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La maravilla de la honda Fantasma. El más rápido y eficaz instrumento de mutua inteligencia y de paz  internacional La SI 02/06/34 p. 8-9
 
La maravilla de la honda Fantasma. El más rápido y eficaz instrumento de mutua inteligencia y de paz internacional La SI 02/06/34 p. 8-9

1. El dirigible mágico

Chile, Mayo de 1934. Un rincón del campo. ¿Cuántos kilómetros de aquí a la próxima aldea? ¿Cuántas docenas de kilómetros de aquí a la ciudad? ¿Cuántos centenares de kilómetros de aquí a Buenos Aires? ¿Cuántos miles de kilómetros de aquí al mar Báltico, en pleno norte europeo y nuboso además?
Chile, rincón rural precioso por su rinconada, por su naturaleza, por su aislamiento, que convida a la dulce paz: beatus ille qui procul negotiis… que tradujo así fray Luís:
¡Qué descansada vida  
la del que huye el mundanal ruido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
    Rincón rural de Chile. Paz y sosiego. Más ¿qué sucederá allá abajo, en las encrucijadas de las lejanías? La curiosidad aguijonea. La curiosidad hace andar  y dar vuelta a un botoncito de madera que brota de un pequeño aparato endiablado. Apenas el botón comienza a rodar, el mundo entero se hace presente en el rincón rural chileno: un tango milonga con los ruidos de Buenos Aires; un eco fiel de la vida santiaguina; una ópera en plena representación en un teatro español; un político que latea en una metrópoli norteamericana…
    He aquí algo que maravilla y emblandece el corazón: un violín que suspira delicados sentimientos. ¡Qué nitidez en sus notas! ¡Qué pasión en sus melodías! Es el violín mágico del “Graff Zeppelin”, que surca las nubes lluviosas del mar Báltico, a miles de kilómetros de nuestro rincón chileno.
    Allá arriba, un artista realiza filigranas bajo el arco de su instrumento.  Rebosa  arte y sentimiento. Allá, entre nubes lluviosas del cielo plúmbeo del Báltico. El Zeppelin crucru-crucru…- hiende majestuoso los cielos de lluvia. Debajo de esa mole enorme de metal volador, una insignificante barquilla. En esta barquilla, como átomos botados en la inmensidad, unas 50 personas. En medio de ellas, un caballero de ojos soñadores que acaricia los nervios vibrantes de un violín. Y, las notas y la emoción a través de millones de metros, conmueven a miles de corazones que vibran en las más apartadas lejanías de todos los paralelos de la tierra.
    Es el misterio de las hondas desconocidas.


2. El misterio magnífico

    El siglo XlX fue una centuria pretenciosa de tontos graves  ¡Cuán bien lo pintó Sem, el genial dibujante parisién! Lo conté ya una vez y he de pedir permiso para volver a contarlo. Es una linda ocurrencia.   
    Se discutía en Francia-en toda Europa- sobre la eficacia de la literatura, de la instrucción mecanizada y pasiva. Barrés, el insigne novelista, escribió en la “Revue des Deux Mondes”, un artículo largo y magnífico. Todos los grandes literatos, comenzando por el izquierdista y ateo Anatole France, y acabando por el piadoso y derechista abate Bremont,  convenían en que la instrucción usual, no servía, pero que, en cambio, hacía a la gente fantasiosa y soberbia. Soberbia de su propio vacío. Tocó dar su opinión al dibujante Sem. Y, cogiendo el lápiz, publicaba dos dibujos, que aparecieron en la “L’Illustration Francaise”, muy simples, que venían a decir así:
    Ambos dibujos tenían pintada la fachada de la Sorbona, la milenaria y famosa Universidad de París. En el primer dibujo había un caballero con cabeza de burro y las largas orejas muy gachas, que entraba. Debajo se leía: “El estudiante al entrar: bruto, pero humilde” En el segundo dibujo había el mismo caballero con la misma cabeza de burro y las orejas levantadas y tiesas, que salía. Debajo se leía: “el estudiante al salir de la Universidad: el mismo burro, pero ahora orgulloso y necio”.