Guerra 1939 40 08 31
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Comienza el segundo año de guerra con el doble bloqueo absoluto. La guerra cumplió el año La SI 31/08/40 p. 1-8
Resuelta la cuestión de la Drobudja. Rumania y Bulgaria se entienden La SI 31/08/40 p. 8

Comienza el segundo año de guerra con el doble bloqueo absoluto. La guerra cumplió el año
La SI 31/08/40 p. 1-8

 El segundo año de guerra comienza con un doble bloqueo absoluto que tira derechamente a la estrangulación. Es éste el hecho fundamental, al menos en apariencia, que separa los doce meses ya transcurridos, de los doce en que acabamos de entrar y que son prometedores de cosas extraordinarias, aún en estos instantes en que nada ya parece extraordinario de puro codearnos cada día con lo inverosímil.
 Veamos de echar una ojeada sobre este primer año bélico. De él será hijo el segundo año y es interesante, por lo mismo, conocer la raíz de lo que está por acontecer inmediatamente. 

 a) La guerra actual tenía por causa exactamente la misma de la guerra mundial: la competencia cada día mayor, entre dos pueblos altamente productores, el más viejo de los cuales, como posidente que era, se veía lentamente desplazado de los mercados del mundo en alas del mismo liberalismo económico que había proclamado, mientras no había miedo de competencia.
 Apenas publicado el Tratado de Versalles se afirmaban en estas columnas ciertos vaticinios que no lo eran más que para los analfalbetos. Entre éstos se contaban muchos Ministros y aún la totalidad de los “four bigs”, como daban en llamarse a sí mismos los pobres cerebros que redactaban el Dictado de Versalles. Entre estos vaticinios, el más elemental era éste: la extorsión anormal a que ese Tratado sujeta a Alemania motivará en ella una reacción tan honda y poderosa, que su repotenciación (que habría sido obra lenta de un siglo) se va a realizar ahora en años cortos.
 Cualquiera podía prever –solo habiendo saludado la física y la psicología- esta consecuencia. Hay eminencias que no han saludado más que a sus visitas. Y tienen las ideas más estrafalarias de las cosas. Cuanto más piensan aplastar algo, más realizan aquello de lo cual vendrá forzosamente un resurgimiento. Así es como, al fin de su política, se encuentran con sorpresas  tan poco sorpresivas como lo es un corolario evidente de un teorema elemental.
 Alemania ha resurgido en estos años con un vigor solo comparable a la oscura tenacidad  con que se pretendía abatirla  para siempre. Y ya en los alrededores de 1935 volvía a competir en todos los mercados del mundo con los grandes pueblos productores rivales: Gran Bretaña y Estados Unidos. Quien parta de aquí para entender esta guerra, marchará seguro, pudiendo captar consecuencias aún antes de que hayan surgido: antes de dar el primer vagido estaban ya vivitas y coleando en las entrañas fecundas de las cosas.
 De ahí el interés de Gran Bretaña en arrastrar a los pueblos europeos a la vorágine de la contienda, y aún he ahí la explicación  de que no acudiese ese país efectivamente al auxilio de ninguno de sus aliados. Necesitaba en ellos un pretexto para declarar la guerra, escondiendo cautelosamente esa causa neta y puramente económica, que muestra como  no es precisamente solo Rusia el país que lo mueve todo por razones estomacales.
Un Ministro británico pronunciaba días atrás un interesante discurso. Hablan tanto desde Londres los Ministros, que no parece sino que el cetro de la locuacidad innata les va a ser arrebatada a los españoles De ahí que tan pocas veces se oiga, desde esas tribunas oficiales, algo que realmente valga la pena. Sin embargo, de Mr. Greenwood hay una afirmación que merece ser registrada. Aludiendo al hambre que se acerca en Europa en su opinión, dice lo siguiente, aunque sería mejor que lo hubiera callado: “Hitler está dominando ahora sobre una serie de pueblos tardos y poco activos, que le serán más una carga que un alivio. Si espera de ellos sacar ventajas, se equivoca”. He ahí la opinión que se tiene en Londres oficial –nunca se hará bastante en cuanto a distinguir Londres oficial del pueblo británico- de Polonia, Noruega, Checoslovaquia y demás pueblos que eran sus aliados. Una opinión despectiva. Son pueblos que pesan en sentido de retardo, y que, por tanto, solo pueden ser utilizados como anzuelo para sacar ventajas, como esa de poder decir que “la guerra se ha iniciado para devolver la libertad a los pueblos vencidos”.
 Esos pueblos sirvieron, puesto que no para soldados y sacar las castañas del fuego a Gran Bretaña, para paliar la verdadera causa de la guerra. En la de 1914 se necesitó una Bélgica