Guerra 1939 42 06 06 13
Índice del Artículo
Guerra 1939 42 06 06 13
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11
Página 12
Página 13
Página 14
Página 15
Página 16
Página 17
Página 18

La lección de Kharkov. El bolso del sud de Kharkov. La SI 06/06/42 p. 1-5
¿Qué busca el Eje en África? La guerra en el África La SI 06/06/42 p. 5-6
China cierra sus fronteras. El Japón cierra las puertas chinas La SI 06/06/42 p. 6
El Pacífico arde  La SI 13/06/42 p. 1-3
Sebastopol en peligro La SI 13/06/42 p. 3-5
Hacia los nuevos sistemas La SI 13/06/42 p. 5-6 ver Sector Internacional o Edad Nueva
Necesidad de investigaciones neutrales. Hay que investigar La SI 13/06/42 p. 6

La lección de Kharkov. El bolso del sud de Kharkov.
La SI 06/06/42 p. 1-5

 No se dirá que el prólogo de lo que pueda venir este verano en orden a luchas en el frente oriental no haya sido grandioso, digno de una tragedia que marca un cambio de Edad en los hombres. Kerstch y Kharcov han levantado el telón. Y puede adivinarse lo que vendrá tras eso por la grandeza de esas acciones, así como las que se están realizando en la costa africana de la Marmárica. 
 Se ha hablado mucho –demasiado- de la Ofensiva de Primavera. Hemos insinuado en varias ocasiones que no podía ser más que una Ofensiva de Verano. Aunque no fuese más que por exigencias del deshielo –y los fangos que lo acompañan en todo país primitivo falto de caminos modernos- esta razón bastaría para comprender que no era posible iniciar algo continuado más que al caer del estío. Y serán los fuegos de San Juan los que van a marcar, probablemente, algo que valdrá la pena de ser vivido.
 Kerstch y Kharkov han sido un anticipo, seguramente ajeno a la voluntad del Comando alemán. En las guerras es una gran ventaja tener la iniciativa. El Comando ruso, que no es tonto, ha realizado esfuerzos sobrehumanos para obtenerla. La tuvo en Crimea, aunque los alemanes se le avanzaban en pocas horas. Pero se les avanzaban simplemente porque veían que la iniciativa enemiga estaba armándose. En Kharkov la iniciativa rusa está a la vista. En ambos campos se trata, por lo mismo, no de la irrupción de la tan anunciada ofensiva, sino de gigantescas acciones previas impuestas.
Ha transcurrido una decena de días de esas dos batallas (Kerstch, Kharkov), durante los cuales ambos bandos han podido decir su palabra. Es posible, por lo mismo, echar una ojeada que abarque ambas acciones imparcialmente juzgando. Y ese juicio puede ser interesante, a causa de la relación de esas dos gigantescas batallas con los sucesos, seguramente extraordinarios, que se están gestando en los ocultos escenarios de ambos bandos.  

 a) El mapa de esa primera página nos ofrece las líneas básicas de los gigantescos planes que originaron esa etapa prolongadora de las próximas ofensivas.
 El Comando ruso partía de una base desde luego sabia: que era necesario, no solo perturbar la ofensiva del Eje con alguna acción previa desmoralizadora, sino que era también necesario realizar algo eficaz fuera del campo estrictamente bélico. De ahí la concepción de una gigantesca tenaza que lograra efectos extraordinarios en dos sentidos: el económico y el bélico. Económico, reconquistando las zonas ucranianas en manos alemanas: la minera (1), especialmente los hierros de Krivoi Rog; la industrial, que está montada a lo largo del Donetz, desde Kharkov a Stalino (3 del mapa); y la agrícola intermedia, (2), que contiene la mayor parte de suelos fertilísimos de esa región ubérrima, antaño granero de Europa. Militar, dando un golpe de muerte al ejército alemán y a los de sus aliados.  
 La necesidad económica era de una urgencia extraordinaria. Confiesan los aliados que Rusia no ha encontrado en el Cáucaso ni en los Urales los minerales de que disponía en Ucrania; menos, todavía,  las organizaciones industriales necesarias para trabajar esos minerales. Noticias de Estados Unidos nos cuentan cómo el Soviet ha pedido con urgencia alimentos de uso común. Y podríamos añadir que ha sido una de las preocupaciones más serias del Presidente Roosevelt el poder hacer llegar trigo y grasas a ese pueblo que, pudiendo nadar en la más franca abundancia, carece actualmente, especialmente las concentraciones humanas entre el Volga y el Ural, de lo más indispensables. O esto, o recrudescencia del hambre.
 Militarmente hablando, no era menor la necesidad soviética de dar un buen golpe las fuerzas alemanas, descansadas y jóvenes que, armadas seguramente de un material superior, estaban moviéndose optimistamente como en los días heroicos de las grandes gestas de antaño. O esto, o preparar la espalda para recibir los mayores golpes imaginables.   
 Si se echa una ojeada sobre el mapa 1, y se mira la extensión de la superficie con cuadritos, se comprenderá a qué grado de esperanza llegaban los planes rusos. Nada menos que esa extensión enorme había de ser conquistada por fuerza de una maniobra gigantesca. Y no pensemos que se trataba de ambiciones o de locuras. Era algo esencialmente necesario, impuesto por las más apremiantes circunstancias. O se llegaba a realizar ese plan, o se podía