19.0. Consiste a la vez en un proceso positivo y negativo

            19.1 "¿Debe ser positiva o negativa la educación? Tomada una actitud frente al problema de la posibilidad de educar, habrá necesariamente que resolverse por un tipo de educación positiva, que hace de ella una enérgica intervención del educador sobre el que se educa, como lo afirmó Herbart con su sistema, o un tipo de educación negativa que se asienta en la máxima libertad del educando, como pretendió utópicamente Rousseau. Lo más prudente es llegar a una convergencia de ambos tipos para permitir, de un lado, el desenvolvimiento espontáneo del educando y, de otro, la influencia consciente y planeada del educador."

(Mantovani, Juan, Educación y Plenitud Humana, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1972 p.6-7)

            19.2 "La educación consiste, ante todo, en influir sobre el desarrollo del educando. Pero como este es un organismo vivo, regido por leyes inmanentes, sólo se puede influir en su desarrollo cuidando las facultades psíquicas, que se desenvuelven espontáneamente, por sí mismas y de dentro afuera. Este cuidado psíquico, semejante a la higiene corporal, no ha de imponerse a la naturaleza, sino ayudarla y darle la mano, creando las condiciones que influyan favorablemente en el desarrollo y eliminando o evitando las que lo malogren. Insistamos en que el cuidado ha de ser positivo y negativo. Efectivamente, la historia, la experiencia cotidiana y la revelación (que nos habla de la concupiscencia derivada de la culpa original) atestiguan de consuno que las facultades psíquicas, abandonadas a sí mismas, no siempre, ni mucho menos, crecen con una orientación y armonía que dignifiquen la vida, y, por consiguiente, es necesario que la actuación positiva, estimuladora, vaya acompañada de medidas selectivas y por lo menos parcialmente cohibitivas. Es urgente impedir que las facultades inferiores ahoguen con su crecimiento exagerado o dominen con sus ciegas energías las facultades más altas y hasta las potencias propiamente espirituales, lo cual se alcanzará limitando a las facultades inferiores sus posibilidades de actuar y encauzando hacia tareas más elevadas la energía sobrante. La educación es, por tanto, una crianza psíquica que desarrolla y disciplina positiva y negativamente a las facultades y de esta manera va capacitando para la autoeducación. He aquí el elemento individual, psicológico, subjetivo, de la educación."

(Göttler, Joseph, Pedagogía Sistemática, Ed. Herder, Barcelona, 1962 p.50)