Colombia 34
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Colombia 34
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La declinación conservadora en Colombia.  Un nuevo ciclo político en Colombia  La SI 25/08/34 p. 3-4
 
La declinación conservadora en Colombia.  Un nuevo ciclo político en Colombia
La SI 25/08/34 p. 3-4


    Ha tomado las riendas del poder, en la república colombiana, el doctor Alfonso López. La personalidad de este mandatario  es uno de los aspectos del actual problema político colombiano. El triunfo espléndido del partido liberal constituye otro de los aspectos. Quien no sepa distinguir ambos aspectos, no entendería esto, que es decisivo: que Colombia no ha cambiado de Presidente, sino que ha entrado en una nueva era política.

    a) Colombia inició la vida independiente a base de dos partidos, los mismos que toda América copió de Gran Bretaña y España: conservadores y liberales, divididos ambos bandos por cuestiones doctrinarias. Los conservadores, aunque heterodoxos y racionalistas en política, incluidos en las condenaciones del “Quanta Cura” y del “Syllabus”, eran fervientes católicos en su vida privada, y  respetuosos del clero de cuanto decía relación con el culto y, sobre todo de la “Iglesia como freno de los pobres”, en sus anhelos de reivindicación. Los liberales eran volterianos, defendían la libertad de cultos y miraban de reojo a templos y curas.
    En todo el mundo los dos bandos fueron enemigos irreconciliables, hasta el epicureísmo político de los últimos dos decenios. Pero en ningún país tanto como en Colombia. Revoluciones sangrientas en 1860, que duran hasta el 1863. Terribles luchas, las peores de todas, en 1876. En 1885 sube a la presidencia el liberal Rafael Núñez, quien, dando la espalda a los suyos,   llama a gobernar a los conservadores. Y gobiernan estos, sin la menor intermitencia, durante medio siglo.
    Añadamos que no sin justificativo democrático. Los conservadores eran treinta años atrás, con respecto a los liberales, 9 contra 1. Y, entronizándose un sufragio leal y sincero desde principios de siglo, ellos se llevaban constantemente el censo votante.
    La causa principal de ese triunfo –y luego, de su derrota- fue la ligazón estrecha íntima, entre el partido conservador y la iglesia, entre la política militante de derecha y el clero. Salían de las sacristías las masas votantes. Surgían del palacio arzobispal los presidentes de la República.
    Esto, que benefició decisivamente al partido conservador,  dañó enormemente a la iglesia. Las masas proletarias,  cada vez más numerosas y despiertas, al apartarse del partido de los patrones antisociales, se apartaron al propio tiempo, de las prácticas religiosas. Cuando llegaron instrucciones terminantes  para que el clero se independizara de la política, era ya tarde: las masas estaban repartidas entre liberales, socialistas y comunistas, las tres fracciones netamente heterodoxas.
    Es admirable, por otra parte, como ese partido liberal –anticristiano y anticlerical- ha sabido operar con paciencia años y años, esperando que la cosecha madurara, sin ansias apetitosas. Los liberales, se ha dicho antes, eran muy escasos. Comenzaron formando un Estado Mayor de jóvenes cultos y modernos. Iniciaron con el “Gimnasio Moderno”, al cual dedicaban atenciones preferentes liberales tan sanos como Nieto Caballero. Continuaron por otras escuelas, conferencias, círculos de estudio. Ese Gimnasio ha sido, durante 20 años, la escuela más moderna de América. Y el liberalismo colombiano el único en el mundo que ha sabido sembrar durante veinte años para recolectar luego, trabajando por el futuro.    
    Cuatro años atrás estaban ya las espigas inclinadas sobre su propio peso.  Fue Olaya Herrera, liberal, quien hacía la primera siega, subiendo a la presidencia por los votos propios y por las divisiones del partido conservador, cuya decadencia se distinguía por interiores desavenencias. Han sido éstos los cuatro años de completa maturación. Ahora ha triunfado completamente  un liberal neto, con un Congreso con el 70% liberal, aplastado el viejo partido conservador, que dio a Colombia días de gloria, aunque sin haber sabido evolucionar hacia el pueblo.

    b) El doctor López estará en la presidencia hasta Agosto de 1938. Y el porvenir, si es dudoso, es entre liberales radicalizados, que son los ahora triunfantes, y el socialismo del pueblo, que avanza a vela hinchada.