post Pascua (isla)
Documentación
La SI 14/12/35 p. 11


A Timoteo Pakarati y a todos los habitantes de la Isla de Pascua
Mi querido Timoteo:
    Que la gracia de Jesús Nuestro Señor y la protección de María Santísima Nuestra Madre estén con todos los habitantes de la Isla y permanezcan siempre.
    El Padre Santo Pío  Xl, Vicario de Jesucristo y Jefe de la Santa Iglesia Católica, ha manifestado una vez más su amor a las misiones y pide que ellas sean atendidas en la mejor forma posible.
    Por eso, os envío con el vapor “Coyahique”  un misionero que permanezca con vosotros para el bien de vuestras almas.
    Se llama Reverendo Padre Sebastián de Englert, y pertenece a la Orden de los Capuchinos, como el Reverendo Padre Bienvenido y el Rvdo. Padre Domingo, a quienes tuvisteis hace algunos meses en la Isla.
    El Padre Sebastián es, desde hace tiempo, misionero entre los araucanos y ellos lo quieren mucho.
    Es sacerdote muy santo y de mucha ciencia.
    Oíd todos sus consejos, obedeced sus mandatos y aprovechad bien sus servicios.
    El quiere emplear su tiempo libre en hacer estudios sobre la Isla Yo os recomiendo que le deis todas las facilidades que dependan de vosotros y que cuando él os pregunte algo que no sepáis le contestéis francamente que no lo sabéis, y si os pregunta algo que sabéis se lo manifestéis con toda verdad.
    No os resultará de ello ningún mal y sí, mucho bien; porque si la isla es más conocida, se interesarán más el Gobierno y los particulares por ella.
    Mi salud ha seguido siempre mal y se puede decir que Dios se ha servido tenerme durante todo este tiempo a un paso de la muerte. Ahora Él me tiene algo mejor.
    Sea por todo bendito su Santo nombre y su Divina voluntad.
Para hacer la voluntad del Señor estamos en el mundo y ya sea que vivamos, vivimos para Dios; ya que sea muramos, hemos de morir para Él.
    Tengo el consuelo de que tras de mí quedarán cuando yo sea llamado por Dios, quienes amen a mis queridos pascuenses y se interesen por sus almas y necesidades.
    He encargado al capellán Horacio Larraín que me ayude desde luego y me reemplace más tarde, cuando yo me muera, en la atención de ustedes.
    Yo te pido a ti, Timoteo, por la venerada memoria de tu padre Nicolás Pakarati Potahi, que tantos ejemplos dejó de sus virtudes, y a todos los padres de familia, que se preocupen de que las familias se constituyan  y vivan cristianamente, que los esposos sean fieles, los padres cuidadosos, los hijos obedientes, los jóvenes puros y trabajadores.
    Se los dirá muchas veces el Padre Sebastián,  oigan su palabra que es palabra de Dios.
    Muchos agradecimientos deben ustedes al Gobierno de la República de Chile, nuestra amada y hermosa patria, a la Armada Nacional ya numerosos caballeros y señoras de Valparaíso y de Santiago, que se han preocupado y se siguen preocupando de juntarles regalos y cosas útiles para ustedes. Amen a Chile y pidan a Dios bendiga nuestra patria y a todos los que en ella se acuerdan de ustedes y sus necesidades.
    Reciban mis queridos hijos, la bendición afectuosa y paternal que les doy en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, para que sea para vosotros prenda de las eternas bendiciones del cielo, donde todos nos juntaremos un día si amamos al Señor y cumplimos su Santa Ley.
    Rafael, Obispo Asistente al Solio Pontificio y delegado en la Isla de Pascua.