24.0. Es un proceso a la vez material y formal - Página 1
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            24.1 "¿Debe ser formal o material la educación? Si la educación se propone formar el espíritu del que se educa, girará alrededor de éste. Tendrá como centro el sujeto y será formativa. Si intenta, inversamente, informar, girará alrededor del objeto y será informativa. Podrá ser, también una conciliación de lo formativo e informativo".

(Mantovani, Juan, Educación y Plenitud Humana, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1a. ed. 1933, 1972 p.7)

            24.2 "La actuación educativa está integrada por dos aspectos: el material y el formal. El último consiste en desarrollar las facultades del educando, y el primero en transmitirle los bienes espirituales e insertarle en los cauces de la vida social. Si se atiende a ambos aspectos, se evita tanto el formalismo pedagógico (energetismo, funcionalismo) como el materialismo pedagógico, o mejor dicho, didáctico"

(Göttler, Joseph, Pedagogía Sistemática, Ed. Herder, Barcelona, 1962 p.51)       

            24.3 "Por personalidad entendemos la persona actualizada en sus potencias esenciales. La personalidad presenta una doble característica. En primer lugar, se caracteriza por desarrollarse en el ámbito de las facultades humanas generales (en las que debe comprenderse todo lo que se entiende por esencial en la persona).En las facultades humanas generales se incluyen principalmente la razón y la voluntad, los sentimientos y la conciencia, la receptividad a los valores y la capacidad de configurarlos, el amor a Dios y al prójimo. Com esta realización se efectúa y completa siempre en la ofrenda al ser, a las personas y a las colectividades por ellas constituídas, a la cultura y a la religión, hay en la personalidad la segunda característica, que consiste en la aceptación de la llamada del ser, respondiendo personalmente a ella con la participación responsable en la sociedad, la cultura y la religión, entrando en esta participación con todo el ser y con amor. Con ello, tienen su base en el amor el valor propio (mediante la capacidad de ser amado) y la felicidad propia (el  gozo cumplido).

            Teniendo en cuenta todos los aspectos que hemos considerado, puede definirse la educación en la forma siguiente:

            a) Una definición formal  y abstracta de la educación:

            Educación es el conjunto de todos los efectos mediante los cuales se convierten las personas en personalidades.

            b) Una definición comprensiva, material y formal, de la educación:

            Educación es el conjunto de todos los efectos procedentes de personas, de sus actitudes y actos, de las colectividades, de las cosas naturales y culturales que resultan beneficiosas para el individuo (especialmente para el niño y el adolescente), despertando y fortaleciendo en él sus capacidades esenciales (razón y voluntad, sentimientos y conciencia, receptividad a los valores y facultad de configurarlos, , amor a Dios y al prójimo) para que pueda convertirse en una capacidad capaz de participar responsablemente en la sociedad, la cultura y la religión, capaz de amar y ser amada y de ser feliz."

(Henz, Hubert, Tratado de pedagogía sistemática, Ed. Herder, Barcelona, 1968 p.39)

            24.4 "Cuando estas dos formas de ejercicio, la instrucción y la disciplina mental, no se armonizan debidamente, dan lugar a dos desviaciones en la educación intelectual, que son el materialismo y el formalismo.

            Llámase materialismo didáctico a esa dirección superficial en la educación de la inteligencia que pone todo su empeño en aprender mucha materia, juzgando que una inteligencia vale tanto más cuanto mayor sea el número de conocimientos que posea. Y así, pone la meta en la adquisición de muchas ideas.

            Sin embargo, el principal carácter de las inteligencias elevadas -nos dice Balmes desarrollando una doctrina de Santo Tomás-, no está en el tener muchas ideas: "los genios superiores no se distinguen por la mucha abundancia de ideas, sino que están en posesión de algunas capitales, anchurosas donde hacen caber al mundo. En todas las cuestiones hay un punto de vista principal, dominante; en él se coloca el genio, allí tiene la clave, desde allí lo domina todo. Si al común de los hombres no les es posible situarse de golpe en el mismo lugar, al menos deben procurar llegar a él a fuerza de trabajo. Si bien se observa, toda cuestión y hasta toda ciencia tiene uno o pocos puntos capitales a los que se refieren los demás. En situándose en ellos, todo se presenta sencillo y llano; de otra suerte no se ven más que detalles y nunca el conjunto" (Balmes, El Criterio, p.116).

            En el extremo opuesto del materialismo didáctico está el formalismo educativo. Este no se fija en la adquisición de los conocimientos; lo único que le interesa es desarrollar las facultades del pensar. En las materias de enseñanza sólo ve medios para conseguir esta formación.