sociedad 34 07 y 09
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sociedad 34 07 y 09
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¿Cuestión de raza o cuestión de sistema? Algo huele mal en los alrededores de Dinamarca La SI 14/07/34 p. 2-3
Las zonas de los “sin patria” La SI 14/07/34 p. 3-4
¿Qué gigantescas sorpresas nos esperan –en la Atmósfera y en la Estratósfera- con el Graf Zeppelin? La SI 01/09/34 p. 1

 

 
¿Cuestión de raza o cuestión de sistema? Algo huele mal en los alrededores de Dinamarca
La SI 14/07/34 p. 2-3


a) Los sucesos luctuosos de Holanda, acaecidos después escrita la crónica anterior, habrían dejado desconcertados a los incondicionales de ciertas ideologías económicas, si esos entusiastas ce cosas viejas tuviesen la costumbre de pensar y desconcertarse.
    Hay gentes que han leído algo, allá en los albores, ya lejanos, de su juventud, habiéndose su organismo espiritual anquilosado con la sal de esas doctrinas.  Una de ellas, ésta: que es cosa de la raza latina eso de meter bulla, de irse por los extremos y de encontrar malo cuanto huela a economía del siglo pasado. Hay viejos cerebros que así dicen y hay jóvenes periodistas, discos de discos, que hablan seriamente de esas cosas, convencidos de que dicen algo que vale la pena.
    Los movimientos sociales de nuestros días llenos de ansiedades, no han comenzado jamás, en ninguno de sus aspectos, en países latinos. Las grandes y primeras invectivas  contra el Individualismo fueron cosas de razas sajonas. Las huelgas más formidables han acaecido siempre en países no latinos. Los libros más sensacionales contra la Economía clásica  son libros anglo-sajones. Los parlamentos con mayor número de socialistas y comunistas son los del norte de Europa. Los más sangrientos episodios callejeros, en que la sangre ha corrido en abundancia, han tenido lugar en paralelos geográficos en los cuales la latinidad estaba muy lejana.
    Sin embargo, no cejan aquellos discos humanos estereotipados con nociones de cien años atrás, de repetir su continua cantilena sobre lo ingobernables que son los pueblos latinos, y especialmente los de la rama española, que constituyen, en su opinión, aunque los hechos nos dicen lo contrario, los pueblos más levantiscos de la tierra.
    Y no. Hay que reaccionar contra esas torpezas de los círculos que tienen la rara habilidad de que no se enteran de los hechos más claros. Y hay que reaccionar, no solo por interés nacional, poniendo las cosas y las famas en su debido lugar, sino también por puro interés científico: porque no hay que tolerar que los hechos se tergiversen, porque así se les ocurre a unos cuantos caballeros enfermizos, que viven de espaldas a la realidad y en continua fobia contra sus mismos connacionales.

    b) Esta semana han ocurrido numerosos hechos de sangre, de carácter social. La mayor parte, y con mayores gravedades, en países de sangre no latina. Detengámonos solamente en dos: los de Estados Unidos de Norte América y los de Holanda.
    En Estados Unidos ha tenido lugar en el oeste, alrededores económicos de San Francisco, una sonada  huelga, en la cual la sangre ha corrido abundosamente. Se trataba de resistencia patronal a ordenaciones de la NIRA. Esta es órgano del Estado.  Los obreros, de acuerdo con el Estado,  y para hacer cumplir sus inspiraciones, declaran la huelga. Habiendo huelga, y ella reconocida por las leyes, persiguen los huelguistas a los esquirols o rompe-huelgas, matando a algunos de ellos, y bloqueando a varios centenares.
    Los obreros, en este caso, van del brazo del Estado. Evidente. El Estado aconseja y ordena la sindicación, así como los contratos colectivos de trabajo.  Siendo cosa del Sindicato la contratación, se deduce claramente que no puede haber contratos particulares. Los esquirols, por lo mismo, son cosa ilegal. La persecución a los esquirols, si no es recomendable jurídicamente hablando porque hay tribunales que velan  por el cumplimiento de las leyes, es, en cambio, cosa que marcha de acuerdo con la voluntad del Estado.
    Al plantearse esa persecución de los sindicatos a los esquirols, las fuerzas policiacas del Estado se ponen del lado del que conculca la ley y contra los que velan  por su cumplimiento, aunque transgrediéndola en cuanto a los medios que usan para lograrlo. Batallas callejeras. Refriegas violentas. La policía arrollada, apela a los gases vomitivos, a los chorros de agua, a venenos gaseosos, a métodos tan expeditivos como crueles. Caen desvanecidos los viandantes, obreros e indiferentes. Son llevados al hospital centenares de intoxicados, algunos de ellos moribundos…
    Los gremios obreros protestan indignados. La huelga, que se circunscribía contra el patronaje desobediente a las leyes dictadas por un gobierno investido de poderes dictatoriales