Guerra 1939 40 12 07
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Guerra 1939 40 12 07
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Foco de guerra en Asia Oriental. Thailandia e Indochina.  La SI 07/12/40 p. 1-3
Más sangre en Rumania La SI 07/12/40 p. 3-4
Los italianos han detenido el avance griego. La semana ítalo griega La SI 07/12/40 p. 4-5

Foco de guerra en Asia Oriental. Thailandia e Indochina.
La SI 07/12/40 p. 1-3

 El ciclón bélico lleva trazas de extenderse, envolviendo a nuevos pueblos. Es que están conmoviéndose  los mismos cimientos de lo que se había dado en llamar civilización, y no es raro, por lo mismo, que los cuarteamientos se manifiesten doquiera el hombre vive estos días de apocalípticos crujimientos y también de tenues y prometedoras alboradas. 
 Toca ahora a uno de los núcleos más sensibles del Extremo Oriente, y será interesante no perder de vista esa zona humana, que puede ser el punto de apoyo para gestas que habrían de hacer temblar toda el Asia, repercutiendo, por lo mismo, no solo en Europa, sino también en esta tan débil como gigantesca región americana que es Estados Unidos. 
 La lucha inicial entre Siam y las posesiones francesas de Indochina nos muestra el inicio de ese nuevo y lógico resquebrajamiento de la paz mundial, sostenida a base de extorsiones de unos pocos pueblos sobre el mundo.

a) Hacia mitades del siglo pasado, los democráticos gobiernos de Francia y Gran Bretaña, en pleno furor imperialista, aprovechaban todas las circunstancias para meter mano sobre los pueblos del Asia amarilla.  China era la preferida. Pero el sud-este del continente, con pequeños y estratégicamente bien colocados reinos indígenas, ofrecía perspectivas interesantes a la extensión imperialista de las democracias europeas.
Fue entonces cuando Francia entraba por la fuerza  en Tonkin, extendiendo poco a poco la conquista. En nombre –por supuesto- del ideal de que la conquista no creaba derechos cuando se trataba de los demás. 
 En 1883, en plena república democrática, Francia enviaba una escuadra a la capital de Siam, y, en ultimátum violento, exigía le fuese entregada buena parte del país, entre otras comarcas, la mejor económicamente: Cambodja. Siam protestaba con todas sus fuerzas. Voz clamante en el desierto de la democracia conquistadora. A cañonazo limpio le era arrebatada esa región, así como otras menos importantes. Un Tratado era forzado (Octubre, 1893), por el cual la conquista era conocida como derecho. Y Gran Bretaña a base de sus principios democráticos, reconocía esa conquista (Enero, 1896)  
 Desde aquella fecha, medio siglo atrás, la colonia francesa, la más floreciente para los de la Indochina ha sido una de democráticos conquistadores, dividida en las cinco regiones que muestra el mapa segundo de la portada: Tonkin, Annam, Cochinchina, Laos y Cambodja.
 Siam –también denominado Thailandia- había firmado forzado, a la sombra de los acorazados franceses. Ello quería decir que el ideal irredentista había de seguir flameando en los corazones de los siameses. La primera ocasión venida, había de recordarse a Francia que podían surgirle dificultades por este lado.
 La ocasión la representaba el renacimiento del mundo amarillo en el Extremo Oriente, representado principalmente por la acción del Japón contra la ingerencia de los blancos en el Asia amarilla.
 Ello era más de esperar por cuanto en diversas ocasiones los gobiernos de Bankok habían insinuado a Francia la necesidad de devolverle en paz los suelos arrebatados por la conquista y el forzamiento. Esos esfuerzos pacíficos habían resultado siempre en vano.
 El Japón, inmediatamente del derrumbe de Francia, exigía a la Indochina francesa que le diese paso libre hacia la China para sus tropas; se le cediesen aeropuertos para sus aviones de guerra, y se le permitiese ocupar las ciudades fronterizas. Antes se había logrado ya que los chinos se hallasen privados de poder obtener material bélico por los puertos del norte tonkinés, cuya capital, Hanoi, está enlazada por ferrocarril con la región china colindante.
 Al ser conmovida la colonia francesa por esas exigencias japonesas, se podía comprobar por parte de Siam la debilidad de la situación indochina. Cedía inmediatamente Francia a los puntos de vista del Japón, aunque harto humillantes. Era la hora de la reivindicación. El Gobierno de Siam enviaba una nota al Gobernador General de la Colonia en el sentido de que le fuesen devueltas las conquistas realizadas por Francia a espaldas del derecho de gentes. Francia no accedía, se supone. Siam enviaba sus mejores tropas a la frontera. Hacía lo mismo el