Guerra 1939 42 07 11
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Guerra 1939 42 07 11
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Los germanos pasan el Don. Se inicia la Ofensiva de Verano La SI 11/07/42 p. 1-4
La batalla de Egipto. El frente en la batalla del Egipto La SI 11/07/42 p. 4-6
El Frente Psicológico y la Psicología del Bluff La SI 11/07/42 p. 6-7
La “otra” V Columna La SI 11/07/42 p. 7-8

Los germanos pasan el Don. Se inicia la Ofensiva de Verano
La SI 11/07/42 p. 1-4

 Ya está. El huracán se ha desencadenado nuevamente sobre esa Rusia brava, sobre cuyas recias espaldas descargan los germanos sus golpes furibundos. Mientras allá abajo, en las brumosas márgenes del Támesis y las asustadas riberas del Potomac, británicos y norteamericanos aplauden a todo aplaudir esa valentía rusa, guiñando el ojo disimuladamente y satisfactoriamente sonriendo para sus adentros.
 Ya está. ¿Será eso la ofensiva de verano, que el mundo está esperando con tan opuestos sentimientos, avizorando unos con ella un golpe mortal contra los aliados, y temblando los otros por si esto resultase así? No se sabe. Esos diablos de alemanes tienen la mala costumbre de mantener cerrada la boca; no malgastando tiempo en palabras inútiles, no pensando más que en pegar recio. Y así el mundo admira tan encontradas maneras: unos charlando, por los codos las victorias que vendrán, mientras los otros miden las palabras por centímetros, en el polo opuesto de la garrulería.
 Sea lo que sea, parece que ahora estamos de verdad en la Ofensiva de Verano. Y no dirá nadie que los comienzos no hayan sido dignos de las epopeyas de Polonia, Bélgica y Yugoslavia, como puede verse con una simple mirada al mapa 2, que nos muestra ese salto fenomenal que han dado como primer aviso los ejércitos del Eje en el corazón mismo de la misteriosa Rusia. Así, en la misma hora en que Sebastopol quedaba heroicamente liquidado, comenzaba, sin dejar respirar al público anhelante de emociones, la Ofensiva.

 a) Hay que echar antes, una mirada liquidadora sobre el gran puerto del Mar Negro, que caía al cerrar la crónica del número anterior. Porque ese asalto y rendición de Sebastopol es algo que tiene que ver con lo más esencial de la ciencia militar.
 Tiempo atrás –hace de ello unos 85 años- esa ciudad era atacada por las potencias entonces más poderosas del mundo, usando todos los medios en su mano. Tardaba en caer –y todavía solo parcialmente- 350 días. Ya entonces fue llamada “la fortaleza más formidable” que hubiese jamás existido. Y era así. Porque nunca es tan recia la obra del hombre que cuando se apoya en una naturaleza que se presta admirablemente para esa obra humana. Y Sebastopol, con sus cadenas de cerros casi tocándose, y en medio, profundas hondonadas, ofrece al técnico en fortificaciones la base más apta para convertir la plaza en inexpugnable.
 La prensa aliada –y la que sin carácter se ha rendido a los aliados- nada ha explicado al público de esas fortificaciones. Ella dedicará columnas enteras a los sucesos más ridículamente idiotas. Ella ha de obedecer la consigna de callar, cuando podría el público admirar el poder que se ha necesitado para vencer lo irreductible.
 Sebastopol caía  (ilegible, pero expresa: “número limitado de días”) de haberse comenzado el asalto, y a base de un plan científicamente estudiado.  Han sido cogidos 95.000 prisioneros. Han perecido en las fortificaciones 50.000 rusos. Se han cogido 690 cañones. Alrededor de 3.600 casamatas, rodeando 5 formidables fuertes, han tenido que ser asaltadas una por una. Han sido levantadas 137 mil minas, y se supone cuantas habrían explotado, además.
 Este resultado nos brinda varias conclusiones, especialmente dos: una, acerca de las fortalezas inquebrantables; otra, sobre el poder de las minas terrestres.
 Había idea de que una fortaleza bien tenida  y con todos los medios defendida había de resultar infranqueable. Los hechos han confirmado los resultados de la Maginot, de las fortalezas belgas y las líneas griegas. Los medios para fortificar las fortalezas son formidables. Pero, a su compás han sido creados medios para contrarrestar las nuevas fortificaciones. Que la ciudad de Sebastopol haya quedado, según nos cuenta un testigo, hecha un cementerio de ruinas se comprende perfectamente, dada la resistencia rusa y los sacrificios sin objetivo. Pero lo interesante es que, explican los testigos, que no se trata de la ciudad, sino de las cadenas de cerros que  la rodean. Todo ha quedado convertido en un paisaje lunar, pulverizadas las rocas, hechas pulpa las casamatas, informes ruinas cementos y aceros, un cementerio de cosas que se creían eternas y han resultado pequeñas pajas  consumidas por el huracán de fuego y fuerza desencadenado desde las líneas atacantes.