La SI 40 09 14
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La Conferencia en pijama  (7)

6. Pacto militar estadounidense-canadiense-británico (continuación)

tre en Canadá”. (Noticia de Ottawa). “Numerosos agricultores están sacrificando sus ganados y quemando sus cereales ante la expectativa de no tener dónde colocarlos a ningún precio, ni aún perdiendo dinero” (A.P.). Noticias de esta laya tienen muy preocupado a Mr. Mackenzie King, jefe del Gobierno canadiense. La situación requiere cualquier solución, por rara que ella sea. La deuda del país aumenta día a día.
            Mr. Roosevelt tiene, como los norteamericanos de su generación, el sentido de “hacerse con lo que se pueda”, especialmente si con ello puede limpiar de la economía nacional la influencia extranjera. Con las enormes ventas a Gran Bretaña está eliminando a los accionistas británicos, que eran numerosísimos, de las industrias norteamericanas. Con los actuales pactos con Canadá va a limpiar de canadienses y británicos las listas de accionistas de las fábricas de automóviles, armamentos y tejidos que las empresas americanas han organizado en la cuenca canadiense del río San Lorenzo. Labor altamente patriótica y nacionalista, si con ello no se vulnerasen elementales principios del derecho de gentes.

 

7. 50 destructores contra 50 bases

            El anuncio de haberse firmado un Tratado entre Estados Unidos y Gran Bretaña sobre Bases Navales confirma todo lo anteriormente dicho. Sin embargo, hay que recordar un concepto emitido, porque es fundamental para estas Américas, y poner de relieve lo que significa este Acuerdo vis a vis del Imperio británico. Comencemos por este lado.
            a) Una base naval extranjera en un país indica evidentemente la mediatización de la soberanía del país que cede bases. Así se ha entendido siempre. Siempre se ha entendido que la soberanía de Panamá y Cuba son inexistentes, como lo es, en Europa, la de Egipto, Albania y Eslovaquia. Gran Bretaña, Italia y Alemania, al tener en esos países ocupados, a causa de la mejor organización defensiva y ofensiva de una base naval (sic). Por lo demás, solo por la fuerza o la traición  ha cedido jamás un país parte de su suelo. Estados Unidos ha forzado a Cuba ha entregarle parte de su costa como base naval. El mismo país sobornaba a peso de oro a un puñado de políticos nicaragüenses para hacerse con un trozo de suelo nacional. Y ¿quién ignora cómo es la vida internacional panameña? China, después de la guerra de los boxers, cedía bases a varios países europeos. Era entendido que esto afectaba a su soberanía. Al decirse ahora que, tal vez, Francia cede bases al Japón en Indochina, la prensa británica grita que esto es entregarse con las manos atadas al Celeste Imperio. Todos, incluso, Gran Bretaña, entienden que entregar bases a una potencia extranjera es una clara mediatización de la soberanía. Pero la soberanía, por definición, no admite mediatización más que gramaticalmente. En la realidad, soberanía mediatizada no es soberanía. O es o no es.

            b) Pero esa entrega de la soberanía de las islas británicas a Estados Unidos no ha sido realizada brutalmente por parte del que recibe las bases navales. Lo ha sido voluntariamente. Y esto es un termómetro.
            En estos instantes bélicos, podía Gran Bretaña dejarse atropellar en América por la fuerza armada norteamericana, sin perder un átomo de su renombre. A nadie le acudiría la idea loca de que, en los instantes en que Gran Bretaña pelea y se defiende a la vez en veinte lugares de la tierra, su fuerza marina pudiese salir victoriosa de un ataque hipotético que las enormes fuerzas de mar norteamericanas realizasen contra las posesiones británicas americanas. Pero no se trata de un ataque brutal, sino de una cesión voluntaria de Gran Bretaña a Estados Unidos. Y cuando una cesión voluntaria de la soberanía tiene lugar, ello indica la situación por demás precaria de aquél que entrega y anula su soberanía. No así como así uno bota parte de sus tierras, y menos a la potencia mayor de un continente, que puede de ahí, en un mañana cambiante, echar a patadas al país que se ha entregado tan mansamente.