se consideran libres. Hay quienes prefieren los laureles humildes a las ollas de Camacho. Y no todo son miserias y llagas cuando hay quienes, para aliviarlas o suprimirlas, saben mirar cara a cara la muerte, como en los heroicos tiempos de antaño.

2. La guerra en el Somme

 El día 4 era tomada Dunkerque. El día antes el mejor crítico de los diarios de París ponía en guardia a sus compatriotas: “No se crea que Alemania está agotada para meses, como acontecía  en la guerra mundial pasada. Cierto que necesitará rehacerse y organizar una nueva ofensiva, para lo cual no necesitará menos de 15 a 20 días. Pero el respiro no será mayor”.