La SI GGL 1935
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La SI GGL 1935
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Bibliografía   639. Aldunate Phillips, Arturo: La crisis económica. Santiago La SI 19/01/35 p. 11
El problema Constitucional. Estado de la cuestión del problema constitucional moderno.
La SI 23/02/35 p. 9  G. G. L.
Emilio Rodríguez Mendoza (1) GGL La SI 20/04/35 p. 7
Bibliografía 788. Radaelli A., Sigfrido: Irreverencia histórica. B. Aires La SI 11/05/35 p. 11
Entrevista al Embajador de España, Exmo. Sr. Don Rodrigo Soriano, concedida a “La Semana Internacional” La SI 01/06/35 p. 6-7
Bibliografía 839. Soriano, Rodrigo. Cervantes, Colón, tres discursos. Santiago La SI 06/07/35 p. 8
Síntesis histórica del individualismo La SI 27/07/35 p. 4
Especial para “La Semana Internacional”. Nuestros Embajadores. Don Adolfo Cienfuegos y Camus, Embajador de Méjico en Chile, nos concede una entrevista GGL La SI 14/09/35 p. 35-36
España en Magallanes La SI 19/10/35 p. 5
Especial para “La Semana Internacional”. El Barón Wilhelm von Schoen Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Alemania en Chile nos concede una entrevista La SI 02/11/35 p. 11-12
Bibliografía   639. Aldunate Phillips, Arturo: La crisis económica. Santiago La SI 19/01/35 p. 11
    Conferencia dictada en la Universidad Católica. Primer mérito, ser fruto de la investigación. En materias sociales es mucho lo que se copia, existiendo un campo tan extenso, como el mundo actual, donde hacer observaciones teóricas y prácticas de primera mano. Segundo mérito, la sinceridad tan honda del autor que sin alardear de sociólogo ni cosa que se parezca relata sus “impresiones” alrededor de un viaje a EE UU., en los días en que a ese país se le tenía como a la Arcadia moderna, es decir, cuando todos estaban sumidos en la crisis y él ni siquiera soñaba en bancarrotas, vacunado, según creía, por su colosal sistema económico-financiero. Tercer mérito de la obra, ser su autor hombre de criterio firme y sereno, con cualidades indiscutibles para la crítica, con facilidades para ambientarse, absorber el alrededor
Y dar con las soluciones posibles para conjurar la crisis.
    Empieza por comentar el “hecho norteamericano”. Y el lector no acierta a comprender cómo pudo haber gente sensata que aceptara como verdades inconclusas aquellas en que se basaba toda la economía. Producir y producir a destajo, en primer lugar; vender y vender  a quien sea, venía enseguida; conceder plazos y prórrogas al infinito, como corolario de toda esa política notable… Pero notable tan solo hasta el desastre de 1932 que nadie preveía. “Vino –dice el señor Aldunate- el más ligero vientecillo, y un día la Bolsa de Valores registró una pérdida de 14 billones de dólares… En pocas semanas, las pérdidas sumaron más de cien billones”   
    Los norteamericanos culparon de este desastre, al que había que buscarle forzosamente la causa, a la máquina desplazadora de millones de brazos; renegaron del soviet y sus dumpings y al obrerismo sin consideraciones. No vieron, sin embargo, que el problema se reducía a límites muy claros y definidos: tanto la economía como la vida social estaban regidas por un individualismo absoluto, de tal manera que la colosal Arcadia era un mito porque no es rico ni feliz  un pueblo  donde hay solo unos pocos que lo tengan todo y el resto, los más, no tangan nada. Y precisamente en esa nación así se llevaban las cosas, por obra y gracia de las “leyes naturales” del régimen individualista.
    Solución. El señor Aldunate cree que el problema de EE. UU. es el mismo de todas partes. Por consiguiente la solución una misma: poner un dique a la explotación humana por parte del capital, haciendo convivir al obrero y al patrón en una sociedad verdadera, con buenos salarios, respeto a la dignidad humana, repartición equitativa de las utilidades, formación de las entidades económico-sociales, dirección en la economía, etc.  
    Según el autor, “este programa pertenece a la escuela que, equidistante del triángulo: individualismo, sovietismo, fascismo, ocupa justo medio: la democracia cristiana, socialismo, en el sentido literal de la palabra, de realidades”. G.G.L.


El problema Constitucional. Estado de la cuestión del problema constitucional moderno.
La SI 23/02/35 p. 9  G. G. L.


    1. Nadie podrá negar  sin caer en el defecto o en el delito de una ceguera intelectual absoluta que ha hecho crisis en todas las naciones del mundo el Derecho Constitucional  llamado moderno:
Tres hechos, que podrían reducirse a uno solo, bastan para destacar este fenómeno:  
    a) Desde la guerra europea hasta nuestros días, ningún país se ha visto libre de asonadas, revueltas, dictaduras civiles o militares que pasaban por alto la Constitución, justificando su ascensión violenta al poder  precisamente con la promesa de borrar la que pisoteaban  o, por lo menos, reformarla o modificarla substancialmente;
      b) Iniciativas ciertas y efectivas de cumplir con aquello, llamando unas veces a Asambleas Constituyentes de las cuales salían documentos con algunas novedades de interés, o bien imponiendo dictatorialmente una forma constitucional determinada;
    c) Deseos bien definidos de dar muerte al Derecho Constitucional Individualista, cuya “Democracia”  probaban suficientemente que era una ficción, mientras buscaban fórmulas más en ritmo con la época de claras tendencias sociales y económicas.