Guerra 1939 42 07 25
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Guerra 1939 42 07 25
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La Batalla de las dos Combas La SI 25/07/42 p. 1-5
El Atlántico y el 2º Frente   La SI 25/07/42 p. 5-8
Francia dice ¡No! La SI 25/07/42 p. 8-9
Una Conferencia-trampa La SI 25/07/42 p. 9-10
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La Batalla de las dos Combas
La SI 25/07/42 p. 1-5

 Brama  otra vez el ciclón sobre tierras cosacas. Pasada la terrible temporada invernal, apenas Primavera asomaba su rosada cabeza, se iniciaba la gran ofensiva que, con ritmo ultra-relámpago, atenaceaba a los rusos y hacía temblar aquellas tierras, hasta entonces silenciosas, con el fragor de enjambres de monstruos de acero que avanzaban arrolladoramente.  Pero había de presentarse (fenómeno natural de todos los años) el inviernillo. Por una decena, retornan las nieves, aprietan los fríos, descuelga otra vez la tempestad sus grises telones. Y hasta ese monstruo implacable, que es tanque triunfante,  debe agachar su orgullo y rendirse a las fuerzas de la naturaleza. Aquí se hace alto. Allá se retarda el ritmo. Acullá hay que recular para huir del nuevo fangal.   Pero es el inviernillo no más. Su furia cede pronto. A los cendales pluviosos sucede el sol acariciador y el azul del cielo.  Y truena otra vez el cañón, los monstruos braman nuevamente, y la incontenible riada humana –halá, halá, halá- rehace su camino de sangre y fuego por esa llanura intérmina de la Rusia que no es la Rusia, sino un bordado policromo de razas circum-caucásicas, que se han asentado desde viejos días  la sombra de esa cordillera gigante que conociera el arce de Noé y fue testigo de las más viejas civilizaciones.  

 a) Es difícil, en estos instantes, decir una palabra exacta sobre la situación de los combatientes. Los alemanes callan como siempre, bajo el lema “Silencio y Acción”. Los rusos y los anglo-norteamericanos han fantaseado mucho y ¡oh cosa rara! ahora en sentido inverso de antes. Todo eran victorias este invierno, aunque se tratase evidentemente de mínimos casos. Ahora, hartos los moscovitas de luchar solos, han soltado en lengua tal vez exagerando los hechos en su contra, para asustar a sus aliados y moverlos –si es que hay milagros todavía sobre la tierra- a que de una vez se lancen, ellos también, a la lucha. Si unos callan y los otros dicen solo lo que les conviene, habrá pocas cosas donde asirse para exponer la verdadera situación de la guerra en ese frente. Sin embargo, podemos avanzar algo. Y no creemos que los hechos, al ser dados a conocer, discrepen mucho –diremos, nada- de la situación tal como la pintamos en este mapa de la portada.  
 Comencemos por el lado norte del frente, que se extiende de Woronesh a Rostov, en una extensión, más o menos, de unos 600 kilómetros.
 En Woronesh, extremo del ala izquierda germana, los rusos han traído numerosas fuerzas del frente de Moscú, para ver de irrumpir a la retaguardia de esa ala del Eje y caer otra vez sobre Kharkov, la gran ciudad ucraniana, tantas veces anhelada y nunca alcanzada.  En el extremo izquierdo superior del mapa se ven las ciudades de Woronesh y Orel, que es donde ha tenido lugar  una amplia y recia embestida, que está durando todavía. Si no se lograba ese anhelo, cuando menos se distraería  cantidad de fuerzas del frente del Don, y las tropas rusas acorraladas quedarían un poco aliviadas.
 Esa contraofensiva lograba que las fuerzas del Eje, por ese lado norte, no avanzasen más al este. Pero no ha logrado ninguno de los dos fines enunciados. Se ve que disponían los germanos, en esta zona, de fuerzas aparte, y numerosas.  Y así ha podido repetirse en ese sector  la maniobra que ha caracterizado todo el invierno: una gigantesca presión rusa y una inquebrantable resistencia alemana estabilizándose las líneas a pesar de denodadas y terribles luchas.
 Con la palabra Woronesh han venido jugando los cables  estos días, mostrándose nuevamente a qué notable grado llega la información aliada. La ciudad que lleva ese nombre tiene un río al oeste –el Don- y ot5ro al oriente –el Woronesh- ambos apartados unos 15 kilómetros de la población. Tienen los alemanes varias cabezas de puente en el río Woronesh, en las cuales las luchas han sido encarnizadas. De ahí a la posesión de la ciudad, por los rusos, hay un buen trecho, aunque nos hallan hablado de ello los aliados con su usual manera de tergiversar los hechos Los germanos han aducido pruebas fotográficas de que ellos están en la ciudad. lo cual no quiere decir que no la hayan per4dido en todo o en parte, en algún instante, para de nuevo hacerse con ella. De haberla realmente perdido, estarían los rusos en el Don. Y acepta Moscú que no han vuelto al río por este lado.