economía La Si 36 08 01
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Se ha cerrado en Ginebra la XX Conferencia Interamericana del Trabajo ¿Es remedio adecuado la semana de 40 horas? (4) La SI 01/08/36 p. 1-2, 6-10
Se ha cerrado en Ginebra la XX Conferencia Interamericana del Trabajo
¿Es remedio adecuado la semana de 40 horas? (4)
La SI 01/08/36 p. 1-2, 6-10


32. Destrucción de productos y limitación de tierras

    Estamos en 1930. Y se inicia un nuevo arranque de locura, que muestra toda la vaciedad –toda la crueldad- de la economía clásica: hay en el mundo en ese año sesenta millones de desocupados y 150 millones de hambrientos, faltos de los más elementales alimentos y vestidos. Y los sabios y humanitarios economistas y políticos queman millonadas de alimentos o los botan al mar, y, simultáneamente, inician la restricción de los cultivos, necesarios para alimentar y vestir a la humanidad desesperada.
    En su tiempo fuimos anotando esos hechos preñados de idiotez, que caracterizan a una economía agonizante. Es interesante ahora resumirlos en block, porque aparecen en toda su extensión y magnitud.
    Limitémonos a tres comestibles: trigo, café y vino, a una fibra textil, el algodón, y a algunas noticias sobre minerales básicos: cobre, hierro, salitre, estaño, carbón.
    Es una historia que un novelista de la irracionalidad no hubiera podido inventar más espeluznante.
    El Brasil destruye enormes cantidades de café. Y son tan irracionales los productores, que la función dura seis años seguidos… y continúa. En 1930 se queman más de 20 millones de sacos. Y seis años después el drama estaba en todo su auge: Septiembre, 10, 1935: “El gobierno ha ordenado la destrucción  de 766  mil bolsas, de las cuales 80 mil lo serán en Santos, por tratarse de tipos de café “invendibles”. En los varios países de Centro América se han botado al mar en estos años  millonadas de bolsas de excelente café, que estorbaban los locales comerciales y los departamentos de almacén de los puertos.
    El trigo es quemado, botado, podrido, en todas partes. En Argentina lo dan a las vacas antes de ser segado. En el Canadá lo queman para las máquinas de tren provinciales, que funcionan a leñas y carbón. Montañas de trigo sobran por todas partes, y enormes cantidades de alcohol de trigo, que también hay para botar y anegar al mundo. Y sobra tanto grano en la misma África, que los nativos se encargan de eliminarlo. “Orán. Dos mil cultivadores de trigo han comparecido hoy al puerto, y, arrollando a la policía, han botado al mar 20.000 quintales de trigo que venía del extranjero, estando los almacenes del país abarrotados de grano”.
    El vino sirve para regar las calles en Argelia. En la famosa Champaña francesa dejan que coja las uvas quienquiera. Y en Mendoza hemos presenciado personalmente una cosecha entera que se ha quedado pudriéndose y secándose en las vides porque nadie quería siquiera tomarse la molestia de ir a cortarlas. Y la Junta Reguladora de Vinos –institución oficial- en pleno Junio de este año, publica largos avisos en los diarios del país invitando a los viñateros a extirpar lo viñedos si no quieren morirse de hambre. Uno de los Avisos comienza así: “Habiendo el Gobierno Nacional, por Decreto de 11 del corriente,  prorrogado la presentación de ofertas para la extirpación de viñedos, la Junta llama la atención de los viñateros sobre las ventajas individuales y colectivas que se derivarán de esa extirpación”. Enumera luego el stock de vinos, que excede de 5 millones de hectólitros; enumera las enormes cantidades  de uvas y vinos que ha destruido la Junta y aconseja a todos los viñateros que eliminen por el momento el 15 por ciento de sus viñedos, para lo cual el Gobierno los recompensará con indemnizaciones.
    En Estados Unidos solamente han destruido millonadas de toneladas de algodón y reducido enormemente los terrenos algodoneros. A pesar de esas destrucciones y de esa reducción, en 1933 había solo en los puertos del Golfo de Méjico 13.056.000 balas invendibles. Y en todos los grandes centros productores de la fibra hacen con ella lo que les antoja. En Egipto, por ejemplo, hacen servir algodón de primera clase, fibra extra, para paredar las aguas del Nilo y tapar filtraciones del río, en vez de fango…
    En 1933 el Gobierno de Estados Unidos compra y quema 6 millones y medio de chanchos. Destruye dos millones y cuarto de toneladas de maíz. En solo los Ángeles se botan a los caballos y al mar 300.000 litros de leche mensualmente. Y en la sola ciudad de Hartford 21.000 de leche es botada al agua diariamente durante más de dos años…