10.0. Consiste en cambios - Página 1
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            10.1. "Yo soy una bestia, y además soy un Tejón. Nosotros no cambiamos; nosotros nos mantenemos en una línea."

(Lewis, C.S., Las crónicas de Narnia, Libro ll, El Príncipe Caspian, Ed. Andrés Bello, Santiago de Chile, 1992 p. 57)

            10.2. "¿Cómo puedo haber cambiado tanto?"

(Frank, Ana, Diario, Ed. Hmisferio, Buenos Aires, 1958 p.129; ver tb. p.132, 139, 144, 153-155, 175, 218)

            10.3. "Y fundaréis al hombre en el niño enseñándole el cambio en primer lugar; fuera del cambio sólo hay endurecimientos."

(Saint Exupéry, Antoine, Ciudadela, Ed. Y Librería Goncourt, Buenos Aires, 1971 p.90)

            10.4. "Soy otra", me decía a veces con orgullo."

(Beauvoir, Simone de, Memorias de una joven formal, Hermes/Sudamericana, México, 1990 p.195)

            10.5. "las cartas que recibí entonces de Zaza no tenían el mismo tono que las del mes de julio. Se daba cuenta, me decía, de que en el curso de estos dos últimos años se había desarrollado mucho intelectualmente; había madurado, había cambiado, durante su breve entrevista con André , había tenido la impresión de que él no había evolucionado; había permanecido muy juvenil y un poco rústico."

(Beauvoir, Simone de, Memorias de una joven formal, Hermes/Sudamericana, México, 1990 p.261)

            10.6. "Especies de hábitos. El hábito no crea ninguna actividad especial: más se aplica a todas dándoles un funcionamiento más fácil y regular; y cuando produce algo nuevo, es siempre en el cuadro de las actividades fundamentales del hombre. Podemos, pues, tener tantos hábitos como son en nosotros las funciones. Podemos, no obstante, dividirlos en tres clases generales que son: hábitos intelectuales, que afectan a las facultades del conocimiento (así, la ciencia, considerada subjetivamente, es un hábito); hábitos motores, que son aptitudes para ejecutar, merced a mecanismos adquiridos por el ejercicio y funcionando de manera automática, actos más o menos complejos (así las técnicas de la bicicleta, del patinaje, de la escritura y, en general, de los oficios); los hábitos morales, que afectan a la voluntad (virtudes y vicios)"

(Jolivet, Regis, Curso de Filosofía, Ed. Desclée, de Brouwer, Buenos Aires, 1965 p.116)

            10.7. "...la educación consiste en efectuar cambios. Al recordar la condición  del humano recién nacido "que chilla y babea en los brazos de la nodriza", y al poner este infante en contraste con el adulto completamente desarrollado y culto, se tiene una idea de cuántos, cuán variados,y cuán grandes son los cambios dirigidos y llevados adelante por la sociedad, con el propósito de transformar a este animalito en un cooperativo y contribuidor miembro del grupo social. Todo intento inteligente de penetrar en el problema de la dirección del proceso educativo, implica necesariamente cierta clasificación de los muchos cambios que hay que efectuar, de tal modo que se puedan planear procedimientos que favorezcan dichos cambios. A modo de primera clasificación, y ésta parece ser fundamental, se presenta la siguiente, triple por naturaleza: (A) de capacidades hacia habilidades  (B) de la ignorancia hacia el conocimiento  (C) de impulsos a ideales"                                               

(Cunningham, W., Filosofía de la Educación, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1955 p.16)

            10.8. "La misma idea de tal finalidad mínima formal, que se pueda determinar con validez general, se halla también en Dilthey: lo importante es encontrar por el conocimiento de lo que es la regla de lo que debe ser. Esto es posible porque nuestra vida anímica misma posee una estructura teleológica, en la cual sus diferentes actos obran conjuntamente en una "conexión de finalidad". No necesitamos por esto derivar las reglas pedagógicas de un fin inasequible de la vida, sino solo de esta teleología contenida en la vida anímica. En esta conexión finalista del alma hay tres clases de procesos unidos entre sí: el percibir, el valorar y el obrar. El tipó de hombre perfecto consiste en la perfección de estas tres clases de procesos..."

(Nohl, Hermann, Teoría de la Educación, Ed. Losada, Buenos Aires, 1968, p.17)

            10.9. "Hay ciertas tareas educativas que tienen valor para todo educador tanto si lucha por fines utilitarios o idealistas como de cualquier otro género: proporcionar conocimientos, despertar intereses, desarrollar capacidades. Esta relación recíproca de saber, interés y actuación es válida para todo trabajo vital, y el fin inmediato es por esto dirigir progresivamente a la juventud en estas tres direcciones fundamentales, y la tarea de la ciencia consiste en fundamentar psicológicamente esas direcciones".

(Mürstenberg, Psicotécnica, cit. por Nohl, Teoría de la Educación, Ed. Losada, Buenos Aires, 1968 p.17)