La SI 40 08 24
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La Conferencia en pijama (4)

 

4. El problema de las colonias
            Tenemos interés en que el lector saque una grave consecuencia de los sucesos internacionales americanos que están sucediendo en estos días. Vamos a presentarlos bajo tres rubros relacionados, aunque independientes: Colonias, Bases navales, Compromiso militar canadiense-norteamericano. Hay un fondo común a estos acontecimientos que hay que poner en relieve.

            a) El problema de las Colonias europeas en América es complejo, pero tan sencillamente concebible que no necesita más que una elemental presentación.
            Cuando América iniciaba su independencia en la segunda década del siglo pasado, terminándola Cuba a fines de la misma centuria, no quedaba independiente todo el continente. Varios pedazos de él continuaban como colonias de algunos países europeos. Y todavía había país que seguía apoderándose impunemente de tierras americanas pertenecientes a Estados americanos.
            Las posesiones coloniales europeas, prescindiendo de detalles y partes ínfimas, pueden reducirse a las siguientes: en el continente las tres Guayanas, pertenecientes a Gran Bretaña, Francia y Holanda. En los archipiélagos, la totalidad de las Pequeñas Antillas (los mismos tres países anteriores, casi la totalidad de las Bahamas, pertenecientes a Gran Bretaña, las islas mayores de Trinidad y Jamaica, también de Gran Bretaña, y algunas islas de la costa venezolana, pertenecientes a Holanda.
            La Doctrina Monroe, que el Congreso norteamericano no aprobaba, no sirvió absolutamente para nada en defensa del hemisferio, hasta que el primer Roosevelt y los suyos la emplearon contra América, apoderándose de Panamá, Puerto Rico, una faja costarriqueña, y, antes, de la mitad del suelo mejicano. No sirvió siquiera para detener nuevas conquistas: Gran Bretaña se apoderaba por la fuerza de las Malvinas, propiedad argentina, y, mediante un contrato incumplido –y, por lo mismo, nulo- de Honduras Británica, por otro nombre, Bélice. Estados Unidos han confirmado con silencio absoluto esas conquistas europeas en América.

            b) La actual guerra presentaba aparentemente una nueva situación, aunque no en realidad. Alemania vencía incondicionalmente a Francia. Tendrá que haber, en el día de la paz alemana posible, un reajuste de colonias. ¿Podría Alemania obtener por este medio algunas de las colonias francesas americanas, o, tal vez, muchas de las inglesas?
            Parecía un nuevo problema, pero no lo era, en absoluto. Se trataba de un posible cambio de dueño. Y esto no le interesa en absoluto a América. Le interesa a Estados Unidos. Pero Estados Unidos no es América. ¿Qué nos importa que el poseedor europeo de esas posesiones sea Gran Bretaña, Alemania, Bulgaria u otro país cualquiera? Interesa solo que no pertenezcan a países ajenos a América. Y, si se hablase de un imperialismo posible alemán, no sería difícil encararlo con el actual existente imperialismo británico, a base del dominio absoluto del mar contra todos los pueblos de la tierra. Ciertamente que un hombre cuerdo  menos temería el mal futuro que el presente. En todas partes, excepción hecha de las Casas de Orates, jamás dejan de atacar al mal presente so pretexto risible de un posible mal futuro.
            Queda evidenciado que la guerra europea no presentaba el problema colonial americano bajo una nueva faz que requiriese estudio especial. Tanto monta que tengan el pie en América, Gran Bretaña como Alemania.
            Si algún político hace excepción, lleva aquí gato encerrado. Y de importancia. Porque, de hacer esta distinción, pasando por el imperialismo británico, francés y holandés sobre América y no pasando por el japonés, el alemán o el español, constituiría, ipso facto tratándose de un acuerdo de gobierno, la salida inmediata de la neutralidad contra los pueblos que fuesen excluidos de la posibilidad de tener posesiones en América, vis a vis de los que no fuesen excluidos.
            Esa in-neutralidad, que Roosevelt ha adoptado en varias ocasiones durante esta guerra, será tratada próximamente. Pero, por el momento hay que afirmar que, si Estados Unidos está