EDU en La Si Otros 36
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Especial para La Semana Internacional Por la “Escuela para la Patria” Por don Vicente Donoso Torres, Director del INCE La SI 25/01/36 p. 1
Especial para La Semana Internacional Evolución de la Universidad Boliviana Por don Vicente Donoso Torres La SI 04/07/36 p. 5-6
El Maestro Vicente Donoso Torres La SI 19/12/36 p. 8-9
Especial para La Semana Internacional
Por la “Escuela para la Patria”
Por don Vicente Donoso Torres, Director del INCE
La SI 25/01/36 p. 1


    1. El anhelo del INCE.
    Maestros de Bolivia
   
Es la Escuela Normal, hoy Instituto Nacional de Ciencias de la Educación, que, por mis manos, enarbola su estandarte para saludaros y haceros sentir el hálito de la emoción que guarda el recuerdo de los días felices pasados en el querido hogar espiritual.
    Los profesores os tienden la mano de confraternidad; los alumnos os brindan el ardor de su cariño; yo os envío con los efluvios del corazón, la viva simpatía que siento hacia vosotros, compañeros o alumnos, por la misión educativa que realizáis y vuestra bandera repite en sus ondulaciones de salutación todo el anhelo del Instituto: POR LA ESCUELA PARA LA PATRIA.
    Con esta frase quiere decir que estáis contento en la Escuela de vuestro destino, trabajando por la patria; os quiere decir que la escuela es la institución nacional por excelencia, donde vive la patria, donde se aprende a conocerla y amarla, donde se cultiva la flor humana que ha de dar, después, la cosecha dorada de ciudadanos que necesita Bolivia para resurgir y prosperar.
    Sí, jóvenes maestros. La Escuela es el santuario donde oficiáis como sacerdotes de la educación. Toda vez que ingreséis en ella, dejad en la puerta las sandalias empolvadas con el polvo del camino, porque pudieran impurificar el recito sagrado donde reina la inocencia. Quiero decir, que debéis franquear sus umbrales limpios de alma, con la frente refrescada y el corazón poseído de amor por la infancia.

    11. La ilusión de la niñez
    Os ha tocado actuar en tiempos que marcan profundo malestar, cuando la patria empieza a sentir las terribles consecuencias de una guerra injusta y cruel; cuando todos desconfían de todo; cuando la humanidad entera vive una hora de desconcierto y angustia, al sentir el aflojamiento de las fuerzas morales que refrenaban a Calibán.
    Ante esta situación desastrosa, ante esta quiebra espiritual tan honda, producida por el fracaso de la guerra y la desilusión de la paz, perdida la fe en los hombres y la confianza en las naciones, agotadas las esperanzas en el dominio de Ariel, no queda más que una ilusión: la ilusión de la niñez.
    Las gentes del mundo entero, purificadas por el dolor de la guerra y la decepción de la paz, listas siempre a blandir las armas contra el hermano, como en el caso actual de Italia contra Etiopía, vuelven desesperadamente los ojos en busca de una humanidad distinta de la que ha hecho la guerra, distinta de la que ha sufrido la guerra, de una humanidad mejor que la presente, de la humanidad del porvenir. Y como esa humanidad no puede labrarse sino en la escuela, las gentes todas del orbe dirigen también sus miradas hacia ella, como una áncora de salvación.
    Pero ya no quieren la escuela anterior a la guerra, la que exaltó los instintos sanguinarios y los nacionalismos morbosos, la que falseó los espíritus       para perpetuar las incomprensiones, atizar los odios, preparar soldados y forjar armas para las matanzas terroríficas. Ellas desean la escuela que, utilizando las virtualidades propias del niño, haga generaciones fraternales, que anden sin rozamiento por los anchos caminos de la existencia. Ya no quieren hombres capaces de soportar la guerra, sino hombres capaces de rechazar la guerra.
    La sociedad actual no es la más feliz seguramente con toda su civilización, con todas sus conquistas científicas, con todos sus progresos materiales. Y no es feliz, porque todavía perduran la injusticia y la traición, la ignorancia y la ambición, el hambre y el crimen, las diferencias de castas y los antagonismos nacionales; ni puede ser feliz mientras pretenda resolver problemas nuevos con hombres de mentalidad caduca, con métodos y procedimientos viejos.