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El contenido de las páginas que siguen constituye un recurso didáctico. Esto es, persigue fundamentalmente ayudar a la enseñanza y el aprendizaje.

            Dicho recurso ha sido elaborado teniéndose presente dos supuestos básicos: que el hombre, sujeto de la educación, es primeramente un ser racional y enseguida un ser dialógico.  La condición de  ser racional le permite enfrentar la realidad convenientemente  con el pensamiento, el conocimiento y el lenguaje cimentados en la facultad que le es específica: la razón. La condición de ser dialógico se enhebra intrínsecamente con la primera: brota desde la racionalidad, que es apertura a lo real;  y revierte sobre ella, ya  que el mutuo intercambio entre un yo y otro  actualiza la racionalidad y fomenta la red de relaciones con la multiplicidad de los objetos, seres o formas que integran el conjunto de la realidad. Dados los mencionados atributos del hombre, la adquisición del conocimiento propio requiere de la transmisión cultural, oral y escrita, y de la reflexión personal. Tiene por base el pensamiento, el conocimiento y la palabra. Coopera a la forja del pensamiento y conocimiento propio la comunicación oral en clase entre profesor y alumno, en tanto aquél se propone mediante dicha comunicación poner los bienes culturales al alcance del discente. Igual efecto genera la lectura, por cuanto constituye un arbitrio que facilita al discente digerir los contenidos culturales por propia iniciativa, según el propio ritmo.

            El recurso didáctico que ofrezco a los alumnos reviste la forma de una Antología. Es, pues, una colección de trozos escogidos en torno a un tema central. En este caso aquellos versan sobre Antropología Pedagógica. Por consiguiente, tratan del hombre desde el punto de vista de la educación. La educación es una realidad exclusivamente humana. El hombre, en efecto, es el sujeto de la educación y, por lo mismo,  el conocimiento cabal de ésta requiere el previo conocimiento del hombre. O más bien, el de su ser personal. La Antología ha sido elaborada sobre la base de notas que constituyen la persona humana, agente y objeto de la educación. Persona y notas hacen referencia a un todo y sus partes integrantes. Son nociones que hacen referencia a realidades susceptibles de ser conocidas teniendo en cuenta que las distinciones hechas -las notas- son válidas únicamente en tanto que desemboquen a la postre en una visión unitaria y de conjunto de la realidad investigada -la persona humana desde la perspectiva de la educación-.

            Claro está que en la antología prevalece marcadamente la labor de análisis. Cierto que se parte por la noción de persona, que define al hombre y que expresa del mismo su globalidad. Cierto también que pocas líneas atrás hemos hecho notar que los distingos realizados no tienen justificación más que si se ordenan al mejor conocimiento de la persona humana como totalidad. Pero el enunciado que sigue es el de los aspectos o notas que cabe distinguir en su ser entero. Es que separar las partes del todo fué precisamente lo que me propuse al elaborar este recurso. Ello en vista a conocer más amplia y profundamente la cabal realidad de la persona humana. Por eso, la invitación a unir posteriormente después de separar. El análisis debe culminar con una síntesis, que en nuestro caso conlleva sostener y afirmar que el hombre, ser con multiplicidad de dimensiones o notas, es a la vez un ser unitario e integral. 

            Hemos dicho que la Antología descansa en el enunciado de las notas que constituyen la persona humana en cuanto ser educable. Dicho enunciado constituye, pues, su estructura básica. La Antología consta por lo mismo de tantos capítulos cuantas notas hemos distinguidos en el ser total del hombre. Esta referencia al ser global del hombre constituye obviamente uno de los caracteres que contribuye a darle unidad a la Antología. Hay otro que con la misma fuerza tiende a lo mismo. Es la concepción filosófica -o antropológica- que la cimienta e inspira. La idea del hombre que sustenta y vincula todos los trozos que componen la Antología define a aquél como persona, como ya lo habíamos insinuado arriba. Las páginas de este volumen se nutren e inspiran en una filosofía del hombre de corte personalista, de raigambre cristiana.  Las notas, cada nota, son expresión de la concepción personalista del hombre, desde la óptica cristiana. Son muestra también de la filosofía personalista y cristiana de la educación. Pretende ayudar al alumno a introducirse en una de las  disciplinas de naturaleza filosófica de la Pedagogía o Ciencias de la Educación: en la Antropología Pedagógica.

            Ahora bien ¿cuál es la razón de ser del contenido de cada nota? ¿Qué criterio tuvimos en cuenta para la selección de los textos relativos a cada nota? Las consideraciones que siguen son de índole didáctico. Son las que convierten al texto en un recurso didáctico, esto es, en un medio elaborado fundamental y exclusivamente en vista a la eficacia del proceso enseñanza-aprendizaje.

            En primer término, nos afanamos por incluir en cada nota aquellos párrafos, y hasta aquellas páginas, que posibilitaran al lector  -al alumno- conocer mejor sin dispendio de trabajo y tiempo el significado que tratadistas diversos le han atribuido a la nota en cuestión, a los aspectos o modalidades que la configuran y a sus connotaciones pedagógicas. Esta pretensión remataba en la confección de una Antología, que ahora el lector tiene en su mano. De ahí que consista en una colección de textos al pie de la letra sobre lo que han discurrido connotados pensadores: algunos sobre antropología, otros acerca de la incidencia de ésta en la educación. Desde este punto de vista la Antología se revela como un medio que facilita el quehacer en el aula y la biblioteca.