¿Qué es el hombre? La respuesta - Página 1
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01. "El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio,

sus días son como los de un jornalero:

como el esclavo, suspira por la sombra;

como el jornalero, aguarda el salario.

(Job, cit. por Equipo Eucaristía, Bada y otros, Para una enseñanza crítica de la religión, 3/El hombre, Ed. Verbo Divino, Navarra (España), 1980 p.12)

02. "Después se ha de prestar fe al legislador tanto en las demás cosas que enseña como en particular cuando afirma que el alma es algo totalmente diferente del cuerpo, y que en esta vida lo que constituye nuestro "yo" no es otra cosa que el alma y sólo el alma, y que el cuerpo no es sino una sombra o imagen que nos acompaña, y que bien se dice con razón ser los cuerpos de los muertos simulacros de los finados, mientras que el verdadero y propio ser de cada uno de nosotros, la llamada alma, se encamina hacia los otros dioses para dar cuenta de sí".

(Platón, 427/8-347/8 a. C., Leyes, 959 cit. por Equipo Eucaristía, Bada y otros, Para una enseñanza crítica de la religión, 3/El hombre, Ed. Verbo Divino, Navarra (España), 1980 p.13)

03. "Diónos la naturaleza un ingenio curioso, y como quien sabe su gran arte y su hermosura, nos engendró para que estuviéramos presentes en el espectáculo de las cosas, para no perder el fruto de su trabajo, ni dejar que la soledad fuera quien gozase sola de obras tan excelentes, tan sutiles, tan resplandecientes y por tan diferentes modos hermosas. Y para que entiendas que quiso no sólo ser contemplada, sino atendida con cuidado, fíjate en qué lugar nos puso: en medio de sí misma para poder ver todas las cosas. Pues no sólo puso al hombre derecho, sino que, habiéndolo creado para la contemplación y estudio de las estrellas que desde el Oriente corren hacia el Ocaso, y para que pudiera recorrer con todo el cuerpo esa visión, le puso la cabeza en alto descansando sobre un cuello flexible... Si es verdad aquella doctrina, que yo acepto, que los hombres son una parte de espíritu divino que, como centellas de lo sagrado, bajaron a la tierra...".

(Séneca, 55 a.C.-39 d.C., De vita beata, XXXll, cit. por Equipo Eucaristía, Bada y otros, Para una enseñanza crítica de la religión, 3/El hombre, Ed. Verbo Divino, Navarra (España), 1980 p.13)

04. "Grande es, Dios mío, esta fuerza de la memoria; grande en exceso; santuario ancho e infinito. ¿Quién ha llegado al fondo de su profundidad? Y esta fuerza lo es de mi espíritu y pertenece a mi naturaleza, y ni yo mismo alcanzo a comprender todo lo que soy. ¿Es demasiado estrecho mi espíritu para contenerse a sí mismo? Es tan angosta su posada que no cabe en ella?...

            Grande es la pujanza de la memoria. No sé, Dios mío, qué formidable potencia es, que me inspira un pavor religioso. No sé qué profunda e infinita multiplicidad. ¡Y esto es mi espíritu! ¿Qué, soy, pues, yo, Dios mío? ¿Qué naturaleza es la mía?"

(San Agustín, 354-430, Confesiones, L.X. c.8 y 17, cit por Equipo Eucaristía, Bada y otros, Para una enseñanza crítica de la religión, 3/El hombre, Ed. Verbo Divino, Navarra (España), 1980 p.13)

05. "Es bien conocido de los sabios que toda la creación está contenida en el hombre. Pues entiende y razona como un espíritu, siente como un cuerpo y funciona como un animal, y así en él toda criatura resulta inteligible. Porque, o bien es espíritu, o viviente, o sensible, o racional o intelectual. Y todo ello se da enteramente en el hombre".

(Juan Escoto Eriúgena, 830-880, De divisiones naturae, cit. por Equipo Eucaristía, Bada y otros, Para una enseñanza crítica de la religión, 3/El hombre, Ed. Verbo Divino, Navarra (España), 1980 p.13)

06 "Nosotros, en cambio, buscamos algo especial en el hombre: aquello precisamente por lo que tiene su propia dignidad y es imagen de la substancia divina, pues en esto no hay ninguna criatura que se le parezca".

            "Nada hay más grande en la tierra que el hombre, nada más grande en el hombre que su alma y su mente"

(G. Pico della Mirandolla, 1463-1494, Hectaplus, 38 e In Astrologian, 615, respectivamente, cit. por Equipo Eucaristía, Bada y otros, Para una enseñanza crítica de la religión, 3/El hombre, Ed. Verbo Divino, Navarra (España), 1980 p.14)

07. "De ahí deduje que yo era una sustancia, cuya esencia o naturaleza toda no consiste más que en pensar, y que para existir no tiene necesidad de lugar alguno, ni depende de ninguna cosa material, de suerte que este "yo", es decir, el alma, por la que soy lo que soy, es enteramente distinta del cuerpo, y que ella es aún más fácil de conocer que el cuerpo, y que aunque éste no existiera, ella no dejaría de ser todo lo que es".