11.0. Es a la vez un proceso y un resultado; o, acción y efecto - Página 1
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    11.1. "Para llegar al concepto de educación hemos de hacernos cargo, en primer lugar, de su significación vulgar, que nos dará la apreciación corriente y extendida entre el hombre de la calle, el hombre ingenuo; en segundo término, su significación etimológica, en la cual la historia de la palabra nos va a decir su primigenio significado. Cuando tengamos estos elementos, podremos abordar la significación estrictamente científica de la educación.

            Significación vulgar. Si nos fijamos, en primer término, en la significación vulgar, nos encontramos con una apreciación superficial del fenómeno educativo: generalmente se concibe la educación como una cualidad adquirida, en virtud de la cual un hombre está adaptado en sus modales externos, a determinados usos sociales. La educación se toma, pues, como el resultado de una pulimentación de formas superficiales de convivencia social; la posesión de la educación por parte de los hombres de un determinado grupo social, imprime a éste una peculiar forma de vida que evita violencias en las situaciones y relaciones humanas (...)

            Significación etimológica. Etimologicamente la educación significa, de una parte, "conducir"; "educar" será tanto como "conducir", llegar a un hombre de un estado a otro, de una situación a otra. Más también etimológicamente la educación significa "sacar de", "extraer". Y justamente va a ser para nosotros extraordinariamente significativa la insistencia en este educere, en este "extraer" o "sacar", según el cual la educación sería la acción  de sacar algo de dentro del hombre.. He aquí, pues, que la noción etimológica nos da dos nuevas notas de la educación: en primer lugar, no se trata de un resultado , como en el concepto vulgar, sino más bien de un proceso, de un movimiento; en segundo término, no se queda en la mera superficialidad de lo vulgar, sino que hace referencia a una interioridad, a la situación interior del hombre, de la cual, como fuente, van a brotar esos hábitos o esas formas de vivir que determinan o que posibilitan el que de un hombre digamos que está educado."

(García Hoz, Victor, Principios de Pedagogía Sistemática, Ed. Rialp, Madrid, 1968, p.13-15)

            11.2.  "1) La educación es una influencia externa que configura al individuo (heteroeducación);

                       2) La educación es un desarrollo interior que hace que el individuo se configure a sí mismo (autoeducación);

                       3) La educación es un proceso que proporciona al individuo los medios para su propia configuración (hetero y autoeducación reunidas).

            Si se analizan las definiciones precedentes se comprobará que en las tres la educación se presenta como una acción que puede ser ejercida sobre los demás (heteroeducación), o sobre uno mismo (autoeducación). Si después de ese análisis buscamos la palabra educación en el diccionario de la lengua encontraremos el siguiente significado: "Acción y efecto de educar". Tomado literalmente, el concepto es más amplio que los que hasta ahora han surgido de nuestro estudio, porque además de concebir a la educación como una acción nos la muestra como un efecto. En el lenguaje cotidiano hay múltiples aplicaciones de esta misma idea, por ejemplo, cuando decimos de alguien que "tiene educación" o "no tiene educación", según sea su conducta en el círculo social, circunstancia en la que hacemos referencia a la educación como efecto, como resultado de un período de ejercicio, de aprendizaje o de experiencia.

            Si se tiene en cuenta ese sentido amplio de la palabra nada impide decir que la educación es: a) todo proceso de influencia, de configuración o de desarrollo del hombre, y b) el efecto de esa influencia, de esa configuración o de ese desarrollo. Sin embargo, este concepto sólo puede aceptarse con algunas reservas importantes: será válido si a la idea de la educación-efecto le ponemos un límite, si le negamos un valor absoluto. Para comprender esto basta con apelar a nuestra propia experiencia personal. Ella demuestra que en la vida todas las adquisiciones o conquistas no son más que la base de nuevas adquisiciones y conquistas que se modifican a la luz de nuevas posibilidades y de nuevas realizaciones. Lo que aprendemos hoy sirve para aprender mañana otra cosa superior y es modificado y reelaborado por lo nuevo que se incorpora a nuestro haber intelectual o moral. El efecto educativo no es, pues, lo definitivo e inmóvil sino un peldaño para posteriores ascensiones. La realidad enseña que la educación es por esencia un acto, un proceso dinámico que nace con el hombre y muere con él, en la media en que éste es capaz, aunque con diversos matices y grados, de formarse y de recibir influencias a lo largo de toda su vida.