Guerra 1939 42 05 23 30
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Guerra 1939 42 05 23 30
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Kertsch y Kharkow La SI 23/05/42 p. 1-3
“Los otros” hambrean.  Hambre en países de “los otros” La SI 23/05/42 p. 5
Habla Pío Xll  La SI 23/05/42 p. 5
Los japoneses avanzan en China El S. O. S. de Chiang kai Shek La SI 23/05/42 p. 5-6
Kharkow y la Carta del Atlántico. Los entretelones de Kharkow La SI 30/05/42 p. 1-4
Confiesan la verdad. Política noticiera inconveniente La SI 30/05/42 p. 4-6
Méjico entraría en la guerra. Méjico declara la guerra al Eje. La SI 30/05/42 p. 6-7

Kertsch y Kharkow
La SI 23/05/42 p. 1-3

 ¿Qué cosa rara estará sucediendo en el frente ruso, que las noticias aliadas nos están aturdiendo con esas millonadas de rusos que han irrumpido sobre el centro del frente oriental; con una rememoración de las excelentes cualidades  del mariscal Timoschenko; con los avances fantásticos ultra relámpago, y Kharkov rodeada, y esa Kiev olvidada desde tres meses, pololeada ahora nuevamente por los ejércitos rusos en avance victorioso y arrollador empuje?
 Lo que pasa es muy sencillo, y hará bien quien quiera estar en la verdad en no entusiasmarse mucho si quiere a los rusos; en no apesadumbrar fuera de medida si pertenece al Eje; en no creer que estamos en cosas nuevas si, como nosotros, no está con nadie más que con la verdad de los hechos y la bondad de los ideales. Pero antes de entrar –nuevamente, porque se trata de cosa vieja- en el Dédalo de ese enredo y en el corazón de esa algarabía movida alrededor de Kharkov y Kiev es menester pronunciar, antes, otro nombre, que es el verdadero padre de la criatura: Kertsch.

 a) Damos hoy en el mapa de esta primera página el campo de batalla de Crimea, en cuya costa oriental se extiende, a manera de largo cuello, la península de Kertsch. Añadimos algunos nuevos datos a lo explicado en la crónica anterior acerca de este campo de guerra.
 En el mapa aparecen dos zonas : una –el cuello- con diminutos cuadraditos; otra –la cabeza de la península- completamente negra, salvo el circulito que indica donde está ubicada la ciudad.
 Las cuatro líneas de fortificaciones  detalladas en otro número estaban ubicadas en la parte con cuadraditos, que es la más estrecha. Cuatro días costaba romper esas formidables fortificaciones, contra las cuales se han valido los germano-rumanos (además de los indispensables buen Comando y Audacia del soldado) de armas nuevas, desconocidas, una de las cuales nos ha dicho un cablegrama que consistiría en ciertos proyectiles que, al dar en el blanco, desarrollan un calor extraordinario que fundiría las mismas corazas de los tanques.
 No perdamos la memoria, porque esos proyectiles –o, tal vez, gigantescos lanza-llamas- se usaron ya en la batalla de Bélgica,  cuando los ejércitos combinados de Holanda, Flandes, Francia y Gran Bretaña eran corridos como niños chicos por los tanques y la aviación germana. Se trataba, al parecer –porque toda precisión es imposible por ahora- de lanza-llamas especiales, que no solo fundían los carros de guerra enemigos, sino que obligaban a saltar más que de prisa a los que los tripulaban, si no querían achicharrarse en su interior.
 Además de esas fortificaciones del istmo o cuello, se acaba de saber que había dos líneas más fortificadas: una: a 40 kilómetros del istmo, de norte a sud como las demás; otras, a unas leguas solo de Kertsch, que no sería otra cosa que el gran “foso de los tártaros” que era abierto antes de Cristo por los romanos triunfantes en esa Crimea, y que ahora habría sido seguramente modernizado con todos los adelantos de la ingeniería bélica.
 Desde el cuello de la península a la ciudad hay, más o menos, unos 75 kilómetros. Recorrerlos un ejército poderoso en tres días, con toda la impedimenta, venciendo a la vez las dos nuevas líneas fortificadas predichas y apodarse de la ciudad, es una hazaña comparable al derrocamiento del cuello fortificado, durante los primeros cuatro días.        
 En una semana esa ancha península –la más fortificada del frente ruso- ha caído estrepitosamente. Si la finalidad capital de la operación era realizar un ensayo de nuevas armas o nuevos métodos, puede afirmarse que ha sido prometedor para los que lo han combinado.
 Pero, además de ese resultado probatorio, han advenido por añadidura otras ventajas. Kertsch era el torreón avanzado del campo caucásico, el mayor vigilante que ponen los ejércitos en marcha en las orillas de las zonas conquistadas. Caído el bastión, el avance hacia el Cáucaso siempre difícil (porque hay un estrecho de unos 7 kilómetros en medio, el Yenicalé) es más fácil…si es que ese avance es el intento -¿quién podría adivinarlo?- de los estrategas del Eje.
 Pero el efecto más terrible para los rusos es el moral, que ha de pasar, no solo sobre su pueblo, sino también sobre los pueblos y Gobiernos aliados. Rusia –creemos que nadie sería capaz de negarlo- ha realizado, tanto en otoño como en los cinco meses de este invierno, no solo un esfuerzo colosal que no son capaces de hacer ni Gran Bretaña ni Estados Unidos, sino