Guerra 1939 42 10 03 10
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Guerra 1939 42 10 03 10
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Rusia ante el cementerio atlántico La SI 03/10/42 p. 3-5
Cámara de cultura en Noruega La SI 03/10/42 p. 5-6
Látigo y asesinatos La SI 03/10/42 p. 6-7
Stalin dice que no han cumplido. Stalin pierde la paciencia La SI 10/10/42 p. 1-5
Tres discursos La SI 10/10/42 p. 5-7

Al pie del abismo. Roosevelt, África, América y la mentira continentalista
La SI  03/10/42 p. 1-3
ver África

Rusia ante el cementerio atlántico
La SI 03/10/42 p. 3-5

 a) Tras esa epopeya que es la sangrienta defensa rusa en Stalingrado, y esa super-epopeya que es la ofensiva aliada en las calles de la ciudad ¡cuántas cosas están agonizando calladamente! Las almas, que el dolor transfigura, están atentas a su luchar, puesta en él alma y vida. de la frágil trama de los actos heroicos pende el telón que nos separa levemente de tantas cosas raras como van a ser, una vez sobre el cielo de ese Volga famoso se hayan descifrado los enigmas de la batalla más dura, y también más rara, de cuantas puedan ser anotadas en los fastos de las guerras mundiales.
 Se necesitan pocas consideraciones para comprender que Stalingrado está completamente caída, pese a que la limpieza y aún la conquista de parte de la ciudad, no hayan sido hechas. Stalingrado era un conjunto de casas útiles, de fábricas en movimientos, de docenas de naves que traían y llevaban la vida bélica –y también la vida pacífica-  de una parte a otra de la Rusia inmensa. Y ya todo esto, que era el alma y la vida la ciudad, no existe.  Yas no hay casas. Ya no funcionan fábricas y talleres. Ya el gran río cosaco no es camino para transporte. Stalingrado no existe para los rusos. Y es esto lo que buscaban los Comandos  del Eje. Moscú, en la famosa ofensiva de otoño, no caía porque perduraban sus usinas y seguía siendo albergue de ciudadanos en pleno trabajo. Stalingrado ha caído ya hace días, aunque los atacantes tengan la buena costumbre de no dar por caída una plaza más que cuando su bandera ondea victoriosa sobre la fortaleza del Gobernador y la limpieza de casas y calles ha sido realizada.
 Es interesante anotar la eficacia de medios, evidentemente primitivos, de que echan mano los defensores de la capital del Volga inferior. Las minas continúan dando trabajo a los atacantes, por el espesor con que son enterradas a flor de suelo. Se echan por millares botellas llenas de petróleo, ya contra los tanques, tarea inútil, ya y –aquí con eficacia- contra los soldados alemanes por mano de niños y mujeres  desde las casas. Tanques que por millares quedaron sin concluir  en las usinas de la ciudad  en escombros, han sido empotrados en las cercanías de los caminos, convertidos en casamatas de acero.
 Noticias del miércoles nos hablan de que los soldados del Eje han invadido el norte de la ciudad, cuyo oeste, sur y centro estaban ya en sus manos. Quedaría, por lo mismo, completada la ocupación casi total de ella, partida seguramente en seis o siete anillos, limitada la lucha ahora a la operación de limpieza sumamente peligrosa. Stalingrado estaría viviendo sus horas agónicas, siempre a base de que ella está ya enteramente perdida para los rusos, a pesar de la heroica resistencia sostenida durante largas semanas.

 b) Mientras en Stalingrado así se ha llegado al atardecer bélico de la ciudad, en los dos frentes del Cáucaso se ha reiniciado la ofensiva del Eje, que había sido detenida durante varios días a causa probablemente- de la necesidad de organizar la retaguardia en cuanto al aprovisionamiento. El lector puede guiarse por el mapa 3, que acompaña estas líneas, y especialmente por las tres flechas negras en él marcadas: una, a la izquierda, que nos muestra el frente del mar Negro; otras dos, que están, respectivamente, al norte y al sur de la ciudad petrolera de Grozny.
 La estrecha faja costera caucásica del mar Negro ha sido hueso duro que pelar La estrechez misma de esas costas, que a pocos metros del mar inician el ascenso a los montes, privan a los atacantes de amplias maniobras, dando, además, a los defensores ventajas indudables. Costó enormes esfuerzos hacer caer a Kertch, y, luego, al puerto de Novorossich. La distancia de esta ciudad a Tuapsé es considerable, pero ella aún ha sido más dura y reacia a la entrega. Los primeros días de esta semana la aviación alemana la ha atacado reciamente, mientras las tropas terrestres  se han ido acercando lentamente. Ha sido en la mañana del miércoles cuando alcanzaban esta tropas las afueras de la ciudad, debiendo, por tanto, el lector correr hacia el sur la línea de fuego del mapa 3, situándola en la ciudad misma de Tuapsé.En ella se están batiendo los soldados del Eje; y no sería raro que, al caer estas líneas en manos del