EDU en La SI Otros 35
Índice del Artículo
EDU en La SI Otros 35
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11
Ingresando a la vida profesional (En la titulación de maestros del INCE, Sucre, Bolivia) Vicente Donoso Torres La SI 02/03/35 p. 13
Especial para “La Semana Internacional La educación secundaria de Chile vista por mí. Realidad presente y aspiraciones Rafael Coronel  La SI 14/09/35 p. 13-15
 
Ingresando a la vida profesional (En la titulación de maestros del INCE, Sucre, Bolivia)
Vicente Donoso Torres
La SI 02/03/35 p. 13


1    La Escuela, pórtico de la vida
    Jóvenes maestros:
    Habéis llegado al umbral de vuestra vida profesional, después de recorrer un camino protegido por sombras y encantado por fragancias y músicas exclusivas de la Escuela; en donde los zarzales han sido escasos y los espinos floridos poco punzantes.
    Ha cesado para vosotros el bullicio alegre y rumoroso de la Normal, y siento de veras, con el recuerdo conmovido de mi infancia y de mi juventud, por el cambio un tanto escalofriante pero imprescindible que se va a operar en vuestras vidas.
    Ya no tendréis más la placentera despreocupación por el futuro ni la encantadora irresponsabilidad del presente; ya no quedarán más que en el recuerdo grato de los mejores días la ligereza en los pensamientos, la irreflexión en los actos, la ironía picaresca en las preguntas, la travesura jocosa en los compañeros las lecciones cautivadoras, pesadas o ligeras, pero honradamente preparadas, las fiestas jubilosas, los coros armoniosos, los paseos apetecidos y también ¿por qué no decirlo? los disgustos pasajeros pero indispensables para la experiencia y la formación del carácter.
    La comedia ha terminado y estáis ahora ante la gran portada del drama de la vida que es seria. Vais a entrar por rumbos desconocidos y a merced de vuestra propia iniciativa. En un campo vasto, lleno de marañas inextricables, de praderas extensas, de jardines atrayentes, de paisajes inmensos, de accidentes sin fin, con perspectivas risueñas de esperanzas.
    Permitidme abrir esa portada y mostraros algunas rutas para que podáis franquear el mundo nuevo que se os inicia.
    Habéis bebido en las fuentes prístinas del INCE ciertos conocimientos teóricos de la existencia; os habéis munido también de ciertas posibilidades ¡no de todas! Para sobrellevarla. Recordad ahora los que os decía en aulas: Poned la diestra en vuestros pechos y auscultaos si estáis capacitados para emprender la ardua jornada. Examinad vuestras conciencias, penetrad en lo íntimo de vuestro ser y medid la enorme responsabilidad que lleváis al haberos impuesto la misión del magisterio…
    ¿Lo habéis hecho?... ¡Bien! ¿Os sentís preparados? ¿Cuáles son los viáticos que lleváis para el largo viaje? ¿Con qué armas contáis para la lucha que empieza mañana? No sería dable que a vuestra edad  y en los momentos de vuestra titulación no meditaseis en estas cosas fundamentales.

    2. La antorcha de la vida
    Desde luego, es necesario, que busquéis la estrella de oriente que os guíe en vuestro camino. ¿Acaso se encuentre en la profesión que hoy alcanzáis? Seguramente lo está, puesto que constituye la carrera de vuestra elección; pero aún en ella, es preciso que fijéis la mirada en el lucero, que os ha de iluminar para haceros felices. Sin él, marcharíais a tientas, dando tumbos continuos. Ese punto luminoso no puede ser otro que el IDEAL, la aspiración para ser algo, para crear algo, para valer algo en la vida.
    ¡Y ay de quien no tenga un propósito, un sueño de perfección, un hito en la vida! Sería una aberración, un individuo rebajado al nivel de la bestia, un ser que vive sin vivir y que ha muerto sin morir. Faltaría de objetivo, carecería de porvenir: no tendría más que un presente mezquino y un pasado silencioso y obscuro. Y la vida del hombre no vale por lo que fue, sino por lo que será; no vale por las tumbas frías y calladas, sino pos las cunas cálidas y bulliciosas; no vale por desgaste de fuerzas, sino por el advenimiento de nuevas energías, por el empeño que se hace para mejorar, por las conquistas triunfales de la evolución.
    Una vez que hayáis forjado vuestro ideal, concreto, afirmativo, constructivo como todo ideal –no el ideal esclavizante de los opulentos, ni el abrumador de los fuertes, menos     el rastrero de los impotentes- una vez que hayáis forjado vuestro ideal, decía, sentidlo con la pasión del amor que nunca muere y que es capaz de remover montañas para imponerse y vencer. Ese ideal, convertido en fuerza por la fe,  será el impulso de vuestra existencia, el sostén