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No es una ciencia en sentido estricto, sino en sentido amplio. No es una ciencia meramente positiva (tema: los grados del saber)

            3.1. "Ciencia pedagógica no quiere decir ciencia positiva, porque los conceptos de ciencia y ciencia positiva no son sinónimos(1). La Pedagogía total, íntegra, la verdadera ciencia pedagógica, es tanto la que utiliza predominantemente el método inductivo como el deductivo, la que se basa en el hecho experimental como en la Filosofía."

(1) Es necesario precisar bien los términos y no entender por Pedagogía científica, como viene haciéndose, sólo a la parte pedagógica que se fundamenta en las ciencias positivas o experimentales, sino también la parte que se cimienta en la Filosofía y la Teología.

(Sánchez, Consuelo, y Valdivia, Carmen, Pedagogía, Iter Ediciones, Madrid, 1969 p.31)

            3.2.      "Es evidente que la ciencia tiene dos divisiones principales: 1a. Ciencia propiamente dicha o ciencia experimental, cuyo objeto es asegurar el conocimiento exacto de los hechos, las leyes y las causas próximas. 2a. Filosofía o, como algunos prefieren, ciencia especulativa, cuyo objeto es interpretar y explicar las últimas causas, determinar los fines y dar la razón última de las cosas. La ciencia puede dividirse también de acuerdo al objeto de que trata; por ejemplo, la ciencia matemática, la física, la biológica, la antropológica, la psicológica, la teológica y la social."

(Redden, John y Ryan, Francis, Filosofía católica de la educación, Ed. Morata, Madrid, 1961 p.64-65)

            3.3. "No puede aceptarse hoy la definición clásica, a tenor de la cual sólo merece llamarse ciencia "el conocimiento cierto de las causas y de sus necesarios efectos", porque desterraríamos del campo científico la historia, todos los saberes fundados en probabilidades, e incluso, por lo que estamos viendo, la filosofía entendida al modo actual. Para los modernos, "ciencia es el conjunto sistemático de conocimientos cuyo grado de certidumbre se conoce exactamente, relativo a un objeto considerado bajo determinada formalidad y constitutivo de un nuevo brote dentro del sistema total del Saber". Analizando esta definición, resulta que un conjunto de conocimientos requiere, para constituir ciencia, las siguientes condiciones: 1a. que se refieran a un solo objeto formal;  2a. que integren un sistema;  3a. que sea determinable su grado de certidumbre, y 4a. que perfeccionen, con un nuevo brote, el árbol del Saber.

            ¿Responde la pedagogía a esas cuatro condiciones? Efectivamente: 1) aunque su objeto material -el hombre- lo es de otras ciencias, su objeto formal -el hombre considerado como ser que necesita y puede ser educado- es privativo suyo; 2) sus principios, normas y datos forman un sistema, según puede comprobarse, desde muy antiguo, en los tratados de pedagogía y, según recalca Herbart, al observar que esta disciplina es un puente, sí, pero no un puente montado en el aire, sino fundado en firmes pilares; 3) el grado de certidumbre de los miembros de este sistema, y por lo tanto del sistema entero, puede calibrarse exactamente apelando ora a principios lógicos, ora a documentos, ora a experiencias científicas, y 4) ha pasado ya el período en que la teología, la filosofía o la psicología experimental pretendían anexionarse la pedagogía. Su emancipación es un hecho consumado. Falta ahora discutir su situación precisa en la arquitectura de los saberes".

(Tusquets, Juan, Teoría de la educación, Ed. Magisterio Español, Madrid, 1972 p.23; 21-27) 

            3.4. "La situación en el mundo de las ciencias tampoco podemos decir que sea altamente positiva, aunque las apariencias incitaran  a creer que nos encontramos en un momento de esplendor. En efecto, la ciencia se encuentra asediada por dos grandes peligros". Uno de ellos es el ciencismo.

            "El ciencismo se produce siempre que el método de una ciencia particular pretende erigirse en un único método posible y trata de explicar, desde estos presupuestos, toda la realidad, obligando a las demás ciencias a adoptarlo o a dimitir de su condición científica. No debe creerse que el ciencismo es una desviación contemporánea, sino que más bien habríamos de pensar que es una tentación continua del espíritu del hombre, que, irreflexivamente, quiere, aplicando la misma fórmula con la que tuvo éxito en un campo, conseguir los mismos resultados en otras zonas del conocimiento. En no pocas ocasiones ha ocurrido que hablamos de ciencia "en virtud de un proceso de creciente simplificación y reducción del término, refiriéndonos al tipo de saber que, en cada momento, según el punto de vista dominante, constituye el ideal, ya sea el de tipo deductivo y entonces el ideal científico se centra en la demostración matemática, ya el de tipo empírico y experimental, con lo que el ideal se polariza en torno  la llamada ciencia positiva"(1). Naturalmente, los peligros de ese espíritu cientista no se reducen al mundo de las que llamamos ciencias -en parte en virtud de ese mismo espíritu-. Por el contrario, ya hemos mostrado su incidencia en el campo de las humanidades, de forma que el poner de manifiesto su error se convierte en una tarea de especial urgencia"

(1)Legaz Lacambra L., El espíritu científico y las humanidades, Anales de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias" 29: 5, 1964 p.297)

(Ibáñez-Martín, José A., Hacia una formación humanística. Objetivos de la educación en la sociedad científico-técnica, Ed. Herder, Barcelona, 1975 p.81-82)