¿Qué es el hombre? La pregunta
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¿Qué es el hombre? La pregunta
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            01. "¿Qué es, pues, la Humanidad? Apenas lo sabemos: ¿un grado en un conjunto?, ¿un período en un devenir?, ¿una creación arbitraria de Dios? ¿El hombre es otra cosa que una piedra evolucionada a través de los mundos intermedios de las floras y las faunas? ¿Es ya un ser acabado, o qué le reserva la Historia? ¿No tendrá fin este devenir eterno?

(Nietzsche, Federico, en Daniel Halevy, Nietzsche, Ed. La Nave, Madrid, 1942 p.23)

            02. "En ninguna época han sido las opiniones sobre la esencia y el origen del hombre más inciertas, imprecisas y múltiples que en nuestro tiempo. Muchos años de profundo estudio consagrado al problema del hombre dan al autor el derecho de hacer esta afirmación. Al cabo de unos diez mil años de "historia", es nuestra época la primera en que el hombre se ha hecho plena, íntegramente "problemático"; ya no sabe lo que es, pero sabe que no lo sabe. Y para obtener de nuevo opiniones aceptables acerca del hombre, no hay más que un medio: hacer de una vez "tabula rasa" de todas las tradiciones referentes al problema y dirigir la mirada hacia el ser llamado "hombre", olvidando metódicamente que pertenecemos a la humanidad y acometiendo el problema con la máxima objetividad y admiración. Pero todo el mundo sabe lo difícil que es hacer esa "tabula rasa", pues acaso sea este el problema en que las categorías tradicionales nos dominan más enérgica e inconscientemente. Lo único que podemos hacer para sustraernos lentamente a su dominio, es estudiarlas con exactitud en su origen histórico y superarlas, adquiriendo conciencia de ellas".

(Scheler, Max, La idea del hombre y la historia, Ed. Siglo Veinte, Buenos Aires, 1967 p.10-11; ver tb. Gevaert, J., El problema del hombre Ed. Sígueme, Salamanca, 1978 p.12-13)

            03. "Sabe éste -el hombre- desde los primeros tiempos, que él es el objeto más digno de estudio, pero parece como si no se atreviera a tratar este objeto como un todo, a investigar su ser y sentido auténticos. A veces inicia la tarea, pero pronto se ve sobrecogido y exhausto por toda la problemática de esta ocupación con su propia índole y vuelve atrás con una tácita resignación, ya sea para estudiar todas las cosas del cielo y de la tierra menos a sí mismo, ya sea para considerar al hombre como dividido en secciones a cada una de las cuales podrá atender en forma menos problemática, menos exigente y menos comprometedora"

(Buber, Martin, ¿Qué es el hombre?  Breviarios Fondo de Cultura Económica, Santafé de Bogota (Colombia), 1992 p.11; ver tb. März, F., Introducción a la Pedagogía, Ed. Sígueme, Salamanca, 1979 p.50)     

            04. "Ninguna época ha sabido conquistar tantos y tan variados conocimientos sobre el hombre como la nuestra... Sin embargo, ninguna ha conocido al hombre tan poco como la nuestra. En ninguna época el hombre se ha hecho tan problemático como en la nuestra".

(Heidegger, M., Kant und das Problem der Metaphisik, Frankfurt, 1951, 189 cit. por Gevaert, J., El problema del hombre, Ed. Sígueme, Salamanca, 1978 p. 13; cit. por IEPS, Educación y valores, Narcea, S.A., de ediciones, Madrid, 1979 p.11; Buber, M., ¿Qué es el hombre? Fondo de cultura económica, Colombia, 1992 p.113)

            05. "Parece reconocerse en general que la autognosis constituye el propósito supremo de la indagación filosófica. En todos los conflictos entre las diferentes escuelas este objetivo ha permanecido invariable e inconmovible: probó ser el punto arquimédico, el centro fijo e inmutable de todo pensamiento..."

(Cassirer, Ernst, Antropología Filosófica, Fondo de Cultura Económica, México, 1968 p.15)

            06. "...y aunque formulada por el camino adecuado -es decir, con la vista puesta en la totalidad de la existencia humana- la pregunta (por el hombre) que reclama una respuesta nunca alcanza la meta definitiva. El ser del hombre muestra constantemente nuevas profundidades y misterios que provocan a su vez nuevas preguntas. De ahí que las preguntas de la humanidad jamás queden reducidas al silencio. El interrogatorio no puede cesar en tanto exista el pensamiento humano que de continuo pregunta e investiga. Y aunque a lo largo de la historia se hayan dado respuestas diversas y hasta -aparentemente o realmente- contradictorias, tales respuestas no dejan de apuntar a fenómenos o problemas válidos, que una exposición filosófica de la existencia humana ha de tener en cuenta".

(Coreth, Emerich, ¿Qué es el hombre? Esquema de una antropología filosófica, Ed. Herder, Barcelona, 1978 p.32)