Guerra 1939 40 01 06
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Un mes de guerra en Finlandia  La SI 06/01/40 p. 1-4

Un mes de guerra en Finlandia
La SI 06/01/40 p. 1-4

 Hacia el 4 de Diciembre Rusia caía sobre Finlandia, atacando por dos lados: en el extremo sur, entre Petrogrado y Viborg, y por el extremo norte, a orillas del Océano Ártico, por el lado de Petsamo.
 Han pasado cuatro semanas. Y es útil echar una ojeada a esas operaciones, sobre las cuales una prensa analfabeta hace rodar tantos absurdos. Por uno y otro lado, atentos cada cual a sus prejuicios, según que esté abanderado a uno u otro sector.

 a) Conocemos los antecedentes de esta pelea, que surgía a raíz de aspirar Rusia a ciertos cambios fronterizos y a poder defender la entrada del golfo de Finlandia No habiendo accedido Finlandia, Rusia se tomaba por la fuerza lo que de buen grado no le era reconocido. Por supuesto, para justificar la invasión a los ojos de los timoratos, se inventaba el supuesto –o se reconocía el hecho- de un ataque fronterizo finés a un puesto de guardia de las vecindades de Leningrado.
 Sin embargo la imparcialidad nos obliga a rectificar un hecho. Lo habían echado a rodar las cancillerías amigas de Finlandia, incluso en libros oficiales; pero ha resultado falso. Lo habíamos acogido en estas columnas y debemos hacer constar su falsedad. Nos referimos a la exigencia rusa de que le fuese cedida la bahía y punta de Hangoe, en el extremo suroeste de Finlandia. La verdad ha sido restablecida. Rusia exigía de Finlandia que esta punta le fuese arrendada, y todavía por unos años. Era el mismo caso de los Estados Unidos en Guantánamo (Cuba) y de Gran Bretaña en Haffa (Palestina) con la diferencia que en los casos británico y norteamericano se trata de un arriendo perpetuo, por lo mismo, con merma de la soberanía, mientras que en el caso ruso se trataba de algo temporal.
 Esta rectificación hecha, uno no comprende por qué razón Finlandia se opondría a la demanda rusa, tanto más cuanto que las demás demandas moscovitas eran a cambio de cesión de suelo hoy ruso. No se trataba más que de un cambio de territorios y un reajuste racial, que siempre son de desear entre los países: cesión por parte de Finlandia de tierras rusas a Rusia; y por parte de Rusia, de tierras finlandesas a Finlandia.
 La clave de la situación ha de buscarla el lector, si desea explicaciones racionales, en el extremo norte del país. Poblado por esquimales rusos, Rusia lo reclamaba, tanto más cuanto que Finlandia se había apoderado de la región solo hace años, con ayuda de buques británicos y tropas extranjeras. Pero en este extremo solo nominalmente gobierna Finlandia.  En Petsamo y sus vecindades, 60 kilómetros a la redonda, son los amos Compañías mineras extranjeras, en parte norteamericanas, en parte canadienses, en parte británicas. Se apoderaban de la región en 1922; y, para que Rusia no pudiese alegar, la adjuntaban a Finlandia, claro que nominalmente.
 Rusia reclamaba ahora esta parte. Y habían de ser tres, al menos, los gobiernos que habían de aconsejarle a Finlandia resistencia contra Rusia: los tres que ejercían de facto la soberanía en esa región reclamada por Rusia.
 Finlandia no medía bien las perspectivas, y, aunque con circunstancias distintas, caía en el mismo error que Polonia: esperar auxilio exterior, que solo podía lograr, acaso, en forma de empréstitos y deudas.
 Esto explica por qué, desde el primer día del conflicto, buques británicos se hicieron presente en la bahía de Petsamo, que el lector verá en uno de los mapas de esta primera página y en mapas generales publicados en números anteriores.  Cuando esos buques llegaban a la bahía, los rusos habían ya ocupado la costa entera., y no tuvieron tiempos los buques extranjeros de entrar y defender su parte. Ya ocupada la región por rusos, habría sido la intervención de esos barcos británicos un “cassus belli”. Y esto lo evita Gran Bretaña como peligro inminente de que Rusia, ya declarada la hostilidad, una sus fuerzas a las alemanas, sea en Europa, sea en la India.

 b) La guerra puede dividirse entres períodos, si el espacio de unos pocos días puede llevar este nombre. Pero así lo haremos, teniendo en cuenta que esta guerra, relativamente chica, debe medirse toda ella con medidas proporcionadas a su escasa magnitud.