Guerra 1939 40 11 09
Índice del Artículo
Guerra 1939 40 11 09
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5

Ante la Línea Metaxas La SI 09/11/40 p. 4

Ante la Línea Metaxas
La SI 09/11/40 p. 4

 a) El vértigo de la velocidad, que fue la característica de las anteriores campañas sostenidas por Alemania  no tiene lugar en esta guerra balcánica. Marcha esa guerra por sus pasos contados. Las causas son varias, y, tal vez, la más importante quede en la sombra. Podríamos señalar algunas ahora.
 El terreno de ese campo de lucha es muy semejante al de Noruega: un intrincado nudo de montes, de cuyo enrevesamiento puede dar idea la marcha de los ríos que hemos marcado en uno de los mapas interiores. Lo normal de la orografía balcánica es la anormalidad, presentándose aquí uno de los pocos casos de no obedecer la formación geológica a leyes que se manifiesten en la corteza visible. Algunos montes tocas a los 3.000 metros, que equivalen –las latitudes en cuenta- a 4.500 en zonas como las de Aconcagua. A 1.500 aparece ya la nieve; y los ríos y quebradas, innúmeros, aparecen casi siempre escarpados y torrentosas. 
 Ese informe conglomerado de montes viene agravado por la estación en que esta guerra ha sido iniciada. Pleno otoño y comienzos del invierno. Noviembre es en los Balcanes mes de lluvias continuadas, algo peor que las nieves. Porque los caminos, que facilitan francamente las invasiones (caso polaco) son contraproducentes cuando, como en ese Epiro primitivo en que solo malos caminos elementales existen, conviértenlos las lluvias torrenciales en verdaderos lagunales. Cuantos conocen el arte militar –y aún el arte excursionista- saben bien que son cien veces preferibles las quebradas naturales y la falta absoluta de caminos, caminando sobre tierra o roca firme, a los caminos elementales expresamente preparados para los fangales en cuanto las lluvias los amansan. De este modo, el gélido invierno balcánico (que avanzará cada día más sus rigores hasta fines de Febrero) se une en este caso a la vialidad y a la montuosidad, haciendo dificilísimo los avances con cañones e impedimenta y aún con tanques, que requieren una angulosidad no pronunciada para su marcha.
 Los cables nos hablan de material expresamente fabricados para los alpinos italianos, como ser bicicletas y motos delineadas para estos casos, con ametralladoras de peso medio. Solo así se explica (unido este material a tanques de mínimas dimensiones) que se puedan realizar con cierto ritmo avances y contactos entre tropas de cierto volumen.

 b) En uno de los mapas interiores hallará el lector la vieja denominación regional helénica, con las principales comarcas famosas en los días de oro de la vieja nacionalidad. Actualmente las dos ofensivas italianas sobre Grecia se desarrollan en las dos regiones más norteñas del país: el Epiro y la Macedonia.
 El Epiro está limitado así: al norte toda la Albania meridional, que es parte del Epiro. A oriente, la Macedonia, con Monastir (Yugoslavia) al norte y Salónica al sur. A poniente, el mar que rodea la isla de Corfú. Al sur, el golfo de Arta y la Etolia.
 La Macedonia tiene, étnicamente hablando, las siguientes fronteras: al norte toda la Yugoslavia meridional, que forma parte de la región. A oriente, la Tracia occidental. A poniente, el Epiro. Y al mediodía, la Tesalia.
 Los telegramas nos hablan de la Cianuria. Este nombre distingue a una provincia o comarca natural del Epiro, hacia el extremo oeste  de la frontera albanesa, entre Janina y la isla de Corfú. Es comarca netamente albanesa, y es donde han tenido lugar constantemente los trágicos ataques de francos tiradores griegos contra las grandes familias albanesas que habitan la región desde tiempos inmemoriales. 
 Hemos notado constantemente a través de nuestras crónicas, que Europa se encuentra racialmente desgonzada constituyendo este hecho anormal una de las causas más hondas de desinteligencias locales y de guerras irredentas entre los Estados. Al no coincidir éstos con las naciones étnicas naturales, créanse mil conflictos. Y aquí, en ese rincón del Epiro formado por la Cianuria, han tenido lugar constantes y tristes hechos de esta laya.  
 Los vencedores de la guerra mundial procedieron en ese mediodía europeo al estilo del centro de Europa, donde instauraban el imperialismo antidemocrático más radical, a base de una Checoslovaquia opresora de razas, y una Polonia poliétnica, y por lo mismo, no viable. Y este