economía La SI 36 07 18
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Se ha cerrado en Ginebra la XX Conferencia Interamericana del Trabajo ¿Es remedio adecuado la semana de 40 horas?  (2) La SI 18/07/36 p. 1-2, 6-11
Se ha cerrado en Ginebra la XX Conferencia Interamericana del Trabajo
¿Es remedio adecuado la semana de 40 horas?  (2)
La SI 18/07/36 p. 1-2, 6-11


8. Noticias confirmatorias
    Antes de pasar adelante, y como reforzamiento de lo anteriormente escrito, encuentro interesante reforzar lo dicho con nuevos datos, que me han venido posteriormente. Ese problema de la Desocupación y su consecuencia: la disminución de horas de trabajo, es la “cuestión macho” de estos años, y nunca será suficiente cuantos datos se aporten para ver claro el problema y adivinar dónde está la solución

    a) He ahí nuevas noticias complementarias de las del párrafo 3
    En París cifras últimas nos enteran de que, en su solo ramo, el de la construcción, están sin trabajo 340.000 obreros. En un solo oficio, en una sola ciudad. Un millón de franceses sin pan: 26 de Mayo
    En Gran Bretaña había en Abril 2.189.000 desocupados, unos 20.000 más que meses atrás. Su miseria es tan grande (y también las de los que trabajan, a causa de salarios de hambre) que no resistimos a copiar el siguiente telegrama (21 de Mayo) que prueba el fracaso absoluto y la falta de corazón de aquellos gobiernos: “Más del 30% de los desocupados, y más de la mitad de los que trabajan, no pueden comprar suficientes alimentos para ellos mismos y sus familias en cantidad para garantizar su nutrición y vivir sanos… Estas conclusiones a que se ha llegado fueron obtenidas después de visitar a millares de familias británicas. En cumplimiento de esta misión, se visitaron también 476 familias de desocupados que, con excepción de 38, vivían alimentándose con una dieta inferior a la necesaria para mantenerse en buena salud. Catorce de estas familias gastaban menos de 2 chelines por personas semanales; cerca de 2.000, menos de 3 chelines semanales; y todos menos de 38, con menos de 5 chelines personales por semana”.
    Sucede algo semejante en Estados Unidos, donde la desocupación alcanza últimamente cifras aterradoras: 12 millones 570 mil, es decir, 34 millones de ciudadanos sin pan ganado trabajando. Herbert Morrison, político británico, que viene de Estados Unidos, donde ha dado un ciclo de Conferencias (Mayo 11), ha declarado así: “Me vi tristemente sorprendido por el estado de la desocupación de ese país, cuya pobreza es todavía mayor que la nuestra. Allí no se cuenta con un mecanismo organizado para hacer frente al problema… Los desocupados estadounidenses pasan momentos más amargos que nosotros. Ahora están prmulgando leyes que son menos avanzadas que las inglesas de 1890”.
    Noticias de China dejan aterrorizados al más frío. ¿Habría quién pudiese creer todo esto? Veamos. En la provincia se Scechuan, pared en medio del Tibet, han muerto esta primavera de hambre, sin trabajo, 20 millones de personas. Y en la del Río Amarillo, han muerto siete millones, entre los 20 millones de desocupados. En China hay actualmente (solo en las zonas llamadas civilizadas) 36 millones de desocupados, y otros tantos de semi-ocupados, con un total de 54 millones. En la ciudad de Suchen (dos millones de habitantes) niños de 7 años y niñas de 8 trabajan en las hilanderías japonesas 13 horas diarias por un plato de arroz dos veces al día y ni un centavo.   
    En España hay todavía 700 mil campesinos sin trabajo (y hay siete millones de hectáreas incultas en manos muertas) y 120.000 obreros industriales. En Asturias los obreros del carbón no tienen trabajo, por estar los stocks abarrotados de hulla invendible, y el gobierno va comprándola y arrinconándola sin uso posible. En el norte pirenaico de Cataluña “un contingente (U. P.) de mineros, ataviados con sus trajes de faenas y picos de trabajo, han iniciado la marcha del hambre” hacia Gerona, para exigir trabajo o dinero a las autoridades”. Las izquierdas han colocado a unos 200.000 desocupados. Están esperando, si saber donde ponerlos, 820.000.
    En el ramo comercial la desocupación es tan enorme, que están sin puestos en todo el mundo dos terceras partes de los que trabajan en los muelles y en la navegación. Se comprende. Cada país se fabrica y se cultiva lo que necesita. Huelga comprar afuera. No sirven los buques, y los puertos descansan. Del de Buenos Aires un reporter dice así: Cada día menos intenso se nota el movimiento en este puerto, a pesar de un pequeño resurgir de los negocios. Por ejemplo, el