economía La SI 36 08 08
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Se ha cerrado en Ginebra la XX Conferencia Interamericana del Trabajo ¿Es remedio adecuado la semana de 40 horas? (5) La SI 08/08/36 p. 5-11

Se ha cerrado en Ginebra la XX Conferencia Interamericana del Trabajo
¿Es remedio adecuado la semana de 40 horas? (5)
La SI 08/08/36 p. 5-11


B. Grupo del mayor número y calidad de hombres

    f) Es absolutamente inevitable que cada año, desde ahora mismo,  no salgan de sus chozas y no se pongan bajo el yugo de las 8-o de las 12- horas diarias lo menos medio millón (medio millón por año) de gentes antes bárbaras, o civilizadas, que estaban tranquilamente en sus chozas no molestándose por esa cosa de los jornales a toque de campana. Pongamos tres ejemplos de este instante. En Etiopía se ponen en estos instantes al trabajo  a jornal fijo no menos de 600.000 nativos, que no eran parte, hasta hoy, en el ejército de carneros del trabajo. En Petorca, Chile, vivían solo dos años atrás sus habitantes sin horas fijas, cada uno laborando una parcela de tierra para sus necesidades. Ahora, con los lavaderos de oro, no menos de 200 de sus habitantes están a jornal fijo. En la cuenca azotada por el hambre del Río Amarillo chino cada año se ponen a trabajar en fábricas, especialmente de japoneses, no menos de cien mil personas. Todos esos hombres, al trabajar a horas fijas y con jornal, gastan doble de lo que gastaban antes, consumen como dos antes, pero producen para 20.

    g) Cada día trabajarán más mujeres en todo.  Parte (países ultra-civilizados… o que así se lo creen, al menos) por espíritu de independencia e igualdad esencial al hombre, que nadie ya niega. En los países secundarios, por los jornales exiguos que perciben los hombres, que no alcanzan para una vida de hogar siquiera elemental. En los países casi salvajes, por el afán capitalista de explotar al indígena. Recordemos que en Hankew, a pesar de sus dos millones de habitantes y sus casas de seis pisos, los fabricantes hacen  trabajar a niñas menores de siete años por un plato de arroz dos veces al día, simplemente, cruelmente.  

    h) Los países colonizadores, que tanto gritan en Ginebra por los derechos del hombre, cada vez meten más niños al trabajo en las colonias, y en condiciones aplastadoras.  

    f) No tardarán mucho los  pueblos europeos en reducir esos enormes ejércitos que no tienen otro objetivo que dar quehacer a tantos jóvenes sin ocupación. A los viejos políticos se los va tragando la tumba. Suben nuevas mentalidades y el pueblo interviene cada vez más en los gobiernos, sin que haya causa capaz de evitarlo. Esos obreros y empleados reducirán los ejércitos a su justa expresión, en bien de los ejércitos mismos, que son desacreditados por la politiquería de los gobernantes convirtiéndolos en casas de vagos sin ocupación.

    j) El material de guerra que está ahora construyendo febrilmente –sin otro objetivo que dar qué hacer a desocupados-    llegará pronto a su máximum. Ya no habrá lugares para cañones que no servirán, para ametralladoras que no crepitarán, para millares de aeroplanos que sólo sirven (cuando se llega a la absurda sobreproducción de los gobiernos europeos) para revistas espectaculares para bobos y para dar trabajo a las maestranzas.

    k) Cada día se dedicarán más terrenos al trabajo y explotación agrícola  en los países grandes y chicos, para producir lo que compraban. Ello pondrá a trabajo a miles de hombres.  Así está ahora Bolivia buscando afanosamente terrenos para trigos; Chile, viendo como colonizar los arenales del norte; la India poniendo en explotación  grandes extensiones algodoneras, antes incultas, en el Sind; España, repartiendo parcelas a 500.000 trabajadores, en la mitad de las cuales no se había sembrado nada jamás y en la otra mitad solo extensivamente.

    l) Cada día habrá mayor natalidad, y la hay ya galopante desde  hace diez años. El mundo dobla sus habitantes cada cien años. Dentro de cincuenta, cada país tendrá un tercio más, cuando menos, de los actuales. El doble de hombres consumirá el doble y producirán para diez veces más. Mayor sobreproducción y mayor desocupación. Además de ese crecimiento natural del mundo, obsérvese el crecimiento artificioso en Alemania, Italia y otros países. Italia, por