Méjico 34
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Programa social del gobierno mexicano. Las ideas nuevas en México La 01/09/34 p. 3
 
Programa social del gobierno mexicano. Las ideas nuevas en México
La 01/09/34 p. 3


    Días atrás (ver Tres nuevos Presidentes 21/07/34 p. 1-2 en Sector Internacional), cuando el general Cárdenas triunfaba en las urnas, presentábamos el caso a nuestros lectores, con una ligera critica sobre el nuevo presidente y sus ideas. Ahora el actual presidente ha hablado de las ideas, que va a encarnar de leyes su sucesor durante la próxima presidencia. Y nos interesa destacarlas, con un triple objetivo:
con qué seriedad y novedosidad acierta un militar a proyectar una política honesta y previsora;
a qué nueva fase va a inclinarse aquella República; y
cómo extrañamente concuerdan la idea del general con las de movimientos que parecen su polo opuesto.

a) El general Rodríguez ha dirigido un Mensaje al país, del cual son los puntos siguientes:
1.º Derecho de todo trabajador a salario mínimo familiar. No sólo pesa sobre el hombre la obligación de trabajar sino que también tiene el derecho indiscutible de recibir un salario que le permita acrecentar su cultura y desenvolver su vida progresivamente. Pasa  de dos millones y medio   el número de trabajadores del campo a quienes ha redimido el salario mínimo, pasando del promedio anterior de 50 centavos a un peso por día. Hay que redimir el resto;
2º Función social de la riqueza. La libertad absoluta que en otro tiempo sirvió al capital para justificar sus desenfrenadas ambiciones personales, se ha transformado en libertad organizada, en disciplina, igualdad económica y trabajo;
    3º Fomento de la producción, autárquicamente. Para el mejoramiento de las masas  es el momento de racionalizar  nuestra economía buscando que el país produzca las mercancías que consume  para no exportar materias primas e importar las manufacturadas;
    4º Repartición equitativa de la riqueza. Es un deber ineludible del Estado  no permitir la acumulación de productos excesivos en unas cuantas manos, mientras no exista una base  de amplitud económica para las masas; y
    5º Los tres 888. No se debe ceder en la pugna  para el mejoramiento del proletariado hasta que no se fijen ocho horas de trabajo, ocho de esparcimiento y ocho horas de descanso, y se obtenga un mayor salario mínimo.

    b) Se comprende cómo México, durante ese nuevo período presidencial, va a encarrilarse por senderos sociales y de orden.
    Veinte años de sangrientas revueltas, llevadas a cabo con estridencias radicalísimas; también de persecuciones religiosas, solo explicables por la completa apostasía de las masas obreras, que no veían en las organizaciones religiosas defensas sociales para el proletariado; cuatro lustros de malestar interior, salpicado por intentos de fomentamiento del desorden por parte del extranjero, habían cobrado en aquel pueblo el nerviosismo más exagerado, poco propicio al progres económico y a la paz de los espíritus.
    Todo parece indicar que se acercan para aquel país días más serenos, que serán también más eficaces.

    c) Es admirable un fenómeno que se nota a menudo en estos días de descomposición política, y no en pocos países. Es éste: mientras los católicos –un buen golpe de católicos- reniegan de las normas sociales que los Pontífices imponen como obligatorias, los anticatólicos las acogen ampliamente en sus programas y las encarnan en sus actos.
        Hemos transcrito en extenso los cinco puntos del Mensaje del presidente mexicano. Es éste hombre ateo, enemigo de la iglesia y de los curas. Cada uno de los cinco puntos-eje de su programa están sacados de las Encíclicas papales.
    Mientras ese sector irreligioso mexicano acepta los normas de Roma, en dos diarios católicos sudamericanos, dos eminentes católicos escriben así: “El salario familiar y otras