22.0. Es un proceso global, integral, que conviene al hombre entero - Página 1
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            22.1 "Como en el estado natural todos los hombres son iguales, su común vocación es el estado de hombre; y quien hubiere sido bien criado para éste no puede desempeñar mal los que con él se relacionan. Poco me importa que destinen a mi discípulo para el ejército, para la iglesia o para el foro; antes de la vocación de sus padres, le llama la naturaleza a la vida humana. El oficio que quiero enseñarle es el de vivir. Convengo en que cuando salga de mis manos no será ni magistrado, ni militar, ni sacerdote; será primeramente hombre, todo cuanto debe ser un hombre y sabrá serlo, si fuere necesario, tan bien como el que más; en balde la fortuna le mudará  de lugar, que siempre él se encontrará en el suyo. Te tengo, y te aprendí, ¡oh fortuna! y he vallado todos tus portillos, para que no puedas llegar hasta mí (CICERON, Tuscul., V, cap.lX).

(Rousseau, J.J., Emilio o La Educación, Ed. Universo, Lima, 1970,

tomo l p. 22-23)

            22.2 "El género humano debe sacar poco a poco de sí mismo por su propio esfuerzo, todas las disposiciones naturales de la humanidad (...). La idea de una educación que desenvuelva en los hombres todas sus disposiciones naturales, es, sin duda, verdadera."

(Kant, Innmanuel, Pedagogía, Akal editor, Madrid, 1983 p.31; ver tb p.33)

            22.3 "Si la humanidad llega a sobreponerse a las terribles amenazas de esclavitud y de deshumanización a que tiene que hacer frente en nuestros días, habrá seguramente de sentir sed de un nuevo humanismo, y grandes ansias de volver a descubrir la integridad del hombre, aí como de terminar con las internas divisiones que tanto ha padecido la edad anterior. Para corresponder a este humanismo integral, deberíase promover una educación integral, cuyos principales caracteres he procurado hacer resaltar en este libro.

            El individualismo burgués está muerto. Lo que revestirá capital importancia para el hombre de mañana son las conexiones vitales del hombre con la sociedad, es decir no sólo con el medio social, sino también con el trabajo común y el bien común. El problema consiste en reemplazar el individualismo de la edad burguesa, no por el totalitarismo o el colectivismo de la colmena, sino por una civilización personalista y comunitaria fundada sobre los derechos humanos y que dé satisfacción a las aspiraciones y a las necesidades sociales del hombre. La educación debe poner fin a la discordia entre las exigencias sociales y las del individuo dentro del hombre mismo. Necesario le es por consiguiente desarrollar a la vez el sentido de la libertad y el de la responsabilidad, el de los derechos y el de las obligaciones humanas, el valor de que se ha de revestir ante el peligro y en el ejercicio de la libertad en aras del bien general, y al mismo tiempo el respeto de la humanidad en cada persona individual.

            La educación de mañana deberá asimismo poner fin a la separación entre la inspiración religiosa y las actividades seculares en el hombre, ya que el humanismo integral debe encerrar entre sus principales rasgos un esfuerzo de santificación del ser profano y temporal. Y deberá acabar igualmente con el divorcio entre el trabajo o actividad útil y la floración de vida espiritual o gozo desinteresado que proceden del conocimiento y de la belleza. Y por ahí echamos de ver el carácter auténticamente democrático de la educación de mañana. Todos debemos trabajar y aceptar nuestra parte de la carga de la comunidad humana, según la capacidad de cada cual. Pero el trabajo no es un fin en sí mismo; el trabajo debe procurar espacio y tiempo para la alegría, la expansión y la delectación del espíritu."

(Maritain, Jacques, La educación en este momento crucial, Ed. Desclée de Brouwer, Buenos Aires, 1954 p.109-110)

            22.4 "Nuestra convicción es que la inteligencia es por naturaleza más noble que la voluntad, porque su actividad es más inmaterial y más universal. Pero también creemos que, en cuanto a las cosas y objetos en que se realizan nuestras actividades, mejor es querer y amar el bien que conocerlo simplemente. Además, por la voluntad, cuando es buena, y no por la inteligencia, por perfecta que sea, es el hombre bueno y recto.

            Esta mutua reciprocidad de la inteligencia y de la voluntad se vuelve a encontrar en la educación tomada en el más amplio sentido. La completa educación del ser humano debe hacer caminen juntas hacia la perfección la inteligencia y la voluntad; pero la formación de la voluntad es sin duda más importante para el hombre que la formación del entendimiento.. Y sin embargo, mientras que el sistema pedagógico de las escuelas y de las universidades consigue en general equipar bastante decorosamente la inteligencia del hombre para el conocimiento, parece fracasar en cambio en su principal cometido, el de equipar la voluntad. Que no es pequeña desgracia."

(Maritain, Jacques, La educación en este momento crucial, Ed. Desclée, de Brouwer, Buenos Aires, 1954 p.34-35)

            22.5 "Ciencia sin conciencia es ruina del alma"

(Rabelais, Gargantúa y Pantagruel, Centro editor de América Latina, Buenos Aires, 1970, Tomo l, Libro ll, cap. Vlll p.157)