13.0. Consiste en un perfeccionamiento - Página 1
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            13.1. "Perfección, Perfecto. Se dice de algo que es perfecto cuando está "acabado" y "completado", de tal modo que no le falta nada y no le sobra nada para ser lo que es."

(Ferrater Mora, José, Diccionario de Filosofía Abreviado, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1970 p.327)

            13.2. "Del término latino perfectio: "efectuación" o "devenimiento" acabado (per), o sea, enteramente realizado. Esta consumación puede realizarse de diversas maneras: o existe plenamente desde un principio o llega poco a poco a madurez.

            Perfecto o acabado desde un principio y sin pasar por devenir alguno es sólo Dios. A El, como Infinito, le corresponde la perfección absoluta, porque es perfecto en todos los aspectos pensables; en El están realizadas, con perfección suprema, todas las posibilidades del ser.- Lo finito sólo posee perfección relativa, es decir, dentro del espacio que le fija su esencia, el cual incluye determinadas posibilidades ontológicas y excluye otras. Además, llega a su perfección sólo a través del devenir; sale inacabado de la mano del Creador y debe perfeccionarse a sí mismo (incluso el espíritu puro de conformidad con su modo de existencia supratemporal). Este despliegue recorre varias fases a las cuales acompañan diversas acepciones del vocablo perfección.

            En sentido preferentísimo atribuímos perfección al estado final en el que están realizadas todas las posibilidades de un ente, en el que, por lo tanto, éste ha alcanzado el fin o ideal a él señalado. Perfección (1) denota aquí consumación o acabamiento pleno; hablamos, por ejemplo, de un maestro consumado. Este estado final se compone de varios elementos, cada uno de los cuales presenta un aspecto de la perfección o sea hace perfecto al ser en cuestión desde un determinado punto de vista. Así como al estado total lo llamamos la perfección, así a cada elemento individual lo denominamos una perfección, v.gr., salud, fuerza de voluntad, pureza. Lo que hasta ahora hemos descrito como perfección produce siempre el despliegue o satisfacción de disposiciones y es resultado de una acciónque desarrolla ulteriormente el caudal ontológico inicial. En sentido lato, recibe también el nombre de perfección (2)  el mismo caudal ontológico originario e implícito, porque con él un ente posee por lo menos la estructura fundamental íntegra de su esencia (así, el recién nacido es hombre). Por último, tomado el vocablo en acepción muy amplia, perfección (3) es también toda participación aun la más pequeña en el ser, pues siempre denota un paso hacia lo pleno y completo (sentido idéntico a acto).

            La perfección ético-religiosa significa consumación en las virtudes morales y en la unión con Dios. Exige también que no se dejen baldías las restantes disposiciones, sino que se las desenvuelva en la medida de lo posible.- Lotz"

(Brugger, Walter, Diccionario de Filosofía, Ed. Herder, Barcelona, 1978 p.399-400)

            13.3.    "La educación es una modificación del hombre. Ahora bien, no tendría sentido que habláramos de modificación del hombre si esta transformación no significara, de alguna manera, un mejoramiento, un desenvolvimiento de las posibilidades del ser o un acercamiento del hombre a lo que constituyr su propia finalidad. Es decir, esta modificación no tendría sentido si no fuera un perfeccionamiento, un camino hacia la perfección. Vamos a ver como esta perfección es el concepto genérico en el cual se apoya o se debe apoyar la definición del proceso educativo.

            La educación es acción y es efecto. Mas los efectos de toda acción se manifiestan en la aparición de nuevos seres o nuevas formas. La educación no crea nuevos seres; actúa sobre el hombre. Por consiguiente, los efectos del proceso educativo no están en la aparición de nuevos seres, sino que están en la aparición de nuevas formas, de nuevos modos de ser en el hombre. Pero si el hombre es susceptible de adquirir nuevas formas, lo debe a que es un ser finito, una realidad incompleta; las nuevas formas que adquiere en virtud de la educación van colmando el vacío de su finitud, van completando sus posibilidades de ser, es decir, van perfeccionándole. Vemos aquí que en definitiva toda educación es una perfección.

            Nos encontramos ante una noción de la más pura cepa metafísica, meollo de toda la filosofía de la educación y que es la idea expresada más frecuentemente por los pedagogos.

            Entre las ciento ochenta y cuatro definiciones autorizadas de la palabra "educación" que Rufino Blanco reunió en su Enciclopedia Pedagógica, correspondientes a autores de todos los tiempos y lugares de la civilización occidental, nombran explicitamente la perfección  Platón, Kant, Pestalozzi, Fröbel, Schwarz, James Mill, Baldwin, Rollin, Compte, Mgr. Dupanloup, Didon, Compayré, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Alcántara García, Manjón y Vinnette.

            No hemos de pensar que conciben la educación como obra perfectiva sólo estos autores que mencionan explícitamente la perfección. En esta misma línea de pensamiento se hallan los que, sin hablar explícitamente de la perfección, emplean términos cuyo significado está incluído en aquél concepto." (a continuación el autor pasa revista a los otros siguientes términos: plenitud, complemento, formación, bien, fin, desenvolvimiento, evolución, desarrollo, ordenación, organización)

(García Hoz, Victor, Principios de Pedagogía Sistemática, Ed. Rialp, Madrid, 1968, p.16-17)