Edu anexo post 2002 1935 07 a 09
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Edu anexo post 2002 1935 07 a 09
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El problema de nuestra infancia (1) Luís Gómez Catalán La SI 06/07/35 p. 12
El problema de nuestra infancia (2) Luís Gómez Catalán La SI 13/07/35 p. 16
El problema de nuestra infancia (3) Luís Gómez Catalán La SI 20/07/35 p. 12
Un enorme problema en puerta: el empleo de las horas libres de cada día  La SI 13/07/35 p. 2-4 verlo en Economía
Bibliografía. 861. Universidad de Antioquía, Colombia: Diversos trabajos. Medellín La SI 27/07/35 p. 6 La concepción del Estado en el Tercer Reich Por A. Messineo La SI 03/08/35 p. 20 (3)
Bibliografía 874. Revista: Nervio. Curicó La SI 17/08/35 p. 7
Diplomáticas. El Congreso Baila La SI 07/09/35 p. 13
Documentación. Guardería o Kindergarten Popular Informe del miembro de la Cruz Roja da Valparaíso, don Humberto Molina Luco La SI 14/09/35 p. 46-47
Valorización social de la obra de don Juan Bosco Guillermo Viviani Contreras La SI 28/09/35 p. 9

 
El problema de nuestra infancia (1)
Luís Gómez Catalán
La SI 06/07/35 p. 12

(Discurso pronunciado en la Velada del Teatro Infantil ofrecida al magisterio por la Empresa y la Compañía de Cuentos Infantiles que funciona en el Teatro Municipal     , el miércoles 19 del presente)

    Señoras, señores:
    Permitidme que por un momento reclame vuestra atención. A medida que vaya exponiendo en forma breve y sintética –por razón del tiempo de que dispongo- diversas fases de un mismo gran problema- mi propósito y creo que después de ello, la libertad que me tomo en esta ocasión, merecerá las disculpas de vuestro espíritu generoso.
    Desde hace ya tiempo la acción que se observa en el campo de la educación pública, es objeto de constantes críticas. Buenas o malas estas críticas deben merecernos a los profesores un profundo respeto, porque ellas significan que existe interés y deseo de contribuir en alguna forma a la solución de los complejos problemas que se refieren a la enseñanza y educación de nuestros niños, en quienes están depositadas todas las esperanzas de un mayor bienestar y de una mayor justicia y belleza en los diversos aspectos de nuestra vida social.
    Así por lo menos pensamos los que desde los Cursos de Perfeccionamiento de la Escuela Normal Superior “J. Abelardo Núñez”, trabajamos porque los maestros acrecienten su cultura, disciplinen sus energías y actúen en sus escuelas cada vez más convencidos que del esfuerzo, entusiasmo y cariño que ellos pongan en cada minuto de su actividad educadora depende el porvenir entero de la patria.
    Más, no por eso creemos que de la escuela sola depende la fortaleza íntegra de la nación. “Ciertamente, dice el pensador español Ortega y Gasset, cuando una nación es grande, es buena también su escuela. No hay nación grande si su escuela no es buena. Pero lo mismo debe decirse de su religión, de su política, de su economía y de mil cosas más. La fortaleza de una nación se produce íntegramente. Si un pueblo es políticamente vil, es vano esperar nada de la escuela más perfecta”.
    Al censurar, pues, la institución escolar de un pueblo, implícitamente nos pronunciamos en contra de la acción de sus fuerzas políticas.
    Y en este sentido podría decir -basta pensar en ello un momento- que la acción política que se desarrolla a nuestro alrededor, es deficiente en muchos aspectos. Me refiero a la política de todos los colores y de todos los campos.
    Las energías y los entusiasmos se malgastan en empresas pequeñas, en discusiones absurdas y en guerrillas sin objetivo. Política de cortos alcances, mezquina casi, ha endurecido el corazón, ha cercado el horizonte del pensamiento y ha llevado a los hombres a un vivir estrecho y superficial sin perspectivas de futuro.  De ahí que uno de nuestros Ministro de Estado en reportaje reciente haya sostenido con razón que en el pueblo no hay ansias de elevar su propio vivir. Y es que la miseria material deprime y los ideales y los anhelos de perfeccionamiento no se persiguen sino cuando se ha alcanzado un cierto grado de cultura, la que a su vez se consigue sobre la base de un mediano bienestar.
    Vivimos al día sin pensar que tenemos la obligación de cumplir un destino en bien de nuestros hijos, en bien de las nuevas generaciones que mañana se alzarán, interrogándonos qué hemos hecho por mejorar las deplorables y precarias condiciones de la vida contemporánea. El desempeño regular y monótono de nuestro oficio, el cambio de una que otra opinión en el bar, en la esquina, en el paseo, en la asamblea  no significa vivir ni trabajar por

 El problema de nuestra infancia (2)
Luís Gómez Catalán
La SI 13/07/35 p. 16