economía La SI 35 11
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Medidas para vencer la crisis en diferentes naciones La SI 30/11/35 p. 7
Medidas para vencer la crisis en diferentes naciones
La SI 30/11/35 p. 7


    Una comparación, aunque sea superficial, de las medidas adoptadas por los gobiernos de los países industriales más importantes para remediar la cesantía, nos lleva a la interesante conclusión que, por diferentes que sean los métodos seguidos en los comienzos, en el curso de la crisis se han ido aproximando y culminan –ante todo fuera de Alemania- en la tendencia, cada vez más acentuada, de introducir una modificación radical en la estructura económica actual.
    Es sabido que el país que primero ha mostrado esa tendencia ha sido Alemania. En el concepto del “nacional-socialismo” están contenidos los dos elementos de la nueva concepción de la economía. Ya no se abandona la economía a sí misma; muy por el contrario, queda subordinada en su organización y en sus fines a la dirección del Estado. No puede seguir, en adelante, orientaciones propias, ha pasado a formar una parte de la política general, recibe las directivas del Estado y ha de cooperar en los servicios en beneficio de todo el pueblo. Para obtener este propósito se ha instaurado un procedimiento intermedio entre una economía guiada  con arreglo a un plan preconcebido y el libre desenvolvimiento de la iniciativa privada capitalista. No es el Estado quien actúa directamente en la economía sino el individuo, pero con arreglo a normas y para la consecución de fines determinados por el Estado, es decir, por la dirección política. el éxito formidable del auge de la economía en Alemania solo ha podido lograrse asumiendo el Estado la dirección de la lucha contra el paro voluntario y fomentando el resurgimiento de las actividades económicas. En apenas dos años el número de cesantes ha disminuido en más de cuatro millones. La actitud que se adopte respecto a la nueva Alemania podrá variar, pero este éxito es innegable y es el más importante y trascendental que un gobierno puede alcanzar en la hora presente, pues del resultado de la lucha contra la cesantía depende la existencia política y social de los Estados modernos.
    En otros Estados se han seguido al principio otros caminos. El Estado se ha mantenido más o menos en reserva, porque confiaba en que podrían evitarse  ulteriores estragos de la crisis con los recursos tradicionales de las doctrinas económicas dominantes. Parece que el problema de la cesantía se veía a través de un cristal “liberalista”, sin tener en cuenta la misión que debía incumbir al Estado en interés de todos.
    Los esfuerzos para superar la depresión económica se iniciaron en Inglaterra en el otoño de 1931 con la desvalorización de la moneda y el abandono del patrón de oro. Así se consiguió abaratar las mercancías y aumentar las ventas sin que, en virtud de circunstancias excepcionales, se produjeran los efectos de la depreciación de los signos de pago: no subió el precio de las materias primas ni el costo de la vida. La depreciación favoreció a la exportación mientras que el mercado interior se protegía por medio de derechos proteccionistas que excluían la competencia temible de la importación. El mercado de dinero continuó fácil, haciendo posible conversiones de Deuda Pública con lo cual se desgravaba el presupuesto.
    Pues a pesar de los éxitos apreciables de este procedimiento de combatir la crisis, sus efectos no han bastado para solucionar por completo el problema del paro involuntario. Dos millones, aproximadamente, de cesantes continúan gravando material y psicológicamente la economía inglesa. Las críticas se intensifican desde hace un año y se pide que la acción del Gobierno sea más activa y eficaz. Lo que ha de hacerse, se dice, es revisar la entera organización de la economía. Lloyd George sometió al Gobierno un magno plan de creación pública de posibilidades de trabajo, muy semejante en ciertos aspectos al ejecutado en Alemania. En las elecciones inglesas, este “New Deal” desempeñó un papel decisivo.  El interés que suscita el problema de la cesantía es general. Hace poco, se ha publicado un documento con el título “The next five years” (Los cinco años próximos), firmado por 150 personalidades prominentes de la vida pública, donde se pide un amplio programa para superar la crisis rompiendo con las opiniones económicas anteriores. Se exige que el Estado ha de intervenir en la actividad económica, dirigirla y formar ante todo un programa de creación de posibilidades de trabajo. Como se ve, no consisten en otra cosa que las opiniones y directivas del “socialismo nacional”.         
    En Norte América se ha tratado de dominar la cesantía de distinta manera. A las medidas de Hoover siguió el sistema de la “Nira” del Presidente Roosevelt. Este sistema implica