Guerra 1939 42 02 14
Índice del Artículo
Guerra 1939 42 02 14
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11

La Guerra como es y como la fantaseaban. La guerra: situación actual; como se la imaginaban los norteamericanos La SI 14/02/42 p. 1-5
El rey Faruk se pone de pie. Egipto se yergue  La SI 14/02/42 p. 5-6
Dos nuevas pruebas de Libre Determinación. Dos países independientes más  (Irán o Persia y Abisinia)
La SI 14/02/42 p. 6-7
El submarino ante la costa americana. La ofensiva submarina ante Nueva York La SI 14/02/42 p. 7
Un mal parche al Gobierno británico. Cambios periféricos de personal en Gran Bretaña La SI 14/02/42 p. 7

La Guerra como es y como la fantaseaban. La guerra: situación actual; como se la imaginaban los norteamericanos
La SI 14/02/42 p. 1-5

 a) Las revistas norteamericanas tienen ambiente de retablo. De esos retablos de tres al cuarto que pasean los titiriteros de la elocuencia por el mundo, pintados en una tela muy pintarrajada, señalando el charlatán cada uno de los espeluznantes cuadritos con un largo puntero, mientras suelta diarreicamente el chorro ardiente de su elocuencia, salpicada de absurdos doblados de alta suficiencia.
 Vean, señoras y caballeros, ese otro cuadrito, pintura real de la escena. El traidor se escurre sigilosamente dentro de la habitación,  cuchillo en mano y, agarrando por el pelo a la víctima…
 Y así forja –y se forja- el charlatán una leyenda que espeluzna al buen pueblo de la calle, y que acaba por tener él mismo por verdadera, a copia de repetir las horripilantes escenas.
 Tengo a la vista “Life”, la revista que en Norte América pasa por la de mayor circulación y mejor hecha. Es propiedad de una gran empresa, que gana a espaldas de los lectores millonadas. Podemos tomarla como tipo de lo que en Norte América se hace y se piensa y como una representación adecuada de lo que imagina y desea aquel pueblo.
 Este número corresponde al 21 de Julio pasado. Faltaban todavía 5 meses para que el Asia tomase parte en la guerra. Se podía, por lo mismo, pensar adecuadamente, serenamente, sin presiones mentales por ningún lado. Y es entones, en plena paz asiática, cuando “Life” dedica un número al peligro de guerra en el Asia Oriental, exponiendo sus ideas y soltando innumerables profecías. Esas profecías que –por supuesto- representaban los anhelos del pueblo norteamericano, o para mejor decir, de sus dirigentes. Sabido es que los altos gobernantes norteamericanos protegen de una manera especial esas revistas que lee aquel pueblo, mediante las cuales van enchufando en las masas lo que les conviene a los dirigentes.
 Ese número de “Life” dedica a ese problema once de sus grandes páginas. Acompañan al texto 34 fotografías, algunas de ellas irreprochables y 4 mapas. Uno de estos ilustra hoy la primera página de “La Semana Internacional”, aunque con los añadidos que le hemos pegado, para ilustrar lo que queremos expresar.
 Al revés de muchos, tenemos un gran respeto por la prensa norteamericana. Se divide en dos grupos: uno, poco voluminoso, en el cual escriben eminentes periodistas, independientes además de todas esas empresas económicas que dictan al periodista lo que debe decir. Otro grupo que, monopolizado por grupos plutocráticos, no vale un comino intelectualmente, pero ha sabido organizar sus empresas en negocios, constituyendo un instrumento enorme de captación popular, es decir, de dirección mental, y, al mismo tiempo, una formidable fuente de ingresos para los amos de las empresas. El primer grupo es selecto y austero. El segundo hace admirar sus garras, sus audacias y sus facultades maravillosas para llegar al siguiente resultado: que la mayoría del país, prescindiendo del propio cerebro, piense y sienta como los mercaderes de la letra escrita.
 “Life” es de estos últimos. Es una enorme empresa, editora de números voluminosos en los cuales se expresan los deseos fervientes de los grupos plutocráticos norteamericanos. También, de la mayoría del país, que –queda dicho- marcha de las riendas de los que dirigen éste y otros semejantes grandes diarios y revistas. Puede, por lo mismo, uno saber qué piensa el norteamericano medio pasando la vista por esos periódicos.
 En ese número del “Life” expresa el director lo que él cree –lo que los dueños de la empresa creen; lo que el norteamericano medio cree- acerca de una posible guerra entre Estados Unidos y demás aliados y el Japón. El lector norteamericano (tira la revista más de medio millón de ejemplares) quedaría encantado del cuadro que “Life” le pinta gráfica y literariamente.  Desde las alturas de la seriedad crítica, nosotros hemos de hacer un gran esfuerzo para no entrar en la zona del humorismo.
 Resalta, ante todo, aquel bluff a que aludimos en una crónica anterior, que deja de serlo, para pasar a ingenuidad cuando el que blufea se autosugestiona y cree lo que dice. Esas once páginas respiran suficientismo por todas sus letras. Más, en vez de épater”, como era el deseo de los que escribían, mueve a sonrisa: cuan do se traspasa la línea, se cae en la caricatura.