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            04.00 el hombre: ser vivo; ser corporal; ser espiritual

            Ideas afines: vida; cuerpo y alma; materia y espíritu; individuo y persona; ser compuesto y unitario; todo estructurado                                        

            04.01 "Si la psicología científica concibe su tarea en todo el ámbito concerniente a lo anímico, ha de partir de una consideración sobre el hecho mismo de la vida, ya que los procesos y estados anímicos sólo son posibles en los seres vivos. El hombre es, sobre todo y antes que nada, un ser viviente. Lo que llamamos vida es, por consiguiente, una totalidad que desborda e incluye lo anímico. Por esto lo anímico no puede comprenderse suficientemente si no lo vemos emergiendo del fondo vital y en relación con éste. En el hecho de que esta circunstancia haya sido desconocida durante mucho tiempo radican ciertas desviaciones del desarrollo de la psicología científica a lo largo de su historia.

            Por consiguiente, si la expresión "vida anímica" no debe ser una fórmula vacía en la que dos palabras tengan el mismo significado, resulta claro que el concepto de lo anímico debe añadir una nueva determinación al de "vida". Aquél sólo podrá ser comprendido adecuadamente cuando se haya puesto en claro la peculiaridad de la vida y de sus procesos, las características que la diferencien.

            Naturalmente, la esencia íntima de la vida es, y sigue siendo, un misterio de la Creación, impenetrable al conocimiento humano. Sin embargo, es posible, por comparación, hacer resaltar algunos rasgos que distinguen las formas vivientes, orgánicas, de las inanimadas, inorgánicas, rasgos que pueden considerarse como características de la vida, entre los que destacan como más importantes: crecimiento y evolución (p.2-4), ...totalidad; estructura, integración (p.4-5), ...tendencia y capacidad de autoconservación (p.5-6), ...comunicación (p.6-7), ...adaptación (p.7-8), ...autoactividad y comportamiento (p.8-9), ...la temporalidad de la vida (p.9-11),... reproducción y herencia (p.11)".

(Lersch, Phillip, La estructura de la personalidad, Ed. Scientia, Barcelona, 1974 p.2; ver tb. Mandrioni, H., Introducción a la FIL p. 99)

            04.02 "La vida en general.

            1. Noción.

            a) El movimiento inmanente. La vida es una realidad demasiado simple para poderla definir. Lo único que se puede hacer es describirla como algo que se manifiesta por el movimiento espontáneo e inmanente, es decir por un movimiento que el viviente produce de por sí mismo, de su propio fondo, y que tiene su inmediato término en el mismo viviente (debiéndose entender aquí por movimiento, no sólo el movimiento local, sino todo paso de la potencia al acto y aun cualquier operación. De modo que el viviente se mueve, mientras que el no viviente es movido.

            b) Naturaleza del movimiento inmanente. Cuando se dice que el viviente se mueve por sí mismo, no se quiere decir que sea el principio absolutamente primero del movimiento. En realidad, aun el movimiento que viene de él está condicionado en su ejercicio por un conjunto de causas de las que depende en todo momento. Por ejemplo, el árbol crece y produce fruto, (movimiento inmanente, signo de vida); pero el acto de crecer y fructificar depende la naturaleza del terreno y de las energías solares. También se ha de decir universalmente que todo lo que se mueve es movido por otro ser, es decir que depende de otro ser en el ejercicio de su actividad. Si, pues, se afirma que el viviente se mueve a sí mismo, es en este sentido: que el movimiento no le es comunicado mecánicamente desde afuera (como es el caso del movimiento de la piedra), sino que resulta, bajo la acción de las causas que lo hacen posible, del mismo principio vital, es decir, que proviene del interior mismo del viviente"(1).

            2. El alma, principio del movimiento.

            a) Todo cuerpo es viviente por un alma, distinta de la materia corporal. El cuerpo, en cuanto es materia, no es capaz de moverse. Como lo hemos visto más arriba, el movimiento proviene en él de la forma sustancial, la cual, en los vivientes, recibe el nombre de alma.

            b) Se ha de rechazar, pues, la teoría físicoquímica o materialista, según la cual la vida se explicaría adecuadamente por combinaciones de fuerzas físicoquímicas y será por consiguiente reductible a una propiedad de la materia.

            La materia es pasiva; el viviente es activo. La materia va aumentando de afuera, por adición de elementos homogéneos; el viviente aumenta de adentro, por intususcepción y asimilación y según un planen que se echa de ver una ley inmanente. Asimismo, el viviente se reproduce; cosa que no puede hacer la materia(2).