Bibliografía La SI 45 01 a 06
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Bibliografía La SI 03/02/45 p. 7

2760 Téllez, General J.: Una raza militar. Santiago

    a) Nuestra bibliografía militar, así como nuestra bibliografía universitaria en general, pasa por un período de escasez lamentable. Y ese hecho es tanto más de llorar, cuanto que no se debe a incapacidad productiva, sino a defectos de organización. Hay que estudiar las causas y removerlas, la principal de las cuales es, probablemente, el no dar económicamente tiempo a los capacitados para que produzcan libros, posiblemente de gran interés nacional e internacional.
    En las universidades europeas, así como en los ejércitos del Viejo Mundo, el técnico capacitado para la producción bibliográfica y experimentadora está rodeado de facilidades económicas –es decir, de tiempo- para esa tarea. Y es ésta una de las causas de que allá haya quien pueda meditar largamente sobre su técnica y verter en libros sus meditaciones y sus experiencias.
    Acabamos de recibir dos obras militares de altos oficiales chilenos. Ambos autores pertenecen a la reserva. Ellos cumplen su deber de dar al país el fruto de sus trabajos. Siempre queda latente el problema de por qué no nos llegan obras de militares en actividad profesional. Lo cual debería estudiarse.
    Una de estas obras es un pequeño libro lleno de substancia y de audacia. Su autor, el general I. Tellez. Su título, el que encabeza estas líneas, es decir, el estudio referente a si el pueblo araucano es una raza militar.

      b) Ese nuestro pueblo araucano, como los pueblos indios de América, ha caído en malas manos blancas. En manos políticas huérfanas de ambiciones científicas y de respeto a los naturales derechos de los hombres, pese a la verborrea democraticoidea.
    Los araucanos (el problema deberían ampliarlo con mayor razón otros pueblos americanos, en que la indiada constituye la gran mayoría del país) son un pueblo netamente determinado, con cualidades nacionales perfectas. Tienen su sangre, su idioma, su tierra, sus costumbres, sus características. Tienen, también, su historia, parte de la cual la constituyen sus luchas con la nación chilena. Tienen además, para gloria de ellos, su epopeya y su cantor, Ercilla.
Sería una gloria bajo aspectos varios  para Chile, la conservación de esa raza, el fomento de sus características étnicas, el reconocimiento de su particularismo político, el respeto por su lengua, su derecho consuetudinario, su especial economía. En vez de bregar torpemente para injertarlos en las características hispano-chilenas, estar orgullosamente seguros de que sería noble cosa hacer perdurar esta raza (así como las que en el sur se están extinguiendo), mostrándola como una joya engastada en la vida nacional.
Reconocer su derecho civil, respetar su suelo, tal vez haciéndolos converger hacia una zona determinada, organizar sus asambleas políticas, fomentar el estudio científico de su idioma, alzar una pequeña universidad mapuche, a la cual podría llevarse algunos expertos chilenos en etnografía y tal vez algún sabio extranjero. Todavía:  una pequeña zona militar araucana con oficialidad indígena.

c) El libro del general Téllez es una paciente recopilación de textos históricos acerca de las cualidades militares de los araucanos. Y sobre esos textos, el autor eleva una tesis nueva: a base de presentar, a la luz de la ciencia militar moderna, las campañas de Lautaro, y una docena de caudillos militares araucanos, saca consecuencias que honran a esa raza: reconocer sus cualidades nativas  militares, así como la innovadora mentalidad de esos caudillos en el sentido de pelear y tantas veces vencer a los españoles, que eran los militares más avanzados de aquella época.
El libro es harto curioso, para que sea propagado ampliamente entre los civiles chilenos. Pero es, harto audaz, para que los expertos en el arte bélico lo rumien pausadamente, para ver de sacar conclusiones pertinentes.
Y para que  -volvemos al principio- los gobernantes chilenos, que se interesan por las cosas vivas de la patria, dediquen una horas a esa raza, que podría ser presentada al mundo