Argentina 34
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Argentina 34
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CXXlV.  Aniversario de la Independencia Argentina La SI 12/05/34 p. 9
 
CXXlV.  Aniversario de la Independencia Argentina
La SI 12/05/34 p. 9


    El 25 de Mayo de 1810 es básico en la historia argentina. Constituíase en esa fecha memorable una Junta Interina para gobernar la Colonia, que, de hecho, venía a ser la primera manifestación de un Gobierno independiente.
    El proceso había sido lento. Databan las ansias de emancipación de años atrás, pero solo sentidas en el sector de una muy pequeña minoría. Evolucionaron esas ansias muy despaciosamente, tanto que para obtener mayoría en el Cabildo Abierto que declaró independiente la Colonia, tuvieron que violentarse los comicios, invalidando la elección de los que  no opinaban como esa  minoría  que tenía puestos sus ideales en la autonomía absoluta.
    Más, bien podía decirse de entonces, como  tantas veces hemos tenido que decir en estos últimos años, que también en ese caso la mayoría elegida no representaba los anhelos populares, que tenían, en cambio, su expresión legítima en la minoría de gente capacitada que miraba hacia la independencia con voluntad invencible.
    Por esto puede decirse que la Junta independiente que presidía Cornelio Saavedra, no sólo tenía todo el carácter de un primer Gobierno independiente, sino que encarnaba los deseos de la población estable del río y de la pampa.
    Argentina, bajo la batuta viril y estratégica de San Martín, no sólo sacaba a flote la independencia de Buenos Aires: con una concepción amplia de solidaridad americana, y previendo los peligros de acciones parciales, influía enérgicamente en el despertar chileno, y, luego, con Chile, en el levantamiento peruano, sin el cual no había seguridad para los independientes.
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    Han pasado 124 años, que representan la infancia de un país que se ha ido desarrollando maravillosamente. Sus escasos habitantes, que no llegaban en aquella época al millón, son hoy doce millones, convertida la Argentina en el tercer gran país de habla castellana. Sus afanes económicos, reducidos en aquellas lejanas fechas a los alrededores de la desembocadura del Plata y a ciertas pequeñas zonas interiores, se han extendido millones de kilómetros, resultando hoy día la Argentina la región más extensa de nuestro idioma, sin excluir España. La pampa inmensa, que era selva y desierto, se ha convertido por mano del hombre, en uno de los más inmensos graneros del mundo, y, por su obra, es la Argentina la nación hispana que más exporta. Las escuelas del país, y al frente de ellas sus celebradas Universidades, están en continuo movimiento de superación con todas las fuertes efervescencias que ese proceso renovador supone.  De este modo la Argentina se ha colocado en lugar de vanguardia en el todavía amorfo conglomerado de las naciones.
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    Internacionalmente, la influencia argentina se ha hecho sentir fuertemente, en especial en tres de los instantes más delicados de la vida americana.
    Fue, primero, cuando fuerzas extranjeras trataron de imponer el bloqueo y la intervención sobre Venezuela, por cuestión de deudas impagas, levantando en el Continente una ola de largas protestas. Fue entonces Drago, el audaz y sabio Ministro argentino de relaciones, el que formuló la Doctrina, que lleva su nombre, no sólo protestando de aquel caso concreto, sino declarando inbloqueable, no intervenible e intangible una nación por causas de atraso en el pago de sus deudas.
    Era la buena doctrina que, aplicada al individuo, prohíbe la prisión por deudas, internacionalmente más grave todavía, porque, a la sombra de deudas impagas, podían fermentar y tomar cuerpo y actuar descompasadamente toda clase de imperialismos de pueblos más fuertes sobre Repúblicas más débiles.
    La voz de Drago, jurista y Ministro, fue escuchada entonces. Más, fue bien pronto no aceptada por potencias cuyas ansias más vehementes son la de no ser pagadas debidamente por deudores.  
    Representa la segunda embestida internacional argentina de gran alcance, el retiro del doctor Pueyrredón de la Liga de Naciones, por causa de la antidemocrática  organización de esa entidad internacional. El efecto de ese acto fue, en su día, grande. Todavía la Liga opera en