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Experiencias Pedagógicas  LUX Nº 128   15/05/29 p. 2-7

Experiencias pedagógicas 15/05/29 p. 2-7

Anotaciones al margen de una circular

            Los inspectores escolares de este departamento han hecho circular entre los profesores de las escuelas fiscales ciertas observaciones aconsejando que publiquen en la Revista de Educación –publicación oficial- los resultados de sus experimentaciones, así como de las iniciativas que cada escuela decida realizar.
            Incluye esta circular dos órdenes de ideas, a cual más interesante: la realización de experiencias y su publicación en la Revista del Profesorado.
            A tal estado ha llegado la necesidad de cambiar los viejos regímenes educacionales, que bien puede decirse que sólo merecerá el título de escuela efectiva aquella en la cual alguna iniciativa se realice con ánimo audaz y dedicación decidida. Las reformas educacionales no se realizan mediante los Diarios Oficiales ni las leyes y decretos. Es un espejismo de países latinos creer en la eficacia real de la ley, cuando no hay espíritu decidido de aplicarla con inteligencia y voluntad. Por esto, podría decirse que, siendo como son absolutamente necesarias las buenas leyes acerca de reformas educacionales, de nada sirven como no las tomen en sus manos –y en su corazón- los encargados de la educación de la niñez.
            De ahí la necesidad de que los profesores se decidan a comprender que todo el porvenir del progreso educacional pende de ellos solos. Y se compenetren a lanzarse por vías nuevas, haciendo honor a la profesión y buscando ante todo el progreso del país, cimentado sobre la educación de la niñez.
            Y, si las prácticas de cosas nuevas son necesarias, su publicación en una revista que circula entre la mayor parte de los maestros tiene gran eficacia. Las experiencia de una escuela servirán de norma a otra, las cuales no estarán obligadas a pasar por los obstáculos que otro plantel haya ya vencido. Y, de este modo, la ejemplaridad dará sus frutos, abreviando pruebas y multiplicando la eficacia.
            Tiene, pues, la circular de los inspectores educacionales de este departamento una importancia extraordinaria. Ha venido en su hora, señalando a los profesores sus deberes en este momento excepcional para la República.
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            Más, no sin una observación podrán los profesores entrar en el cumplimiento de esta orden de las autoridades educacionales; observación que habrán de tener muy presente, si quieren trabajar con eficacia.
            Generalmente, las reformas educacionales fallan en la mayor parte de los países –porque saben los entendidos que están fallando muchas veces- a causa de perderse de vista las perspectivas reales del escenario, confundiendo los sueños y las buenas intenciones –abundantes- con las posibilidades –muy limitadas. Ese desengaño educacional que nos dan los hechos, viene de no contemplar los límites de tres posibilidades.
            Primero, la posibilidad técnica. La etapa educacional chilena que dirigieron los jóvenes de la Asociación de Profesores, falló, entre otras causas, por suponer una cosa que no existía: que los profesores que no habían sido educados –no decimos: instruidos- en los nuevos métodos, podían, por arte de sortilegio, estar penetrados de la nueva pedagogía. Confundían el leer y el comprender con el haber practicado y vivido. Y, puestos los maestros en situación absurda, la realidad había de responder a esa suposición gratuita.
            Por esto hay que aconsejar a los profesores que huyan de todas aquellas experimentaciones que consideren fuera de sus posibilidades, lo acredita de prudente  y hombre realista. Si alguno se propusiera, por ejemplo, medir la intensidad de sueño de sus alumnos pensionistas, o sorprender la génesis voluntaria de malos actos, o graduar en cada instante la resistencia mental o ética de sus alumnos para graduarle las dificultades ante las cuales debe reaccionar, o alguna experiencia por el estilo, fracasaría seguramente. Exigen estas prácticas largos aprendizajes de laboratorio o de experimentación en alma viva. Y es inútil hacerse cargo, leyendo o explicando, de esta técnica, si no se ha vivido su realización.