La SI 33 12 18
Índice del Artículo
La SI 33 12 18
Página 2
Página 3

Relaciones entre la Conferencia Panamericana y el cero

 

            ¿Qué está sucediendo en la Conferencia Panamericana?  En la Conferencia Panamericana están viajando vertiginosamente –si es que en el sopor puede haber vértigo- hacia los abismos de la nada. Veamos de resumir la labor de quince días, si es que en el sector de la nada puede hablarse de labor.

            a) Al abrirse la Conferencia, las delegaciones de Cuba y Haití arrojan la primera bomba. Era una bomba verdadera, cosa rara en unas reuniones internacionales en que aún las bombas son enormes y vacías. Apenas echan la bomba al hemiciclo, las delegaciones de Argentina y Chile le arrancan la mecha. Y la terrible bomba queda convertida en precioso juguete para pasar lindamente el tiempo.
            Cuba y Haití, de común acuerdo, se deciden a presentar a la Conferencia un problema del día, es decir, un problema que sea problema en realidad: un estado no puede intervenir, bajo ningún concepto, en la vida interior de otro, ni políticamente (Cuba, Enmienda Platt), ni militarmente bajo excusas económicas (Haití, intervención impuesta en Aduanas y militar en el gobierno).
Eso es algo. Y un poco más que algo. Pero la Conferencia odia los algo. La esencia de las Conferencias es armar aparatos alrededor de la nada. Por esto, en el mismo instante en que Angel Giraudy, delegado cubano, y Pierre Paul, delegado haitiano, echan en medio de la Conferencia esa bomba con mecha encendida, el pánico se apodera de los delegados y corren todos a apagar la mecha del peligro.
            El procedimiento de apagar mechas es invento netamente americano. En Ginebra lo usaron fervorosamente las eminentes nulidades de aquella política internacional. Pero los que dieron con él fueron los eminentes personajes que organizaron estas Conferencias Panamericanas, cuatro décadas atrás. Es éste: aplaudir a rabiar un proyecto cualquiera y mandarlo inmediatamente, en prueba de interés, a inmediato estudio de una Comisión especial, que le dedicará a él algunos meses. La guillotina.
            Giraudy habla duro de la necesidad de que ningún país se crea con derecho alguno a intervenir en otro. Recaba el derecho neto, absoluto e incondicional de Cuba a realizar la política que le dé la gana. Pierre Paul expone lo que acaece en Haití, donde, por una de 12 millones y medio de dólares, una misión extrajera interviene sus finanzas, negándose encima a toda operación de amortización rápida. Resuenan aplausos en todas las delegaciones. Se nota la enorme importancia del asunto y la gran simpatía que por él sienten los delegados de los distintos países. Por esto precisamente acuerdan que pase a estudio del Instituto de Derecho Internacional, el cual en dos o tres años más podrá dictaminar sabiamente...

 

            b) Relacionada con este problema, una declaración de Mr. Cordell Hull, paralela a otra de Washington, habla de la inminente distinta interpretación de la doctrina Monroe, que el actual presidente norteamericano tiene interés en formular, rectificando la interpretación que hasta ahora se le ha dado.
            Es interesante explicar brevemente esa iniciativa, para palpar a qué escasa comprensión  ha llegado en estos instantes un buen sector de la diplomacia al uso.
            El senado Pittman, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de aquella Alta Cámara, coincidiendo con Cordell Hull, ha concretado su pensamiento:
            “La declaración de Monroe, en sus términos “se refiere únicamente a las relaciones entre las naciones europeas, por una parte, y, por la otra, a las del continente americano, el hemisferio occidental y los gobiernos latinoamericanos, los cuales el 2 de diciembre de 1923 habían aclarado y mantenido su independencia, la cual habíamos reconocido;
            La declaración no se aplica a las relaciones puramente interamericanas;
            La declaración no tiene el propósito de afectar ninguno de los principios destinados a regir las interrelaciones de los Estados de este hemisferio occidental, como tampoco entre ellas mismas;